Renfe maneja ya diez posibles socios para crear su futura filial de autobuses
La operadora se reúne este viernes con la CNMC y dejará margen a terceros para cubrir parte de los planes alternativos de transporte y contrataciones de bus por emergencias


En medio de un extraordinario revuelo en el sector del transporte de viajeros por carretera generado por el proyecto de Renfe de crear una participada de autobuses, fuentes de la operadora aseguran que cuenta ya con una decena de muestras de interés de potenciales socios para levantar esa sociedad antes de que acabe el año. Asociaciones del transporte como Fenadismer, Anetra y Direbus han anunciado recursos contra una licitación que ha generado expectación entre grandes compañías del sector. Representantes de Renfe mantendrán este viernes una reunión con miembros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para explicar el plan.
Renfe se reserva un 49% del capital y dejará en manos del socio privado el 51%. En función de sus participaciones, ambos cubrirán la inversión para hacerse con una flota de 50 a 100 autobuses nuevos para una compañía que, en principio, tendrá diez años por delante de plazo de explotación. El objetivo de la filial será, esencialmente, atender los planes alternativos de transporte (PAT) en respuesta a proyectos de construcción en la red ferroviaria.
Ante el enojo de las asociaciones de pymes y autónomos del autobús, desde Renfe se sostiene que esa tipología de empresa tendrá acceso, como en la actualidad, a la contratación de servicios de urgencia y parte de los PAT previstos.
La iniciativa responde a concursos desiertos y a altos precios cuando Renfe ha necesitado contratar vehículos para el transporte por carretera en caso de corte de las vías o cualquier situación de emergencia, desde averías en el material rodante hasta incendios en el entorno de la infraestructura. Un 85% de los costes en planes alternativos de transporte se deben en estos momentos a eventualidades planificadas, mientras que el 15% restante es debido a imprevistos. La necesidad de autobuses por parte de Renfe alcanza picos de 400 unidades.
Fuentes conocedoras del proyecto explican que Renfe afrontará un coste anual ligeramente superior a los 60 millones con su futura filial de autobuses, y que el uso de vehículos propios ofrecerá un ahorro estimado de 90 a 130 millones de euros en los próximos diez años, lo que supone un recorte del 10% al 15% respecto al actual gasto en planes de transporte por carretera.
Una vez cerrada la fase de muestras de interés, lo que se prevé el 8 de abril, Renfe repartirá los pliegos entre las empresas candidatas a liderar la nueva compañía de bus con capital público.
Coste disparado
El coste en la contratación de transporte por carretera ha dado un salto del 825% desde los 7,3 millones de 2020 hasta los 68,1 millones de 2025. Para 2026 se espera un gasto próximo a los 43 millones y en 2027 hay presupuestados 68,5 millones de euros en base a la planificación de obras de Adif. Directivos de Renfe están ya explicando su proyecto para rebajar estos costes y mantener la calidad de los PAT entre las compañías interesadas que cumplen los requisitos.
La compañía que preside Álvaro Fernández Heredia prevé costes por una media de 50 millones en servicios de autobús en los diez años que durará el contrato, más una posible prórroga de cinco más, entre eventos como las interrupciones proyectadas en las infraestructuras de Cercanías y Rodalies, e incidencias propias o por el impacto que está teniendo el cambio climático en las redes.
La llamada de Renfe a posibles socios prevé unos criterios de solvencia y capacidad económica. Los candidatos tendrán que haber facturado un mínimo de 75 millones de euros en el mejor de los tres últimos ejercicios y tener en propiedad un mínimo de 500 autobuses. En caso de concurrencia en unión temporal de empresas, uno de los socios tendrá que disponer de 300 vehículos en propiedad como mínimo.
Desde Renfe se considera que el 40% del parque total de autobuses en España está en manos de compañías con más de 300 vehículos, lo que ofrecería un paraguas aceptable de aspirantes. Esas empresas atienden a más del 85% de la demanda de viajeros. Según información que maneja la operadora, la necesidad de autobuses podría multiplicarse por nueve respecto a los actuales niveles, con picos de hasta medio millar de vehículos diarios.
Los núcleos identificados como más expuestos a futuras obras, quizás también a incidencias, son Cercanías de Madrid, Rodalies de Cataluña, las líneas de Media Distancia en Levante y Andalucía, y las de ancho métrico en Cantabria y Asturias.
Renfe está sujeta a la obligación de servicio público (OSP) en Cercanías, Media Distancia y diversos servicios en Larga Distancia, lo que la convierte en la única operadora en ofrecer alternativas por carretera a sus clientes. De hecho, también ha extendido el recurso al autobús cuando se dan cortes en la infraestructura de alta velocidad, como ha sucedido en la línea Madrid-Sevilla tras las obras en la provincia de Córdoba por el accidente del 18 de enero en Adamuz, o en la Madrid-Málaga tras el desprendimiento de un talud en las proximidades de Antequera el pasado 5 de febrero.
Además del ahorro respecto a la contratación de compañías de transporte por carretera, la operadora ferroviaria trata de dotarse de mayor agilidad para responder en momentos de crisis. Los servicios de la futura filial serán en exclusica para Renfe, no estando al alcance de las otras dos operadoras de transporte de viajeros, Ouigo e Iryo.