Los proveedores de gas licuado comunican a sus clientes que no podrán venderles el gas de Qatar
Shell invoca la cláusula de fuerza mayor después de que Qatar paralizara su actividad y exportaciones por el ataque a la planta de Ras Laffan


La compañía británica Shell, el mayor proveedor de gas natural licuado del mundo, ha argumentado razones de fuerza mayor para paralizar la venta de la materia prima a sus clientes de todo el mundo, según avanza la agencia Reuters, que apunta también a la posibilidad de que la francesa TotalEnergies tome la misma decisión. La declaración de fuerza mayor supone la ruptura de los compromisos contractuales con los clientes por causas imprevisibles y que escapan del control de la compañía y que en este caso tienen que ver con la parálisis en la actividad de Qatar, el segundo mayor exportador de gas natural licuado.
El país ya anunció la semana pasada la paralización de su planta Ras Laffan, que produce 77 millones de toneladas anuales e invocó para ello razones de causa mayor. Las instalaciones fueron atacadas por un dron iraní y el ministro de energía catarí, Saad al-Kaabi, ha avanzando que se necesitarán “semanas o meses” para volver a la normalidad en las entregas, incluso si la guerra en Irán terminara de forma inmediata. El resultado es que son ahora los proveedores que reciben el gas catarí quienes están suspendiendo la entrega del gas natural licuado a sus clientes por motivos de fuerza mayor.
Tanto Shell como TotalEnergies tienen acuerdos de colaboración a largo plazo con QatarEnergy y son socios en el gigantesco proyecto de expansión del yacimiento North Field de la empresa, que tiene como objetivo aumentar la capacidad para 2027. Los analistas estiman que Shell adquiere 6,8 millones de toneladas anuales de gas natural catarí, mientras que TotalEnergies adquiere 5,2 millones de toneladas anuales.
El cierre del estrecho de Ormuz está causando estragos en el mercado energético, disparando los precios del petróleo y del gas natural y ahora amenazando el abastecimiento de la industria asiática y europea. Qatar exporta a través de ese paso marítimo el 20% del gas natural que se consume en el mundo, sin que tenga ninguna otra alternativa para dar salida a sus exportaciones, al margen de que el ataque a su principal planta de producción ya haya impuesto la parálisis de su actividad.
El gas natural licuado de Qatar cubre el 10% del consumo de esta materia prima en Europa, el 30% en China y alrededor del 40% en la India. La Agencia Internacional de la Energía estima que un cierre prolongado eliminaría más de 300 millones de metros cúbicos diarios del suministro mundial de gas. El volumen indicado supone aproximadamente el doble del caudal medio diario del sistema de gasoductos Nord Stream en 2021.
En Europa, Italia sigue importando el 35% de sus necesidades de gas natural licuado de Qatar, lo que la convierte en el país más expuesto a un rápido aumento de los precios del gas. Bélgica y Polonia también son vulnerables, ya que el 17% y el 25% de sus importaciones de gas natural licuado, respectivamente, proceden de Qatar, según apuntan desde la gestora Ostrum AM, del grupo natixis.
En España, la dependencia de la energía que circula habitualmente por el estrecho de Ormuz es mucho más limitada. Según declaró al poco del ataque de EE UU e Israel sobre Irán la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, apenas el 5% del petróleo y el 2% del gas que consume el país pasa por el estrecho de Ormuz. Aun así, algunos comercializadores ya están remitiendo misivas a grandes consumidores españoles invocando la clausula legal ‘rebus sic stantibus’ para rescindir el suministro a los precios previamente firmados. Esta prerrogativa legal que se aplica en casos extremos donde las circunstancias han cambiado tanto y de forma tan inesperada que permite cambios en las condiciones de los contratos previamente firmados. En el caso de la cláusula de fuerza mayor, se activa en cambio la suspensión del suministro.