BlockFills se enfrenta a una demanda por presunto uso indebido de fondos de clientes
Dominion Capital acusa al proveedor de liquidez y prestamista de criptomonedas de utilizar sus activos para cubrir costes operativos y pérdidas

Los problemas de Blockfills siguen acumulándose. El proveedor de liquidez y prestamista de criptomonedas suspendió hace un mes los depósitos y las retiradas de fondos por parte de sus clientes por la elevada volatilidad que sacudió el mercado. Pero aquella medida, que tenía que ser temporal, todavía no se ha revertido. Al contrario, la situación se ha agravado. La empresa se enfrenta ahora a una demanda de uno de sus clientes, la firma Dominion Capital, que acusa a la plataforma de uso indebido de los fondos para cubrir gastos y pérdidas. Un juez federal de Manhattan congeló los activos vinculados a la firma y prohibió a Blockfills mover fondos al extranjero.
Hace un mes, cuando la plataforma con sede en Chicago anunció que paralizaría las retiradas de fondos de sus clientes, sus directivos justificaron su decisión por la elevada volatilidad de los precios de las criptomonedas. “ A la luz de las recientes condiciones del mercado y financieras, y con el fin de proteger aún más a los clientes y a la firma, Blockfills tomó la medida la semana pasada de suspender temporalmente los depósitos y retiros de los clientes”, avisaron en un comunicado. Desde octubre, bitcoin ha caído más de un 40%.
Pero de la demanda interpuesta por Dominion Capital emergen problemas aún más graves. En el documento, se lee que la relación entre ambas firmas empezó en abril de 2021. Ese mismo año, firmaron un contrato con una cláusula sobre segregación de los fondos de los clientes. “Blockfills declaró y aceptó mantener el dinero de los clientes segregado del resto del capital”, reporta la denuncia. Dominion empezó a utilizar la plataforma: efectuó varios depósitos de bitcoin y operó regularmente; a 11 de febrero de 2026, tenía 70,6 bitcoin y 186,23 dólares en su cuenta.
Pero a principios de febrero, Blockfills paralizó por completo las retiradas de fondos de los clientes (que son principalmente profesionales e institucionales), incluidos los de Dominion, sin avisar con antelación. Esto contradice la postura de la empresa, que en un comunicado emitido pocos días después dijo que estaba comprometida con la transparencia. “La dirección ha estado trabajando con inversores y clientes para lograr una resolución rápida de este asunto y restaurar la liquidez de la plataforma. La empresa también ha mantenido un diálogo activo con nuestros clientes durante todo este proceso, incluyendo sesiones informativas y la oportunidad de plantear preguntas a la alta dirección”.
Tras la suspensión de las retiradas, Dominion se reunió en varias ocasiones con Blockfills que, según la empresa, admitió haber mezclado los activos de los clientes en un único balance y que los utilizó para cubrir sus propios gastos y pérdidas, para comprar equipos de minería de criptomonedas y cubrir parte de las pérdidas relacionadas con esta actividad, y otras relacionadas con préstamos no garantizados otorgados a varias entidades, como Aexa Digital Infrastructure, que se declaró en quiebra. Blockfills les comunicó además que tenía un déficit en su balance de 77 millones de dólares: Dominion solicitó formalmente la devolución de sus activos, pero se lo negaron.
Según la denuncia, Blockfills descubrió el mal manejo de los fondos en agosto de 2025, pero no informó a los clientes. La empresa contrató supuestamente unos asesores para empezar un proceso de reestructuración, que tampoco se comunicó. “A pesar de ocultar deliberadamente la apropiación indebida y el déficit del balance, Blockfills siguió solicitando operaciones a Dominion. El 12 de febrero de 2026, sugirió a Dominion una operación con opciones de bitcoin”, se lee.
El caso de Blockfills, que tiene su sede en Chicago y ofrece también derivados a sus clientes profesionales e institucionales, reaviva el fantasma de FTX, cuando varios proveedores de liquidez se vieron obligados a tomar la misma decisión ante la caída del precio de los activos. En 2022, los bancos centrales iniciaron subidas de tipos para contener una inflación desbocada. Aquello provocó una fuerte corrección en los activos de riesgo, especialmente en los digitales. En un contexto de aversión al riesgo y de falta de confianza en el mercado —alimentada por la escasa transparencia y los rumores sobre la solidez de algunas plataformas—, el estallido de Terra-Luna sirvió de gasolina para el fuego y reveló que muchas plataformas ofrecían inversiones de alto riesgo pero con escasa liquidez.
Plataformas como Celsius o Voyage en 2022 se vieron obligadas a suspender las retiradas de fondos de sus usuarios en plena caída de precios de los activos. Celsius, que llegó a ser uno de los mayores prestamistas de criptomonedas, terminó declarándose en quiebra. No fue la única víctima. Meses después de Terra-Luna colapsaron también el fondo de cobertura Three Arrows Capital y el corredor de criptomonedas Voyager Digital. El sector cayó en un profundo criptoinvierno que acabó con el colapso de FTX.