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El BCE sugiere a Bizum y otras plataformas que se adapten cuanto antes al euro digital

La máxima autoridad monetaria estima que los costes de las comisiones que pagan los pequeños comercios se reducirán a la mitad

Banderas de la Unión Europea frente al edificio del BCE en Fráncfort, en 2022.Wolfgang Rattay (REUTERS)

Los trabajos para el desarrollo del euro digital avanzan y, a la par, lo hacen también las soluciones privadas, desarrolladas por los bancos. El mes pasado, las entidades europeas acordaron crear un Bizum made in Europe, que consiste en conectar los diferentes sistemas nacionales para crear una alternativa europea escalable que pueda hacer frente a Visa y Mastercard. En España, Bizum también prevé lanzar este año su app Bizum Pay con la que permitirá pagar en comercios directamente con la cuenta corriente sin necesidad de una tarjeta bancaria. Para el Banco Central Europeo (BCE), la solución pública y privada no son excluyentes sino complementarias y va más allá: ante el recelo del sector bancario, que teme que el proyecto reduzca sus márgenes, fuentes de la autoridad monetaria afirman que las soluciones locales podrán adoptar los estándares del euro digital antes de que se emita.

El euro digital, de hecho, será de aceptación obligatoria en los comercios europeos, que para incluirlo entre los métodos de pago deberán actualizar sus terminales. Por eso, fuentes del BCE y del Banco de España (BdE) destacan que, si se aprueba la legislación sobre el euro digital este año, podrá empezar a desplegarse su infraestructura, y aplicaciones como Bizum y “cualquier otro medio de pago europeo” podrán utilizar estos estándares. “Nosotros no somos competidores, somos un servicio público. Y cuánto más se use el euro digital y los sistemas europeos, menos dependeremos de otros, como Visa y Mastercard”, señalan.

Esto, según los bancos centrales, impulsaría las soluciones privadas y su adopción, ya que sin euro digital los comercios no estarían obligados a aceptar alternativas como la nueva plataforma de Bizum como método de pago, poniendo en entredicho su amplía aceptación en los comercios, que es el segmento más importante del mercado: según datos del BCE, las transacciones entre particulares representan un 4%, frente al 75% de las operaciones en comercios físicos, y al 21% en comercio electrónico.

“El euro digital incluso antes de que sea realidad puede favorecer estas soluciones privadas porque puede promover esa adaptación de estándares abiertos a nivel europeo y permitirles una mayor penetración, porque el euro digital es de curso legal y se va a hacer obligatoria su aceptación en los terminales. Sin el euro digital es muy difícil que ocurra“, señalan en el BdE. A día de hoy ninguna solución europea privada tiene una penetración en las terminales de pago físicas de más del 10%. En el comercio online, solo las aplicaciones de Bélgica, Holanda y Portugal superan el 10% de los pagos, según el BCE.

Con la adopción de este nuevo sistema, el BCE estima que los pequeños comercios se ahorrarían una parte importante de comisiones que, hoy en día, tienen que pagar para poder aceptar pagos de Visa y Mastercard. La entidad calcula que los comercios europeos pagan de media un 0,51% por cada operación, lo que equivale a 3.750 millones de euros cada año solo por aceptar tarjetas de débito de las dos firmas. Los comercios más pequeños son los más perjudicados ya que desembolsan entre tres y cuatro veces más que los grandes establecimientos: no obstante, con el euro digital se estudia poner un tope máximo a las comisiones, de unos 45 puntos básicos. Así, si ahora una pequeña tienda de barrio paga hasta un 1% del valor del producto, con el euro digital se reduciría a la mitad.

Asimismo, las mismas fuentes explican que han propuesto implementar un co-badging, es decir, los usuarios a través de una misma tarjeta o dispositivo podrían tener la opción de decidir qué método de pago utilizar: si pagar en una tienda con euros digitales o con Bizum, por ejemplo.

El sector público y el privado están trabajando en sus soluciones a distintas velocidades. Tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, el BCE ha acelerado los trabajos del euro digital para garantizar la autonomía en materia de pagos y la soberanía monetaria de la región, ahora muy dependiente de Estados Unidos, y espera emitirlo en 2029. Pero en su camino se ha enfrentado a los recelos del sector bancario que teme que el proyecto del BCE reduzca sus márgenes y haga menos rentable su negocio. Así, tras años de propuestas fallidas y estancadas, la avanzada del euro digital ha hecho que el sector se pusiera en serio con el desarrollo de sus alternativas, con el objetivo de que lleguen antes que el euro digital.

Las entidades financieras son una pieza fundamental en el proyecto del euro digital, ya que están obligadas a facilitar su distribución y uso por parte de los ciudadanos. Pero el sector señala que el incentivo económico para hacerlo es escaso, que el desarrollo de la infraestructura necesaria requiere movilizar equipos y realizar inversiones millonarias, mientras la rentabilidad de estas operaciones no está clara. A día de hoy, de los 3.750 millones que los comercios europeos pagan en comisiones, un 50% se destina a los esquemas internacionales y la otra mitad a los bancos. Pero con el euro digital, se pretenden abaratar estos costes lo que limita a su vez los ingresos de las entidades financieras que, por ello, reclaman un mecanismo de compensación justo. Los legisladores están trabajando también en este punto, señala el BCE.

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