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El efecto Bridgerton o cuando la ficción se convierte en negocio

Varias empresas españolas de diversos sectores, entre ellas El Corte Inglés, aprovechan la popularidad de la serie de Netflix para sacar experiencias y productos inspirados en ella

Escena de la tercera temporada de 'Los Bridgerton'.Cedida por Netflix

Desde bálsamos labiales a cafeteras, pasando por vestidos y joyas, sin olvidar sándwiches y pastas para acompañar el té. El universo de Los Bridgerton ha saltado de la pantalla a la vida real y muchas empresas han encontrado un filón en los productos inspirados en la exitosa serie de Netflix. Aunque viajar al pasado no es posible, por ahora, recrear, en parte, la época de la Regencia británica sí que está al alcance de los seguidores de la ficción.

Los espectadores de hoy en día, explica Filippo Zuffada, director sénior global de productos de gran consumo en Netflix, no solo “consumen contenido, sino que participan de él”. “Cuando la historia es suficientemente potente, el público quiere profundizar en su conexión con ella. Expresan su identidad a través de los mundos y personajes que aman, ya sea con la moda, la música, las experiencias en directo o los objetos de colección”, añade mediante correo electrónico, como la mayoría de las fuentes consultadas para este reportaje.

Las peticiones de clientes para comprar dulces o emparedados y hacer en sus casas meriendas inspiradas en Los Bridgerton fueron, para Paula Babiano, fundadora de Balbisiana, “una señal clara de que existía un interés real y una conexión emocional con la serie”. Coincidiendo con el estreno de la primera parte de la cuarta temporada de la ficción, cuya segunda parte se podrá ver el próximo jueves, la pastelería sacó al mercado varios productos en colaboración con Netflix. “Desde el primer momento vimos una afinidad clara. No se trataba solo de asociarnos a una serie de éxito, sino de crear una experiencia coherente y auténtica para nuestros clientes”, responde Badiano.

A este respecto, Zuffada apunta que a la hora de elegir socios, la colaboración debe ser una extensión natural del mundo de la serie o la película en cuestión, “algo que los fans reconozcan al instante y deseen de verdad, en lugar de dos logotipos colocados uno al lado del otro”.

Entre los productos de Los Bridgerton más demandados en Balbisiana está una tarta de edición limitada de chocolate y caramelo salado, coronada con una flor, que cuesta 35,95 euros. Así como la llamada Casa del Té, una caja que reproduce la fachada de la casa familiar, con un precio de 95 euros, en la que se encuentran, entre otros alimentos, minisándwiches, pastas de té, scones y, por supuesto, bolsitas de té inglés. “Quisimos ofrecer dos versiones de la experiencia. Una diseñada para recrear ese momento tan icónico del mundo Bridgerton en el hogar de los clientes. Y otra pensada para disfrutarla en nuestras tiendas”. Sobre esta última opción, que cuesta 29 euros, Babiano reconoce que sabía que podía despertar interés, pero que la respuesta ha superado sus expectativas “desde el primer momento, con las reservas online agotadas en muy poco tiempo”.

Varios de los productos de Balbisiana se pueden encontrar, además de en sus tiendas y en su web, en dos pop-ups de El Corte Inglés. La primera de ellas en su madrileño centro de Castellana, hasta el 1 de marzo. La segunda, abierta del 5 al 21 marzo, en el centro de Plaza Cataluña (Barcelona). Un portavoz de los grandes almacenes asegura que el objetivo de estas tiendas efímeras es ofrecer experiencias singulares que vayan más allá de la compra. “Es una apuesta de la compañía que enriquece la visita a nuestros centros y aporta un valor añadido que conecta con las demandas de los clientes”, añade. Para ello, además de vender productos de moda, hogar, belleza, cultura y alimentación inspirados en la ficción, se ofrecerá a los visitantes la posibilidad de verse convertidos en un personaje Bridgerton gracias a un espejo con inteligencia artificial. Y se ofrecen talleres impartidos por marcas colaboradoras como IQ, otra de las empresas españolas que ha llegado a un acuerdo de colaboración con la plataforma estadounidense.

