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Delivery
Tribuna

El convenio que nos falta: un llamamiento urgente para el futuro del sector ‘delivery’

Es necesario que reconozca las particularidades de nuestra industria y balancee los derechos de los repartidores con las necesidades de flexibilización de las plataformas

Phil Noble (REUTERS)

Este 2026 presenta un punto de inflexión para el sector que requiere, por encima de todo, altura de miras. Tras años de inspecciones, multas y una judicialización que ha marcado la agenda de nuestro mercado, el sector delivery en España, por fin, parece converger. Mi perspectiva, ambición y llamamiento para este año es clara: estamos en el momento de consolidar la normalidad operativa a través del empleo. Y para que esta normalidad sea el cimiento sobre el que construir el futuro, necesita asentarse en un convenio colectivo sectorial de consenso que aúne las voces de todos. De esta forma, allanamos el camino hacia la tan necesaria seguridad jurídica para que todos, sin excepción, podamos prosperar en un sector dinámico y de futuro bajo un entorno de estabilidad.

Durante más de una década, la industria ha operado en un escenario de gran desafío y conflicto que ha abocado en un final ineludible: la laboralización de los repartidores por todas las plataformas de delivery sin excepción. Esta situación, aunque más cerca de dotar de seguridad jurídica al sector en su conjunto, sigue sin ser perfecta. Repartir en 30 minutos con picos de demanda elevada en momentos concretos como partidos de fútbol requiere tecnología, audacia, y, también, una alta flexibilidad de adaptación. Sin las herramientas necesarias se crean tensiones, ineficiencias y restricciones de capacidad y, con ello, descontentos y malestares naturales por parte de todos los que conforman este ecosistema.

Hoy es el momento en el que más cerca estamos de ser un sector sólido capaz de construir una economía del delivery fuerte y sostenible a largo plazo, que acompañe el cambio en los hábitos de consumo de los ciudadanos y sea catalizador de la digitalización del pequeño y gran comercio por igual. Nuestra razón de ser son ellos; el usuario, los restaurantes y comercios, es a ellos a quienes nos debemos. Si hacemos lo correcto, la previsión de crecimiento para el 2030 de 2.450 millones de facturación podrá ser una realidad. Desde el cumplimiento normativo, el sector debe tener la ambición de empujar la industria a ese nivel. Pero, ¿tenemos las mejores herramientas para hacerlo? Creo que no. Nos falta un convenio sectorial de ámbito nacional que reconozca las particularidades de nuestra industria y balancee los derechos de los repartidores con las necesidades de flexibilización de las plataformas.

Con la transposición de la directiva de trabajo en plataformas a la vuelta de la esquina, España no puede permitirse fallar. Hemos liderado el debate en Europa y tenemos que seguir liderando. Y, no nos equivoquemos, es el momento de la negociación sindical para llegar a esa transposición con los deberes hechos. Sin más ruido, sin más promesas, sin más tiempo que perder.

El camino no está siendo sencillo. El modelo laboral aplicado a este sector conlleva una rigidez y una estructura de costes más elevada, si bien la seguridad jurídica es la única base posible sobre la que se construye la sostenibilidad económica de una industria a largo plazo. Nuestros más de 15 años en España como única gran plataforma operando bajo el modelo laboral y la única que se sentó con los sindicatos a desarrollar un convenio de empresa, avalan que hoy podamos decir con legitimidad que somos los arquitectos del cambio. Trabajemos en un convenio que siente las bases de contratación de los repartidores para dotar a la industria de los elementos que nos permitan avanzar e innovar de forma sostenible.

Liderar en 2026 no consiste únicamente en tener una buena posición de mercado, es importante tener la voluntad de dibujar el siguiente paso de la industria. Necesitamos un marco que entienda nuestras particularidades y nos permita competir para ofrecer lo mejor de nosotros. Desde aquí, lanzo un llamamiento a las instituciones, agentes sociales y al resto de actores del sector: es ahora cuando debemos ser firmes en la excelencia operativa y valientes en la búsqueda de consensos. Nosotros ya estamos ahí, convencidos de que solo desde la responsabilidad y el respeto podremos asegurar que el sector del reparto a domicilio online siga siendo un motor de progreso, empleo y comodidad para toda la sociedad.

Es momento de construir, y tenemos que hacerlo juntos, firmes, decididos y, eso sí, de forma urgente.

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