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La gran banca recorta el uso de las líneas ICO y hunde su importe en un 40%

El Sabadell se coloca como líder en este producto en España y desplaza al Santander y al BBVA

Belén Trincado Aznar

La gran banca recorta el uso de la financiación que proporciona el Instituto de Crédito Oficial (ICO). La sustancial reducción del importe concedido por el Santander y el BBVA en 2025 frente a 2024 de las líneas financiadas por esta institución pública han hundido el importe total ejecutado por el sector en conjunto un 40%. El montante total ha pasado de los 3.050 millones de 2024 a los 1.800 millones con los que cerró la entidad el año pasado, según las cifras que maneja el organismo que pilota Manuel Illueca. Una circunstancia que se explica por los cambios en la política comercial de los bancos y en la buena situación macroeconómica. Esta ocasión ha sido aprovechada por entidades medianas como el Banco Sabadell para asaltar la posición de los grandes y quedarse con el liderato.

La concesión de estas líneas, llamadas de mediación, ha sido un instrumento útil para que el Estado incentive los préstamos a personas y empresas en momentos de zozobra económica y reducción del crédito. Se trata de de línea de financiación que, con capital del ICO, se inyectan a las empresas a través de la intermediación de las entidades financieras. Entre ellas, destacan líneas como la de exportadores, emprendedores, internacional, kit digital o rehabilitación de vivienda.

Fuera de este cómputo quedan las líneas de avales, los instrumentos más utilizados en los últimos años. En este caso, el dinero sale de las entidades financieras y la intervención pública se reduce a dar un blindaje a los préstamos, para responder por una parte de los mismos (normalmente el 20%) en caso de impago. El ICO aquí no pone el dinero, pero sí asume el riesgo. Fue la fórmula elegida como una de las vías para paliar el desastre económico del Covid-19, pero también recurrió a a este mecanismo el Gobierno para responder a la guerra de Ucrania o para facilitar la compra de vivienda a los jóvenes.

Los grandes bancos, sin embargo, han reducido como tónica general el uso de estas líneas de mediación en el último año. Los protagonistas de este proceso han sido fundamentalmente el Santander y el BBVA. El primero ha reducido las líneas ICO concedidas un 88%, al pasar de 816 millones a 96 millones, lo que le lleva a perder la primera posición en el ranking y caer hasta la tercera. Mucho mayor ha sido el decremento del BBVA, que ha pasado de 600 millones a apenas 770.000 euros y bajado del segundo puesto al vigésimo. CaixaBank, por su parte, ha mantenido su exposición a estos productos estable en torno a los 20 millones de euros.

Esta situación ha tenido un efecto doble. El primero es la mencionada reducción general del dinero inyectado por el ICO a la economía por esta vía. El segundo es que el vacío que han dejado los dos grandes ha sido aprovechado por otras entidades para crecer. Así, el Sabadell ha incrementado su financiación de líneas ICO de 109 millones a 131 millones, lo que le ha permitido cerrar el año como líder indiscutido de este segmento al lanzar una decidida apuesta comercial por este negocio, con vistas a mantenerse en el futuro. Le sigue Abanca, que pese a recortar el importe de 183 millones a 112 millones, se queda en segunda posición. También se han reforzado Aresbank y EBN.

Entre las líneas más utilizadas vuelve a repetir la de empresas y emprendedores, que ha repartido 271 millones, con liderazgo de Abanca, Santander y Sabadell, si bien los importes son inferiores a los del año pasado. También se reduce el uso de otras líneas clásicas del ICO, como la de exportadores o la internacional. En cambio, destaca el uso de la de rehabilitación de vivienda, fundamentalmente por la apuesta del Sabadell en esta financiación, en un momento de crisis en el acceso a la vivienda precisamente por la falta de oferta. Sobre la apuesta por este producto el banco catalán ha construido su liderazgo en el año y le permite alcanzar una cuota total del 22%. También aparece la creación de una línea de apoyo a las víctimas de la dana, pero por la que se han concedido apenas cuatro millones de euros.

Las condiciones por las que los bancos pueden conceder esta financiación está fijada previamente por el ICO, entre ellas, una TAE (tasa anual equivalente) máxima a la que los bancos pueden prestar el dinero. Esto supone que las entidades oferten estos productos cuando la macroeconomía flaquea, dado que no tienen que implicar a su propio capital. Sin embargo, en fases expansivas como la actual, es más rentable para muchas entidades ofrecer otros productos, en los que pueden proponer precios más interesantes. Algunos de estos grandes bancos, de hecho, pueden financiarse en el mercado a precios más bajos que el ICO, lo que resta incentivos a utilizar las líneas de financiación.

La tendencia a reducir el uso de estos productos por los bancos no es una cosa nueva, sino que viene de los últimos años. Los bancos, de hecho, han puesto el foco últimamente en crecer en el negocio de banca a empresas, después de años en los que el crédito corporativo estaba totalmente plano. Tienen más alicientes ahora para financiar a empresas, un negocio especialmente rentable en épocas de bonanza económica, pero más sensible ante las crisis.

Por el lado del ICO, la institución pública ha optado por enfocar su actividad en financiación de mayor asunción de riesgo, la financiación directa y en coinversiones con los bancos y fondos. Un ejemplo de ello es, por ejemplo, la aportación a fondos de capital riesgo o las aportaciones a Axis, la gestora de la entidad.

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