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Toll (Mutualidad de Procuradores): “Tenemos jubilados de 67 años que cobran 250 euros al mes”

El nuevo presidente de esta mutualidad de previsión social habla de los retos de la aseguradora ante la aprobación de la pasarela al RETA

Frente a la Iglesia de las Salesas Reales —en una de las zonas más caras de Madrid— se esconde la sede de la Mutualidad de Procuradores de los Tribunales de España. El edificio, una casa-palaciega de finales del siglo XIX con entrada para carruajes, es propiedad parcial de esta aseguradora, creada en 1948 para ayudar a este colectivo jurídico a acceder a una pensión de jubilación, así como a coberturas por incapacidad o fallecimiento.

Durante décadas, la Mutualidad de Procuradores (al igual que la de abogados, arquitectos…) funcionó como alternativa a la Seguridad Social. Los procuradores no podían cotizar para optar a una pensión pública. Ni siquiera accedían a la sanidad pública. Todas esas coberturas se las brindaba su aseguradora gremial. Pero estos modelos mutualistas han empezado a hacer agua.

Desde el año 1996, los mutualistas ya pudieron decidir si querían cotizar en la Seguridad Social o en la mutualidad. Muchos lo siguieron haciendo en su mutualidad de siempre, por pura inercia. Todo cambió aún más en 2003, cuando una ley obligó a este tipo de mutualidades de previsión social a pasar de un sistema colectivo a un sistema de capitalización individual. Cada cual recibiría al jubilarse tanto como hubiera ahorrado.

Muchos arquitectos, procuradores y abogados siguieron aportando lo mínimo a su correspondiente mutualidad. Eso provocó que, al llegar a su edad de retiro, se encontraran con pensiones muy escasas. Desde hace dos años, miles de mutualistas han salido a la calle para reclamar a los partidos políticos que se apruebe una ley que permita trasladar el dinero ahorrado en las mutualidades a la Seguridad Social, para poder cobrar una pensión pública. El Gobierno anunció un proyecto legislativo para armar esa pasarela, pero su fragilidad parlamentaria hace difícil su aprobación.

Francisco Toll (Barcelona, 1970) asumió la presidencia de la Mutualidad de Procuradores en junio de 2025, en este complejísimo contexto. La aseguradora maneja un patrimonio de 530 millones de euros y da servicio a un colectivo de casi 11.000 mutualistas. Aunque se presta a fotografiarse sentado en un sillón, muestra sus recelos: “Ha habido demasiado apego a este cargo y a este sillón, pero yo lo que me planteo es renovar esta institución y trabajar única y exclusivamente en beneficio de los mutualistas”.

Pregunta. ¿Cuántos de sus mutualistas tienen este modelo de ahorro para la pensión alternativo a la Seguridad Social?

Respuesta. Son unos 5.000. Yo entre ellos. De ese colectivo, hay 2.000 pasivos, la mayoría jubilados. El resto, hasta 11.000, son mutualistas que cotizan para la pensión pública y, a la vez, hacen aportaciones para ahorrar con nosotros.

P. La legislación que se está preparando contempla que las mutualidades ya no podrán funcionar como alternativa a la Seguridad Social...

R. No es algo que nos preocupe demasiado. No es nuestro caballo de batalla. Prefiero que quien esté aquí lo haga por su propia voluntad. Porque cree en la mutualidad. Concebimos el mutualismo como un sistema complementario. Aunque sé que hay otras mutualidades que prefieren que se mantenga esta alternatividad al régimen de autónomos.

P. ¿Qué reclamáis de esa ley de pasarela de la mutualidad a la Seguridad Social?

R. Que se compute cada año de aportaciones aquí como un año de cotizaciones en la Seguridad Social.

P. ¿En qué punto está esa normativa?

R. Llevan desde 2024 mareando la perdiz. Y eso que todos los grupos políticos son favorables a esa pasarela. Ahora se habla de llevar el debate a la comisión del Pacto de Toledo, que sería como enviarla a un agujero negro.

