Kintbury Capital atenaza a Grifols en Bolsa al alcanzar la mayor posición bajista de la historia de la farmacéutica
La acción cae otro 3% pese al anuncio de la OPV en EE UU y la refinanciación de deuda. El mercado cree que la firma debe recuperarse en Bolsa para acometer la operación


El hedge fund británico Kintbury Capital aumenta la presión sobre Grifols . La firma ha comunicado que su posición bajista ha aumentado hasta el 1,71% del capital de la farmacéutica. Es la mayor apuesta bajista de la historia de compañía, según figura en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por encima, incluso, de las posiciones cortas alcanzadas por distintos inversores en los primeros meses de 2024, en medio de la crisis bursátil generada por el caso Gotham. Esta posición está contribuyendo a atenazar a las acciones de la empresa en Bolsa, que siguen prolongando su caída, dejándose más de un 19% desde principios de año pese a los nuevos anuncios corporativos, como la salida a Bolsa de su división de Biopharma en EE UU.
Desde principios de febrero, Kintbury Capital no ha dejado de ampliar su posición bajista en Grifols, casi semana a semana. Este lunes, ya había comunicado que había superado el 1,61% del capital con su posición corta. La firma, fundada en 2015 por Chris Dale, antiguo socio de Millennium Capital Partners en Londres, tiene una amplia trayectoria en este tipo de inversores. Entre sus últimas apuestas bajistas figuran grupos como Valeo, BT, Persimmon, Auto Trader Group, la farmacéutica Hikma, Howden Joinery Group, Rightmove, WPP, Kingsfisher o Burberry, entre otras.
También Millennium International Management se ha unido a Kintbury Capital en la ofensiva bajista contra Grifols, al comunicar a la CNMV este jueves una posición corta del 0,50% del capital.
En términos generales, los inversores bajistas apuestan a favor de una caída del precio de las acciones en Bolsa. En su mecánica, venden títulos prestados para recomprarlos posteriormente a un precio más bajo, quedándose con el beneficio generado tras la bajada. Fuentes del mercado señalan que la firma ha llegado a pedir 60 millones de euros en títulos de Grifols para vender, que han ido saliendo al mercado. En este escenario, los bajistas mandan sobre la cotización porque, en paralelo, no hay compradores de acciones para poder subir el precio.
“Si a esos 60 millones se les une más gente a la fiesta, la caída se agrava. Al tirar el precio, otros inversores que siguen modelos técnicos o cuantitativos se salen del valor por miedo o porque no aguantan la inversión porque también van a crédito. Si hay mucha compra a crédito, los bajistas aprovechan, venden sabiendo que van a apretar a otros inversores porque las garantías o intereses del crédito les comen, y tienen que vender. Se aumentan las ventas de acciones, y los cortos recogen por abajo”, destacan.
Así, en su opinión, puede pasar que, además de esos mismos vendedores, otros grupos inversores también estén aprovechando para comprar títulos a un precio más bajo. No obstante, advierten de que si cambiase la tendencia en el mercado y se diese la vuelta provocaría el efecto contrario. Se impondrían los que compran y los bajistas tendrían que acelerar para deshacer posiciones.
En el caso de Grifols, la tendencia negativa en Bolsa se ha acelerado en este comienzo de año. Desde principios de enero, sus títulos se dejan más de un 19%, y se quedan lejos del máximo anual de 2025 de 13,70 euros, alcanzado a finales de julio, tras confirmar el retorno al pago de dividendos, y de los precios a los que cotizaba antes de la crisis Gotham, cuando estaban por encima de los 15 euros.
Apuesta por EE UU
Este miércoles, las acciones iniciaron la jornada con una subida cercana al 9% al calor del anuncio de la posible OPV de la división de Biopharma en EE UU, por la que la empresa podría captar hasta 4.300 millones de euros (con una valoración de hasta 20.000 millones, casi el triple de la actual capitalización de la farmacéutica), para reducir deuda y acelerar las inversiones, así como del impulso para la refinanciación de la deuda. Sin embargo, pese a estos movimientos de fuerte calado corporativo, los títulos se desinflaron, cerrando la sesión con una subida del 1,36%. Ayer, todavía bajo la resaca de los anuncios corporativos, las acciones bajaron un 3,28%, hasta 8,66 euros.
Fuentes del mercado señalan que, para afrontar la OPV en EE UU y colocar las acciones a un precio más alto, Grifols necesitaría recuperarse en Bolsa. “La filial se colocaría mejor”, advierten. Los planes de la empresa pasan por afrontar la transacción en el segundo semestre del año.
La Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols (AMG) volvió a cargar contra esta situación. “Frente al pesimismo e ignorancia, pues Kintbury no ha analizado la compañía más en profundidad que AMG, estamos convencidos de nuestra inversión en Grifols. Pediremos a la CNMV que requiera a Kintbury el motivo de una apuesta tan fuerte y no habrá argumentos”, dijo su presidente, Eduardo Breña.
Lo cierto es que, con su apuesta, Kintbury Capital ha rebasado a Qube Research & Technologies que, a mediados de marzo de 2024, en plena crisis Gotham, llegó a un máximo histórico con una posición bajista en Grifols del 1,66% del capital bajista. De hecho, Qube había irrumpido en la farmacéutica a finales de enero, pocos días después del comienzo de la citada crisis, generada por las acusaciones de maquillaje de cuentas por parte de Gotham City Research. En pocos días, los títulos del grupo se despeñaron un 42%.
Otras firmas destacadas son AKO Capital, que llegó a alcanzar una posición bajista en Grifols al 1% en 2023; Marshall Wace LLP, del 0,70% en 2024; AQR Capital Management, también del 0,70% en 2025; o Eleva Capital, la firma del conocido inversor Eric Bendahan, del 0,510%, a principios de 2025. Más lejos en el tiempo, Eminence Capital llegó al 1,070% en 2010, y Maverick Capital, al 0,93%, en 2015.