Entre el clic y la botica de barrio: los jóvenes impulsan la farmacia ‘online’ por comodidad y precios bajos
Aun así, los establecimientos físicos mantienen su peso por la asesoría y confianza que ofrecen


Cada vez más consumidores utilizan el teléfono móvil como principal herramienta para realizar sus compras. Desde ropa o comida hasta entretenimiento, casi todo puede adquirirse con unos pocos clics. También, los productos relacionados con la salud. La venta online de artículos farmacéuticos sin receta, dermocosméticos, vitaminas y nutrición infantil crece, sobre todo en los clientes jóvenes, impulsada por la digitalización; aunque el establecimiento a pie de calle continúa siendo el punto de referencia cuando se trata de medicamentos o de recibir asesoramiento profesional.
Desde el sector interpretan este fenómeno como parte de un cambio más amplio en los hábitos de consumo. El alza del canal de internet refleja esa evolución, “especialmente entre las nuevas generaciones, que combinan la búsqueda de información online con la adquisición de artículos de cuidado personal o bienestar”, explica Álvaro Carmena, presidente de la Federación de Empresarios Farmacéuticos de Castilla-La Mancha (Fefcam).
El 96% del mercado farmacéutico sigue concentrado en la oficina física, según la consultora Iqvia
Esta tendencia se aprecia sobre todo en los complementos alimenticios, las vitaminas, los protectores solares o los vinculados al deporte. “El colectivo de menores de 40 años mantiene una relación mucho más natural con la red y utilizan el canal virtual como una herramienta habitual para resolver muchas de sus necesidades de salud y bienestar”, apunta Fernando Vélez, presidente de Trébol Farmacias.
Esta familiaridad, añade, se traduce en una mayor disposición a obtener productos a través de webs. Sin embargo, la digitalización no implica que la botica tradicional desaparezca. “El paciente actual, especialmente el más joven, busca inmediatez, información y comodidad, pero sin renunciar al consejo profesional cuando lo necesita”, señala Vélez.
El estudio de Iqvia Entendiendo al comprador online en el mercado de consumer health revela que el 57% de los clientes adquiere artículos de autocuidado a través de internet. Sin embargo, el mercado online está muy fragmentado: las e-farmacias y Amazon son las plataformas más utilizadas, con un 22,9% y un 22,3% de los clientes, respectivamente.
Aun así, la mayoría de quienes compran en la red también lo hacen en tiendas físicas, sobre todo en la farmacia de barrio, por lo que los clientes exclusivamente digitales siguen siendo minoritarios. Entre las ventajas más habituales esgrimidas para el comercio electrónico, están la comodidad de hacerlo en cualquier momento o la posibilidad de comparar productos, precios y opiniones, según se desprende del análisis de Iqvia.
Más fácil y barato
María Sánchez, abogada de 40 años, encarna bien ese perfil de consumidora digital. Durante años adquirió cosmética en tiendas virtuales por las ventajas que encontraba en el entorno digital. “Compraba productos en farmacias online únicamente dermatológicos, porque me era más fácil leer las descripciones y hacer comparativas: ver qué ingredientes llevaban, para qué servían o echar un vistazo tranquilamente en la web”, cuenta.
Además, los descuentos también influyeron en su decisión, agrega. “Suelen tener bastantes ofertas, así que aprovechaba para comprar más barato”, prosigue. Sin embargo, su comportamiento ha cambiado con el tiempo. Hoy, adquiere la mayoría de esos artículos en grandes plataformas de comercio electrónico. “Ahora ya no utilizo tanto esas farmacias virtuales porque los productos de cosmética los pido por Amazon. Como tengo la cuenta y es tan fácil, puedo leer valoraciones de usuarios y me lo traen a casa”, comenta.
Leche infantil, chupetes, cremas, test de embarazo, preservativos, lo más demandado en la red
Parte de esta competencia en precios tiene que ver con la estructura del negocio digital. “Muchas parafarmacias online pueden vender más barato porque compran más cantidad a los laboratorios y, además, no tienen una farmacia física”, explica Miguel Gil, farmacéutico titulado en Zaragoza. “Con un almacén y un sistema de envíos es suficiente, mientras que una farmacia tiene gastos de personal, de local y de servicio al paciente”, sostiene.
Servicio a domicilio
En el caso de las madres mileniales, hay muchos productos que compran por internet porque les sale más barato, como la leche o los biberones, expone Gil. Para mejorar el servicio, hay farmacias que comienzan a incorporar el servicio a domicilio. Entre los pedidos habituales, indica Gil, se encuentran artículos de uso urgente, como jarabes naturales para la tos, termómetros, chupetes, pruebas de embarazo o preservativos, que muchos clientes solicitan cuando necesitan algo rápido y prefieren recibirlo en casa sin desplazarse.