La fundadora de esta firma de moda, Inés Domecq, explica que han lanzado una colección cápsula y limitada que está formada por 10 prendas de IQ Collection, con precios entre 105 euros y 395 euros, y piezas de IQ Home, que incluyen tanto pijamas, batas y camisones como cojines o neceseres, que cuestan de 28 euros a 170 euros. Todo ello con la estética regencycore, en referencia a la época de la Regencia británica, que es tendencia desde hace unos años. En opinión de Domecq, el auge de este estilo se debe a que es “romántico, femenino y elegante” y a que “invita a disfrutar del momento, de arreglarse, de los encuentros y de los detalles”.

Jane Austen, un precedente

El interés por esta época de la Regencia británica viene de antes de Los Bridgerton y tiene su máximo exponente en Jane Austen, escritora de la que el año pasado se celebró el 250 aniversario de su nacimiento. Elena Truan, fundadora y presidenta de la Jane Austen Society España, sostiene, en una conversación telefónica, que la buena recepción de las obras de la autora inglesa, y de otras ficciones ambientadas en los mismos años, tiene que ver con la evasión de la realidad que permiten. Y que no es algo de estas últimas décadas. Cuenta Truan que a Winston Churchill su hija le leía Orgullo y prejuicio, novela de la que Netflix está preparando una serie, cuando estaba enfermo en la cama en 1943, mientras que a los soldados de la Primera Guerra Mundial se les recomendaba leer sus obras durante sus periodos de convalecencia.

“Nos permite esa evasión a un tiempo en el cual las cosas parecen más sencillas, aunque no lo fueran. Son novelas que plantean problemas muy serios para las mujeres, que no se jugaban casarse o no, se jugaban tener una casa”. En opinión de Truan, lo que se idealiza no es la vida en general de la época, es la de los nobles y ricos, cuya ocupación era vestirse o presentarse en sociedad. Una existencia que hoy en día hay gente que también vive, “lo que pasa es que parece que es más bonita si la situamos en otra época”.

La presidenta de la Jane Austen Society España destaca la “extraordinaria” explotación económica que se hace de la autora en su país natal, con merchandasing y experiencias turísticas ligadas a su vida y sus obras. “En Reino Unido se hace muy bien. No tienen ningún miedo ni pudor con explotar la imagen de sus escritores y referentes culturales”. Apunta, además, que Los Bridgerton “es un fenómeno muy interesante” que se deriva de la industria que hay en torno a Austen. “Hay gente que se siente atraída por la estética de esta época, pero quizá no ha leído sus obras o visto las adaptaciones. Por lo que los objetos sobre la autora se les quedan un poco más de nicho. En cambio, una serie de Netflix la ven como algo más accesible”.

Precisamente en Inglaterra, donde se graba la serie, Netflix hizo un estudio sobre el impacto económico que han tenido en el país Los Bridgerton y su precuela, La reina Carlota. La plataforma calculó que ambas ficciones añadieron 250 millones de libras a la economía británica y que habían apoyado a casi 5.000 empresas en cinco años. Los resultados del informe se dieron a conocer en junio de 2014, cuando Shonda Rhimes, directora ejecutiva de Shondaland y creadora de la serie, dio el toque de campana en la Bolsa de Londres.

Preguntado por el impacto económico global de la serie en el mundo, Filippo Zuffada se limita a contestar que, desde el punto de vista comercial, la respuesta de los consumidores “ha sido muy fuerte”. “Cada año ampliamos el número de partners y categorías de productos, pero la demanda sigue superando a la oferta”, agrega. Entre los socios con los que Netflix tiene acuerdos para lanzar productos de la serie se encuentran marcas tan conocidas a nivel mundial como Primark, Walmart, Dove, Pandora o Nivea. Uniones tan beneficiosas para ambas partes como algunos de los matrimonios que protagonizan la serie.

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