Microsoft no se arredra ante Google
Microsoft es un gigante en el negocio del software, y lo sabe. Este lunes, lejos de arredrarse después de que Google desvelara que va a lanzar un sistema operativo, Chrome OS, que atacará el corazón mismo de su empresa (el archiextendido Windows, que está instalado en el 89% de los PC), decidió dar su golpe de efecto. Y lo hizo en un terreno, el de la ofimática, donde ingresa sólo por el Office en consumo 4.000 millones de dólares al año. Un campo donde su joven pero duro rival, Google, también quiere jugar desde hace tres años con sus aplicaciones gratuitas Google Apps.
El coloso informático calmó al mercado con una noticia: lanzará en el primer semestre de 2010 una versión online de Office sin coste, que incluirá un Word, un Excel y un PowerPoint. A pesar de que el éxito se cocina a largo plazo, los golpes de efecto son necesarios. Y si a Microsoft le puso nerviosa la avalancha mediática sobre Chrome OS, ese anti-Windows "ligero, sencillo, veloz y gratuito", a buen seguro Google tampoco sonrió al conocer que Office se va a la Red. El popular buscador tendrá 15 millones de usuarios que usan Google Docs, pero la realidad es que un porcentaje ínfimo de consumidores y empresas se deciden a pagar por su versión premium.
Lo que evidencia este toma y daca de anuncios es que la guerra entre ambas se aviva. Porque, al margen de esto, no hay un claro vencedor. Las fuerzas de momento están claramente desequilibrada, a favor de una u otra, según se mire hacia el negocio de los sistemas operativos y de las aplicaciones para PC, donde domina Microsoft, o hacia los servicios de internet, como las búsquedas, donde Google es el rey indiscutible. Además, los intentos hasta el momento de una y otra por medrar en los negocios del rival no han salido bien.
Así ha ocurrido en los navegadores. La apuesta de Google con Chrome sólo ha logrado hacerse con una cuota de mercado del 1,4%, mientras el Explorer de Microsoft ostenta un 75%. Firefox, no Chrome, es el claro aspirante a hacerle frente en este terreno. También Microsoft se vio obligada a reaccionar en el área de las búsquedas y en mayo lanzó Bing. Pese a que en dos meses asegura haber alcanzado una cuota del 5,3%, ahí Google domina con un 80% de cuota de mercado.
De cualquier forma, está por ver la eficacia del movimiento del Office gratuito. Algunos analistas se atreven a decir ya que será "limitada", porque es de esperar que sean versiones de sus aplicaciones "capadas" y que el usuario avanzado o empresa seguirá necesitando el Office cliente. Algo, por otra parte lógico, porque no hay que olvidar que el Office web puede canibalizar parte de sus ingresos. Microsoft obtuvo el pasado año unos beneficios operativos de 12.400 millones gracias a la unidad de negocio que integra Office, un 42% del total.
Así las cosas, la compañía deberá cuidar el avance de Google Apps en el consumidor final, porque parece tener más fácil mantener su reinado en la empresa donde los hábitos son más difíciles de cambiar. También habrá que vigilar de cerca la posición que adoptan los fabricantes de PC y de netbooks. Ellos tienen la llave que abre el bolsillo del consumidor. En principio, la mayoría de analistas se inclinan porque los fabricantes tomarán una postura multiplataforma, lo que en su opinión, puede beneficiar a Microsoft, porque es la más fuerte y porque eso hará que la evolución de Chrome OS sea más lenta. Otros van más lejos y afirman que Google sólo ganará terreno en los sistemas operativos si Microsoft comete un grave error con Windows 7 en los netbooks.
Lo que está visto para casi toda la industria es que Google es más rápida innovando. Es una compañía de la web y entiende las necesidades de los internautas. Microsoft, que podría estar basculando sus motores de ingresos hacia nuevos servicios hosteados (como el correo electrónico u otras aplicaciones de colaboración), disfruta de una fuerza tremenda en el escritorio de las empresas y mantiene una diversificación que le dará estabilidad frente a los vaivenes de su unidad de servicios web y clientes. El tiempo dirá si es suficiente.