P. ¿Para la mutualidad es muy importante esa ley?

R. Por supuesto, porque queremos saber cuántos de nuestros mutualistas querrían pasarse al régimen especial de trabajadores autónomos [el RETA] y cuántos se van a quedar.

P. ¿Cuántos calculan que se irán?

R. Podría ser un 25% o un 30%. Sabemos que tenemos mutualistas que tienen poco capital consolidado y que preferirán marcharse.

P. ¿Las mutualidades han tenido la culpa de que algunos hayan ahorrado poco?

R. Creo que es injusto achacarnos a nosotras toda la responsabilidad. Cuando las mutualidades eran una hucha colectiva, lo que no se podía esperar era aportar 150 euros al mes y, al jubilarte, recibir más de 300 euros durante 30 años. Ha habido dejadez por parte de todos. De los mutualistas, del Gobierno, de los supervisores...

P. Todo cambió con el paso al sistema de capitalización individual...

R. Así es. Desde 2003, tanto ahorras, tanto cobras. El capital se convierte en una especie de renta vitalicia. Si has aportado poco, pues cobras poco. Durante el cambio de modelo, se protegieron especialmente los derechos de quienes estaban a punto de jubilarse, pero a los que veníamos detrás, nos quedaba poco margen para acumular un buen capital. En la mutualidad hubo cobardía porque no explicó que había que pagar unas cuotas más altas.

P. Así que, los procuradores más mayores sí que cobran una pensión razonable...

R. Bueno, pero de 400 o 500 euros, no creas. Lo que pasa es que ahora te encuentras con jubilados de 67 años que cobran 250 euros. El problema es que la mayoría de los mutualistas cotizan lo mínimo posible. Ocurre igual en la Seguridad Social, donde la inmensa mayoría de autónomos cotizan con las bases mínimas.

P. ¿Por qué se frustró en 2024 la fusión de la Mutualidad de Procuradores con la de los abogados?

R. Una gran mayoría de nuestros mutualistas votó contra ese proyecto y contra la anterior junta, que fue quien lo impulsó. Esa fusión suponía perder derechos sociales y económicos, las garantías de las pólizas. Era algo intolerable. No era una fusión entre iguales. Abogados y procuradores vamos siempre de la mano en el ejercicio de nuestra profesión, y debemos respetarnos.

P. La Mutualidad de la Abogacía es mucho más grande...

R. Sí, pero no podía imponernos unas condiciones abusivas.

P. Su presidente, Enrique Sanz Fernández-Lomana, es presidente también de la Confederación de mutualidades...

R. Sí, y creo que no es lo adecuado. Me parece que debería haber ciertas incompatibilidades. No puedes representar dos instituciones que a veces no tienen los mismos intereses. La Confederación debe ser un órgano de representación de todas las sensibilidades. Yo no comulgo con muchas de sus propuestas.

P. ¿Tiene futuro la Mutualidad de Procuradores?

R. Por supuesto que sí. No somos grandes como un Barça o un Madrid. Pero sí que estamos en ese segundo nivel, como un Atlético, un Espanyol o un Valencia. Lo que tenemos que hacer es modernizarnos, abrirnos a otros colectivos, airear la institución. Por eso vamos a emprender varias iniciativas para darnos más a conocer.

P. ¿Y tiene futuro la profesión de procurador?

R. Sí. La mayoría funcionamos ya como empresas de servicios jurídicos. La tarea de los procuradores es necesaria en los juzgados. De hecho, se necesitan más procuradores porque muchos se están jubilando. Cada vez vemos más abogados que deciden pasarse a la procura. Yo siempre digo que un procurador siempre tiene trabajo.

P. ¿Cómo se hizo procurador?

R. Por tradición familiar. Mi abuelo lo era. Y mi padre también. He vivido la procura desde la cuna. En otra época era una profesión muy cerrada. De hecho, había un numerus clausus por provincia, porque tenemos tareas de carácter semipúblico. Además, hasta hace no mucho, cualquier procurador tenía que ser también obligatoriamente mutualista.

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