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EY Abogados se lanza a por los 350 millones en 2029 con más tecnología, fichajes y peso en áreas no tributarias

Para soportar ese salto, la firma prevé pasar de 1.181 abogados y 107 socios a unos 1.400 letrados y alrededor de 150 socios

Comité ejecutivo EY Abogados.Foto cedida

EY Abogados ha cerrado su último ejercicio con 233,1 millones de facturación y estrena etapa bajo el mando de Adolfo Zunzunegui, que se marca crecer más de un 50% en cuatro años apoyado en tecnología propia, una oleada de fichajes y un reposicionamiento que busca sacudirse la etiqueta de mero despacho fiscal de una Big Four, según declaró ayer en un encuentro con medios informativos.

El plan está cuantificado: 350 millones de ingresos en el ejercicio 2028/29, frente a los 233,1 millones actuales, lo que implica sumar casi 120 millones en cuatro años. Para soportar ese salto, la firma prevé pasar de 1.181 abogados y 107 socios a unos 1.400 letrados y alrededor de 150 socios, con especial refuerzo en la Comunidad Valenciana, Región de Murcia y el arco mediterráneo.

Todas las áreas de EY han crecido y la idea es mantener un avance relativamente proporcional, con algo más de tracción en las prácticas no tributarias, donde el despacho quiere ganar peso. Zunzunegui insiste en EY aspira a crecer “de forma muy rentable y sostenible”, convencido de que solo así se puede atraer talento y ofrecer oportunidades reales de carrera.

Para pilotar el viraje, EY ha creado una comisión ejecutiva de diez socios, con representación de distintas prácticas y oficinas, que funciona como órgano de decisión colegiada. Cada miembro asume responsabilidades en siete ejes transversales —desarrollo corporativo, tecnología y conocimiento, talento, posicionamiento, clientes y oferta, rentabilidad e integración— que dibujan el marco de la nueva etapa.

Zunzunegui, que ha vuelto a la firma después de casi siete años en la británica Allen & Overy sitúa este movimiento en un sector sometido a cambios profundos: nuevos actores, estructuras de capital distintas y presión tecnológica creciente. La ambición declarada no es adaptarse, sino “liderar el cambio” en los servicios profesionales, dejando atrás el modelo de despacho de nicho y apostando por organizaciones capaces de ofrecer soluciones transversales al negocio del cliente.

La tecnología es una de las grandes apuestas, pero con una premisa clara: “amplificar” al abogado, no sustituirlo. Zunzunegui cree que muchas herramientas actuales “se han quedado en automatizar tareas y advierte de que ese enfoque será insuficiente; la clave será combinar tecnología con juicio, creatividad y excelencia técnica”.

En este terreno se encuadran sus herramientas Minerva, centrada en la eficiencia interna, y Hermes, más orientada al cliente, que aspiran a ser la base de un modelo de “asesoramiento amplificado” sustentado en una gestión del conocimiento mucho más sofisticada. EY maneja un plan de inversión “muy ambicioso” en tecnología, analiza distintas alternativas —incluidas alianzas en inteligencia artificial— y no descarta productos específicos de asesoramiento legal tecnológico.

Talento: atraer, no “retener”, y revisar la carrera

En un mercado “extremadamente dinámico”, el socio director prefiere hablar de “atraer” talento, propio y ajeno, antes que de retenerlo. Reconoce que, con la plantilla actual, no basta para llegar al objetivo, y defiende la combinación de crecimiento orgánico e inorgánico, ya que la incorporación de equipos desde otras firmas “genera nuevas capacidades, geografías y oportunidades”.

EY va a revisar de arriba abajo el viaje del profesional: captación, onboarding, evaluación, objetivos y modelos de desarrollo, desde el júnior hasta el socio. En materia retributiva, Zunzunegui pide mirar la carrera completa y no solo una categoría, y reivindica que la combinación de socios locales y de cuota, unida a la transversalidad de servicios y a la red global, “ofrece más alternativas de progresión que muchos competidores”.

El otro gran frente para el socio director de EY es el del relato. Zunzunegui admite que a EY le ha costado explicar que el despacho es “igual de despacho” que los grandes nombres nacionales o internacionales, con igual excelencia técnica, mayor músculo tecnológico en muchos casos y una base de clientes equiparable. “Con casi 1.200 profesionales, más de 100 socios y 233 millones de facturación, algo de identidad tendremos”, señala.

La idea es reforzar la marca “EY Abogados” y dejar atrás la asociación automática entre Big Four, auditoría y fiscalidad. El modelo se apoya en la integración de las 15 oficinas españolas bajo un esquema de “oficina única” y en la capacidad de combinar servicios jurídicos de alto valor añadido con otros productos de consultoría y asesoramiento sectorial, pasando del catálogo de áreas a la solución global de negocio.

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