El Gobierno mide su fuerza por el control de Indra tras la renuncia de Escribano a la fusión
El primer accionista de la empresa aún no tiene confirmado el apoyo mayoritario ni en consejo de administración ni en junta para poder forzar un cese del actual presidente ejecutivo

El pulso por el control de Indra sigue en todo lo alto después de que el actual presidente de la empresa, Ángel Escribano, optara por renunciar a la integración de su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), antes de dejar su cargo en la firma de referencia nacional en el sector de la defensa. La pública Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que atesora el 28% de Indra, trató de forzar su cese este miércoles como vía para salvar el conflicto de interés que implica ser primer ejecutivo del comprador y dueño de la compañía comprada.
La respuesta del primer ejecutivo de la empresa fue cancelar la operación que llevaban más de un año negociando y permanecer en su puesto. El choque le costó más de un 12% en Bolsa a la firma del Ibex 35. Fuentes próximas a Indra señalan que el comunicado emitido por la SEPI el miércoles era unidireccional y no buscaba dinamitar la compra de EM&E, sino que esta fuera adelante sin Escribano en la presidencia. Pero el resultado ha sido el contrario.
Diversas fuentes al corriente del proceso señalan que la SEPI buscaba presionar a Escribano y que fuera él quien renunciara a su cargo sin tener que forzar el cese. Según aseguran, la SEPI no suma una mayoría clara ni en el actual consejo de administración ni en una hipotética junta de accionistas que tuviera que pronunciarse sobre la continuidad de Escribano al frente de Indra, de ahí que tratara de influir con el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cuyo argumento era salvar el conflicto de interés que sobrevuela la operación desde que se planteó hace más de un año.
El paso al frente como presidente de Escribano no hace que La Moncloa desista de sus verdaderas intenciones, comprar EM&E pero sin el liderazgo del actual primer ejecutivo, cuya relación con su primer accionista se ha ido deteriorando paulatinamente. Sin embargo, para poder descabalgarle, los números están aún muy apretados. Por eso razón se descarta en el sector que se proponga formalmente su salida en el consejo ordinario que la empresa celebra el próximo miércoles 25 de marzo, ya que este movimiento podría ser neutralizado.
Se da por hecho que la SEPI, con un 28% del capital y tres consejeros dominicales, cuenta con el favor de SAPA y su consejero dominical en Indra, Jokin Aperribay, para cambiar el status quo actual. Pero enfrente tiene a los dos hermanos Escribano, presidente y consejero dominical con su 14,3% de las acciones, a los que previsiblemente se sumaría el consejero dominical de Amber (principal accionista de Prisa, editor de EL PAÍS y CincoDías), quien posee otro 5%.
A partir de ahí, ambas partes tratan de acercar a su posición a los siete consejeros independientes y al consejero delegado, cuyas intenciones, a día de hoy, son más inciertas. Los allegados a la empresa ven un claro distanciamiento entre Escribano y de los Mozos, cada vez más alineado con las tesis que defiende ahora la SEPI.
No obstante, fuentes próximas al máximo órgano de decisión señalan que los apoyos están muy repartidos también entre los independientes. De hecho, de los ocho votos de consejeros que representan a los accionistas minoritarios podrían estar repartidos casi a la mitad. En Indra se da una particularidad que no es habitual entre grandes cotizadas en España. Los cambios en el consejo en 2022 forzaron a que los perfiles independientes que entraron estuvieran poco identificados con el presidente y el primer accionista, con lo que no tienen una adscripción clara.
La supervisión que ejerció la CNMV hace ya cuatro años obligó a ser muy cautos a la hora de elegir independientes, ya que había afán de demostrar entonces que el proceso era pulcro desde el punto de vista de la gobernanza. Aquella situación se arrastra ahora y los cambios en las renovaciones y sustituciones de 2025 tampoco decantó los poderes de forma evidente ni hacia Escribano ni hacia la SEPI.
Consejo molesto
Por ello, ambas partes ahora tratan de sumar fuerzas. Otra fuente próxima al consejo señala que hubo varios miembros de la cúpula molestos este jueves con que saltara por los aires una operación, calificada de estratégica, en la que llevaban trabajando de forma exhaustiva más de un año, incluso con una comisión ad hoc para evitar los conflictos de interés que ahora proyectan como insalvables.
Otras dos fuentes conocedoras de la casuística y próximas al Gobierno aseguran que, pese a que Ángel Escribano fue ratificado en su puesto en 2025 por unanimidad del consejo y con el 99% de apoyo en junta, la elección de mantenerse como presidente hasta 2028 en lugar de optar por seguir adelante con la integración de EM&E fuera del cargo legitima a la SEPI para pedir su cese. Argumentan que su maniobra ha causado un daño cuantificable a la compañía, que se desplomó en Bolsa tras dinamitar una operación considerada estratégica.
Otros, sin embargo, creen que el pulso solo busca ganar tiempo hasta que se den unas condiciones más óptimas para retomar la operación. Entienden que Indra tiene pocas más opciones de crecer inorgánicamente para competir con gigantes como Reinmethall, Leonardo o Thales por el bum de contratos de defensa al calor del aumento de los presupuestos militares comprometidos en el seno de la OTAN. Pero el Gobierno tiene la llave de la caja. Indra suma contratos del Ministerio de Defensa por más de 7.200 millones de euros. Esto le catapultó en bolsa más del 200% en 2025.
Además, aunque la SEPI reuniera mayoría de consejeros para forzar el cese, Escribano y sus afines aún tendrían una última bala, que es elevar el pulso a la junta de accionistas, donde los apoyos financieros podrían complicar las intenciones de la SEPI. Máxime, cuando la compra de EM&E y la continuidad de Escribano está provocando que Indra suba en Bolsa, mientras que la opción contraria la está desplomando. Pero el enfrentamiento entre las partes ha entrado ya en un plano que va más allá de lo profesional, y cuál será el futuro que le espera a Indra y a su presidente aún está por escribirse.