Cellnex vende su participación en el fondo con Deutsche Telekom por 170 millones
La torrera constituyó la sociedad conjunta en 2021 para invertir en infraestructuras críticas en Europa


Cellnex Telecom continúa ejecutando su hoja de ruta para simplificar su estructura operativa y fortalecer un balance que durante años estuvo volcado en la expansión agresiva. El último movimiento en este proceso de repliegue de mercados o activos no estratégicos ha sido la venta de su participación en el fondo de infraestructuras digitales que mantenía en alianza con Deutsche Telekom. Esta desinversión, diseñada para generar liquidez inmediata y acelerar la reducción del apalancamiento financiero, se ha materializado tras alcanzar un acuerdo valorado en aproximadamente 170 millones de euros, según recogen los estados financieros de la compañía correspondientes al cierre del ejercicio 2025.
La relación entre ambos gigantes de las telecomunicaciones en este vehículo de inversión se remonta a mediados de 2021. Bajo la denominación Digital Infrastructure Vehicle II SCSp, el fondo nació con el propósito de invertir de forma independiente en infraestructuras críticas en Europa, tales como fibra óptica, torres de telecomunicaciones y centros de datos, buscando siempre retornos atractivos ajustados a un perfil de riesgo controlado.
En el momento de su constitución, Cellnex se comprometió a una inversión progresiva de hasta 200 millones de euros, mientras que el operador alemán aportó de entrada activos valorados en 400 millones. Al desprenderse de su posición, la firma española abandona un vehículo que además controla el 38% del capital de su propia filial en los Países Bajos, con sede en Ámsterdam.
La operación del fondo con Deutsche Telekom no solo supone un ingreso de caja, sino también una liberación de compromisos futuros. Al cierre de 2025, a Cellnex aún le restaba por desembolsar 51 millones de euros del compromiso inicial de inversión. Con la venta, esta obligación recae ahora sobre el comprador —cuya identidad no ha sido revelada por la compañía por razones de confidencialidad—, aliviando así la presión sobre el flujo de caja del grupo. Esta transacción se encuentra actualmente pendiente de las autorizaciones regulatorias pertinentes, un trámite habitual en este tipo de movimientos de infraestructuras críticas.
Esta desinversión se suma a una lista de movimientos estratégicos que han redefinido el perfil de Cellnex en el último año. Recientemente, la empresa cerró definitivamente la venta de Towerlink France, su división de centros de datos en el país galo, a Vauban Infra Fibre (VIF) por un importe de 391 millones de euros. Anteriormente, la compañía ya había “puesto el lazo” a sus operaciones en Austria e Irlanda, mercados de los que salió tras obtener 803 y 971 millones de euros, respectivamente.
El destino de estos fondos es doble. Por un lado, la prioridad absoluta es la reducción de la deuda para alcanzar y mantener el grado de inversión por parte de las agencias de calificación. Por otro, financiar el plan de retribución al accionista valorado en 1.000 millones de euros. Este programa se divide equitativamente: 500 millones destinados al pago de dividendos y los otros 500 millones dedicados a la recompra de acciones, una estrategia que busca devolver valor a los inversores tras el periodo de fuerte inversión y crecimiento inorgánico.
Actitud pragmática
A pesar de este goteo constante de ventas, el consejero delegado de Cellnex, Marco Patuano, ha querido enviar un mensaje de estabilidad y confianza en el marco del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona. El directivo ha asegurado que la empresa no tiene actualmente el cartel de “se vende” en ninguno de sus activos principales. No obstante, ha matizado que la compañía mantiene una actitud pragmática: no se cerrarán las puertas a nuevas operaciones si las ofertas recibidas reflejan un “precio correcto” que genere valor real para el grupo.
Bajo esta premisa de optimización, Cellnex ya ha confirmado que estudia la venta de su concesión ferroviaria en el Reino Unido, un proyecto destinado a mejorar la conectividad en la ruta entre Londres y Brighton. Este activo, valorado en unos 20,5 millones de euros, ya ha atraído el interés de potenciales compradores y la compañía espera completar el proceso a lo largo de este 2026.
La torrera registró unas pérdidas netas de 361 millones de euros en 2025, una cifra que multiplica por trece los números rojos de 28 millones reportados en el ejercicio anterior, debido, fundamentalmente, por el impacto de partidas extraordinarias no recurrentes, tales como el coste derivado del plan de reorganización de la plantilla en España y diversos deterioros de activos vinculados a las desinversiones en mercados específicos. Los ingresos orgánicos del grupo escalaron un 5,8% hasta situarse en los 3.995 millones de euros.