Pero pese al alza del comercio digital, la venta de medicamentos sigue teniendo una fuerte dimensión presencial. En España, además, la normativa limita la venta por internet de fármacos a aquellos que no requieren receta médica. Desde 2013, el Real Decreto 870/2013 regula la comercialización a distancia de medicamentos sin prescripción a través de páginas autorizadas. Para garantizar la seguridad del consumidor, estas webs deben mostrar un logotipo europeo que certifica su legalidad y permite comprobar la farmacia en la plataforma Distafarma, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).
La razón es que la proliferación de webs ilegales que venden medicamentos falsificados supone un riesgo para la salud pública. Además, muchos consumidores prefieren la tienda física cuando necesitan consejo profesional. “Para un ibuprofeno o unas vitaminas, me da más seguridad comprarlo en la botica de toda la vida. Me quedo más tranquila preguntando a mi farmacéutica”, declara Sánchez.
Los propios profesionales confirman que ese asesoramiento sigue siendo uno de los principales motivos para acudir al establecimiento. “Cuando una persona joven viene a la farmacia a buscar cremas suele ser porque quiere consejo, o porque le ha derivado un dermatólogo o tiene dudas sobre qué producto para la caída del pelo puede ser mejor, si una loción o un champú”, apunta Gil.
Ese factor de confianza sigue siendo clave. De hecho, cuando las personas de entre 18 y 25 años tienen dudas sobre un fármaco o un producto de autocuidado, el 30,5% consulta primero a un boticario, según la II Radiografía del autocuidado de la salud en España, elaborada por Anefp. Solo después recurren al prospecto (26,6%) o a internet y las redes sociales (15,2%)
Adaptación al cambio
Ante la transformación de los hábitos de consumo, los establecimientos tradicionales están adaptando su modelo para integrar el entorno virtual sin perder el valor del contacto personal. “Según un informe de Iqvia realizado en noviembre de 2025, el 96% del mercado farmacéutico total sigue concentrado en la farmacia física. A pesar de ello, tenemos que adaptarnos a esta digitalización y lo estamos haciendo”, recalca Marta Gento, secretaria del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.
“La botica del futuro puede nacer en lo digital, pero seguirá materializándose en el establecimiento”, incide Vélez, quien destaca que muchas están incorporando soluciones como el comercio electrónico, la reserva online de productos o el sistema click & collect, que permite comprar en internet y recoger el pedido en el establecimiento.
Además, el propio sistema farmacéutico está avanzando en el uso de tecnologías digitales para mejorar la atención sanitaria. Desde el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos recuerdan que internet forma parte de la evolución del negocio. “La innovación está jugando un papel fundamental para definir el futuro de la salud digital y su importancia en el Sistema Nacional de Salud”, afirma Juan Pedro Rísquez, vicepresidente de la organización.
“Visualizamos soluciones online que complementen y potencien nuestra labor asistencial, facilitando el acceso a tratamientos, mejorando la coordinación entre niveles asistenciales y optimizando los recursos disponibles”, detalla Rísquez, quien añade que el objetivo es que las nuevas herramientas informáticas permitan dedicar más tiempo a la atención al cliente. “La tecnología nos tiene que ayudar a liberar tiempo dedicado a procesos administrativos para lo verdaderamente importante: el acompañamiento directo y personalizado al paciente”, concluye.
Tecnología y cercanía
- Cifras. En España, el mercado de la farmacia comunitaria superó los 26.100 millones de euros en 2024, con un crecimiento cercano al 6,4% respecto al año anterior, lo que demuestra la fortaleza de este canal sanitario, según la consultora Iqvia. Además, el país cuenta con una red de más de 22.000 boticas, en las que trabajan más de 58.000 farmacéuticos, indican desde el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos. Esta red permite que los ciudadanos accedan no solo a productos relacionados con la salud, sino también a información sanitaria fiable y orientación profesional.
- Capilaridad. En España, la fuerte capilaridad de la red de establecimientos permite un acceso rápido y cercano a productos de salud, así como a un consejo profesional que el canal online no puede ofrecer, indica María Gento, del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. Por eso, la farmacia presencial “sigue siendo el canal principal, garantizando seguridad, personalización y la correcta utilización de medicamentos y productos de autocuidado, mientras que la venta online mantiene un peso menor”, considera.
- Plataformas. Entre las herramientas que ya utilizan las boticas destaca la del Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed), que procesa cada día datos de más de 12.000 oficinas y detecta en tiempo real problemas de suministro de medicamentos. A ello se suma FarmaHelp, una aplicación que permite a los farmacéuticos localizar rápidamente en qué farmacia cercana está disponible un fármaco. Otro ejemplo es el Sistema Español de Verificación de Medicamentos (Sevem), diseñado para evitar falsificaciones y garantizar que cada envase dispensado sea auténtico.
- Tendencia. Aunque viene de antes, la tendencia de la compra online de productos farmacéuticos se consolidó durante la pandemia. Según Iqvia, el peso del canal digital en farmacia y parafarmacia llegó a rozar el 6% en noviembre de 2020 por las restricciones de movilidad. Aunque después se moderó, sigue siendo habitual para muchos consumidores.