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Más de 1.200 grandes presas en riesgo o el desafío de mantener unas infraestructuras hidráulicas envejecidas

Los regantes piden un mínimo de 100 millones al año en conservación. El 65% de las instalaciones necesitan renovar su sistema de vigilancia 

Un técnico inspecciona un tubo de una obra.Onuma Inthapong (Getty Images)

La sed de inversión en el parque hidráulico español es insaciable. Solo para el mantenimiento de la infraestructura para garantizar la seguridad, la eficiencia y la operatividad del sistema hace falta, como mínimo, un desembolso adicional de 100 millones de euros al año, calcula la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore). Una estimación que responde, de acuerdo con sus responsables, a la mayor frecuencia e in tensidad de temporales y al progresivo envejecimiento de presas, canales y redes de riego.

Estas circunstancias están provocando fallos en estructuras de “prácticamente todas las cuencas hidrográficas”, pero especialmente en la del Tajo, donde se requieren actuaciones que califican de urgentes y que van más allá del mantenimiento ordinario. Las comunidades de regantes de Castilla-La Mancha han denunciado en los últimos meses el desperdicio de agua por una capacidad reducida de los embalses. Fenacore apunta a un informe del Ministerio para la Transición Ecológica que reconoce un déficit “muy superior a las cifras actualmente ejecutadas”, citando como ejemplo el 65% de instalaciones que requiere renovar sus sistemas de vigilancia.

Esa necesidad se ha visto, sin duda, acelerada por los efectos del cambio climático, asegura David Rodríguez, jefe de producto de sistemas de reparación de Construction Solutions de Molins. No en vano, explica, la alternancia entre sequías y episodios de lluvia intensa provoca que pequeñas degradaciones en las estructuras de hormigón deriva rápidamente en problemas que requieren de una actuación urgente.

“El daño grave rara vez aparece de un día para otro”, señala Rodríguez, que destaca las reparaciones llevadas a cabo en 2023 sobre 5.000 metros cuadrados de la presa del embalse de San Juan, en Madrid, también perteneciente a la cuenca del Tajo. Un caso que, a su juicio, ilustra la coincidencia de un envejecimiento de la infraestructura (que se construyó en 1955), con la exposición prolongada a ambientes agresivos y la falta de mantenimiento preventivo e inspección. Este tipo de rehabilitaciones más profundas exige inversiones de millones de euros, pero una serie de actuaciones puntuales podrían situarse en el rango de las decenas de miles.

Fondos requeridos

Esta magnitud queda reflejada en el informe Estrategia e inversiones para la eficiencia y resiliencia hídrica en España, elaborado por la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan), que sitúa el problema en la orientación de la inversión. La patronal identifica que, de cara a cumplir los objetivos climáticos, serán necesarios 2.045 millones de euros hasta 2035 para el mantenimiento y conservación de infraestructuras hidráulicas. Además de 600 millones para su monitorización y 1.182 millones para medidas como la auscultación de presas, necesarias para reducir los efectos de las cada vez más frecuentes inundaciones.

Arup alerta a través del estudio Spanish Water Industry 2050 de que el ciclo urbano de la red hídrica, fragmentado en más de 2.500 sistemas, está cada vez más envejecido, con un significativo porcentaje de canalizaciones y presas entre los 30 y 65 años. Así, apunta a unas pérdidas de agua en torno al 25% y un déficit de inversión superior a los 5.000 millones de euros anuales. Almudena Barona, water business leader de la consultora en España, explica que la prioridad debe situarse en el mantenimiento preventivo y la gestión integral de activos, apoyados en datos y monitorización continua. “No se trata solo de invertir más, sino de invertir mejor”, resume, defendiendo un modelo basado en el control del riesgo, la digitalización y la renovación de las infraestructuras críticas.

Para Leonardo B. Benatov, director general de Euroconsult Nuevas Tecnologías, el mantenimiento preventivo es la clave para contener tanto los futuros costes de las reparaciones como los sociales y medioambientales, “que también deben tenerse en cuenta”. A este respecto, aclara que la inversión rutinaria para asegurar el correcto funcionamiento de una presa debería situarse en torno al 0,5% de su valor de construcción, mientras que las rehabilitaciones para alargar su vida útil, “espaciadas durante décadas”, pueden suponer entre el 5% y el 20% de esta cuantía.

Benatov destaca que la dana de 2024 en Valencia mostró las deficiencias que arrastra la infraestructura. En la mitad de las presas bajo titularidad estatal hace falta rehabilitar a fondos desagües, además de que casi dos tercios requiere de una renovación de sus sistemas de auscultación y un tercio precisa una revisión estructural. “La gran necesidad es la dotación de recursos económicos”, concluye.

Radiofrafía

Antigüedad. El Instituto de Estudios Económicos (IEE) recoge en su informe La necesidad de aumentar las inversiones en infraestructuras en España que el país cuenta con más de 1.200 grandes presas, pero alrededor de 450 se construyeron antes de 1960 y más de 100 ya estaban en funcionamiento en 1915.


Brecha. El IEE indica que entre 2018 y 2024 la inversión media anual en mantenimiento de infraestructuras hidráulicas públicas ha registrado un déficit de 5.460 millones de euros para compensar la depreciación del parque derivada del uso y el paso del tiempo.


Digitalización. Las inversiones contempladas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) han puesto el foco en la modernización tecnológica del ciclo urbano del agua. En concreto, el programa ha movilizado cerca de 3.000 millones de euros en inversión público-privada desde 2022, de los cuales más de 800 millones corresponden principalmente a la digitalización de redes, mejora de la eficiencia y reducción de pérdidas antes de concluir 2026.


Prioridades. La cuenca del Segura concentra varios puntos críticos donde el deterioro de infraestructuras está reduciendo la capacidad de gestión del agua, denuncia Fenacore. La federación cita instalaciones como el embalse del Cenajo, el canal hacia La Pedrera o el túnel Talave-Cenajo, donde la pérdida de eficiencia está afectando al transporte y regulación del recurso.


Tecnología. David Rodríguez, de Molins, destaca la tecnología MCI (basada en inhibidores migratorios de la corrosión), como una vía que se emplea para combinar tratamientos de reparación en instalaciones hidráulicas de hormigón con protección preventiva. Esto permite retrasar el avance de la corrosión, alargar la vida útil de la infraestructura y reducir las intervenciones futuras más costosas.

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