Krispy Kreme, el dónut viral, acelera en España con cuatro aperturas en Madrid y el objetivo de llegar a Barcelona este año
La cadena estadounidense de dónuts inicia el despliegue tras vender más de dos millones de unidades desde octubre en su primer local de Leganés

Krispy Kreme arranca su primera fase de expansión en España. La cadena estadounidense de dónuts, con presencia en más de 40 países y viral en redes sociales, abrirá durante el próximo mes cuatro tiendas en la Comunidad de Madrid, que se sumarán al primer local que la compañía abrió en octubre en Leganés, en el centro comercial Parquesur. Este sirvió como punto de partida de su desembarco en el mercado nacional, y también hace las veces de obrador.
El 17 de marzo inaugurará la primera de ellas, en la calle Princesa de Madrid, con su formato más habitual de tienda: un pequeño local de unos 150 metros cuadrados, una decena de asientos y pensadas para favorecer la compra de cajas y café para llevar. A esta le seguirán dos quioscos en los centros comerciales La Gavia, en Vallecas, y Gran Plaza 2 (Majadahonda), y la cuarta en la zona comercial de la torre Caleido, junto a las cuatro torres de la Castellana. Todos ellos, surtidos desde el obrador de la tienda de Parquesur, y que estarán complementados por el servicio de delivery, iniciado en enero.
“Este es el primer paso en el proceso de aperturas que haremos en España”, explica a este periódico el consejero delegado de Krispy Kreme España, Manuel Zamudio. Este describe que el plan es abrir un total de 10 puntos de venta en Madrid este año, y abrir otra tienda-obrador, o ‘teatro’ en la jerga interna, en otra ciudad, con Barcelona como principal opción tras comprobar el éxito de la apertura en Leganés.

“En los dos primeros meses la tónica fue de largas colas. En menos de cuatro meses hemos vendido más de dos millones de unidades. Esperábamos que la respuesta fuese fuerte, pero ha estado muy por encima”, reconoce Zamudio. “Esto nos da tranquilidad para acometer ahora estas aperturas y abrir muchas más tiendas”.
El despliegue en el que trabaja la empresa contempla llegar, en los próximos cuatro años, a un total de 50 tiendas, todas propias. De ellas, cinco serían del formato obrador en “cinco grandes ciudades”, dice el ejecutivo. Sobre ellos, Krispy Kreme articula el crecimiento de la red en una localidad o área: un obrador puede surtir a una quincena de tiendas, con envíos del producto recién hecho cada madrugada. También son los más difíciles a la hora de encontrar ubicaciones, ya que deben contar con al menos 600 metros cuadrados de superficie o salidas de humos, algo que los locales pequeños no requieren. En el caso de Barcelona, Zamudio espera “poder entrar allí este año si logramos llegar a algún acuerdo pronto”.
Málaga y Valencia también están en los primeros puestos de la empresa para abrir establecimientos. La política de aperturas se focaliza en zonas céntricas y comerciales, con mucho tráfico peatonal para favorecer el consumo para llevar. En otros países también se han instalado en gasolineras, aeropuertos y estaciones de tren, localizaciones que no se descartan. “La operativa de las tiendas es muy sencilla. En los núcleos de transporte es complejo, pero tenemos contactos con las compañías que hacen las licitaciones”, dice Zamudio.
Este cifra la inversión en España en los próximos cuatro años en cerca de 25 millones de euros, algo que sufragarán con recursos propios pero también con financiación bancaria. En el caso español, Krispy Kreme posee el 25% de la empresa que explota el negocio, quedando el resto en manos del propio Zamudio y otros socios, que conservan los derechos de masterfranquicia en España y Portugal, donde también espera llegar en una siguiente etapa.
Negociaciones en el canal retail
Un siguiente paso en el despliegue de Krispy Kreme en España será en la distribución alimentaria. Zamudio reconoce que han iniciado conversaciones con cadenas de supermercados con la intención de hacer los primeros test a finales de año. En ese caso, la marca instala un expositor, que puede ser de distintos tamaños según el establecimiento, donde el cliente puede coger las cajas ya llenas o hacer la suya propia, para después pasar por caja. “Es como la zona de panadería que tiene hoy cualquier supermercado”, dice Zamudio.
A nivel global, Krispy Kreme facturó 1.522 millones de dólares el año pasado, unos 1.315 millones de euros al cambio actual, un 8,6% menos. A diferencia de su matriz, el negocio en España no puede llevar la palabra “dónuts” en su logotipo, al ser una marca protegida de Bimbo, según consideró el Tribunal Supremo en noviembre pese a ser una palabra recogida en el diccionario de la lengua española. “Incluso nos ha venido bien. Nos hace estar orgullosos de nuestro nombre”, dice Manuel Zamudio.
