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OHLA vuelve al inmobiliario con un desarrollo de lujo en Castellón e interés por los planes de vivienda asequible

El grupo busca socios para lanzar promociones residenciales, al tiempo que seguirá ejecutando hoteles y edificios de oficinas

Invertir en el negocio inmobiliario vuelve a estar entre la lista de prioridades de la constructora OHLA, con experiencia en el pasado en el desarrollo de complejos residenciales, de oficinas y hoteleros como el de Canalejas (Madrid), Old War Office (Londres), Mayakoba (Riviera Maya, México) o la Torre Emperador (Madrid). La edificación en el segmento del lujo en México figura entre las credenciales de los hermanos Luis y Mauricio Amodio, primeros accionistas de compañía, que buscan ahora resituar a OHLA como promotora también en España.

La primera iniciativa, apuntan fuentes del sector, está en marcha en la provincia de Castellón. Son 26 viviendas premium repartidas en cuatro edificios ubicados entre las localidades costeras de Benicàssim y Oropesa del Mar. El proyecto, bautizado como Bellmar, se encuentra en la urbanización Torre Bellver y ya se ofrecen viviendas de dos y tres dormitorios, orientadas al mar y con zonas privadas (terrazas, aparcamientos, 4.000 metros cuadrados de jardines, áreas deportivas, etcétera). La encargada de relanzar el negocio es la división de Desarrollos, que va a construir a cuatro minutos de Playa de la Renegà, o seis minutos de Playa de Bellver y el Voramar. La urbanización se encuentra a media hora en coche del aeropuerto de Castellón.

Las mismas fuentes comentan que la firma inmobiliaria Savills ha sido contratada como comercializadora de Bellmar, que ha puesto precios a partir de 580.000 euros, llegando al millón de euros en el caso de los áticos (180 metros cuadrados para tres habitaciones y otros tantos baños).

La intención de los Amodio es avanzar a partir de este proyecto con una OHLA que puede jugar los papeles de inversora y constructora. El equipo directivo que encabeza el consejero delegado Tomás Ruiz está ya en la tarea de buscar alianzas estables con actores del sector inmobiliario para abordar proyectos de forma conjunta, con España como punto de partida y sin cerrarse a otras oportunidades.

Uno de los segmentos bajo análisis, explican fuentes cercanas a la compañía, es el de la vivienda de carácter social. OHLA tiene interés por los programas impulsados o que presenten las distintas Administraciones, para lo que podría adaptar su modelo de construcción. La compañía es propietaria de una fábrica de prefabricados en hormigón, bajo la marca Pacadar, que podría encajar en estos desarrollos.

Entre las últimas iniciativas del Gobierno central se encuentra el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, con un presupuesto de 7.000 millones de euros para el que se espera la colaboración de las comunidades autónomas. El plan incluye la promoción de vivienda pública y la rehabilitación.

La Comunidad de Madrid también está activa y tiene en marcha el Plan Vive, por el que pone suelo público a disposición del mercado para construir vivienda de alquiler a precio asequible. El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, ha anunciado el inicio de 2.500 viviendas de alquiler barato a lo largo de este año, en un total de 22 promociones a través de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS). Los pisos están proyectados en los distritos de Barajas, Carabanchel, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca, Vicálvaro y Villa de Vallecas.

Oportunidades

OHLA vuelve al ladrillo en un momento de precios al alza, escasez de oferta (el déficit en España se cuantifica en más de 600.000 viviendas de nueva construcción), fuerte demanda y presión sobre la necesidad de políticas públicas de inversión. La compañía, focalizada en el negocio constructor, ha consolidado sus bases en la obra pública y busca reforzarse en construcción industrial y diversificar hacia la gestión de infraestructuras o la referida promoción residencial. En este último terreno tiene puesto el énfasis en los segmentos BTS (Built to Sell), Branded Residences, hotelero, senior living y oficinas, a los que añade la promoción urbana y costera y podría entrar en la referida vivienda asequible.

Un reciente acuerdo con su socio en el proyecto Canalejas, Mohari Hospitality Limited, ha dejado a OHLA como única propietaria de la galería de 15.000 metros cuadrados en tiendas de lujo y zona de restauración. También del aparcamiento de 400 plazas anexo a ese desarrollo en el corazón de Madrid. Se buscará a partir de este punto un relanzamiento del área de restauración de Canalejas.

Creada en 2001 por Juan Miguel Villar Mir, OHLA Desarrollos tiene experiencia en todas las fases de un proyecto inmobiliario, desde el desarrollo primario y secundario hasta la coinversión, el diseño, ejecución, comercialización y la explotación. Al frente de la división se encuentra desde 2022 José Miguel Góngora, quien previamente fue director general del negocio inmobiliario de Gupo Altosa y ocupó distintos cargos de responsabilidad en Inmobiliaria Espacio, perteneciente a Grupo Villar Mir.

Con una cartera de construcción cercana a los 7.700 millones de euros, OHLA debe aproximadamente el 20% a proyectos de edificación para terceros. Además de trabajar en España, el grupo ejecuta carga de construcción residencial en Florida (Estados Unidos) o gestiona medio millar de viviendas sociales en Irlanda.

El consejero delegado Tomás Ruiz ya anticipó en febrero del año pasado, durante la presentación de los resultados del ejercicio 2024, que la compañía se planteaba su retorno a la promoción inmobiliaria como palanca para mejorar los márgenes. Al cierre del tercer trimestre de 2025, OHLA declaraba un margen de Ebitda (resultado bruto de explotación) en el negocio de construcción del 6,3%, escalando desde 4,2% de un año antes.

Las novedades en torno a la actividad de la empresa coinciden con un escenario de reducción de los factores de incertidumbre. La pena que impuso el pasado mes de julio la Cámara de Comercio Internacional, a OHLA y su socio Orascom, en el caso que enfrentaba a la joint venture contra Qatar Foundation por la obra del hospital catarí de Sidra, ha bajado de 104,6 millones de riales (unos 24 millones de euros) a 3,82 millones (unos 908.000 euros). Fue después de que se emitiera una adenda al laudo el pasado diciembre en la que se corrige la cifra. También quedan despejados los desencuentros con Mohari por el desarrollo de Canalejas, y se llegó a un acuerdo con el Gobierno de Chile para sacar adelante el proyecto hospitalario Biobío, con 400 millones de inversión. A la espera de estabilizar la compañía en beneficios (aún perdía 45 millones a 30 de septiembre), a los Amodio ya no les aprieta el zapato del vencimiento de unos bonos que fueron llevados de 2026 a 2029. Pueden plantearse ahora con más calma los proyectos de diversificación y la rotación de activos.

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