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El sector marítimo no ve seguridad en la escolta militar que pretende Trump para Ormuz

La agencia marítima de la ONU y las autoridades europeas resaltan los enormes riesgos, aunque algunos buques están sorteando el estrecho por aguas iranís

Petrolero fondeado en Mascate (Omán), en una imagen del 7 de marzo.Benoit Tessier (REUTERS)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en desbloquear el estrecho de Ormuz con una escolta militar, para la que ha pedido sin éxito la implicación de la UE. Pero las mismas autoridades y organizaciones marítimas que velan por la seguridad del tránsito a nivel mundial continúan desaconsejando el paso por el Estrecho y desconfían de la viabilidad de la propuesta. Irán, por su parte, mantiene los ataques en el Golfo y el control de la zona, aunque sí podría estar permitiendo el puntual de algunos buques, y solo de países amigos.

El cierre de Ormuz es la gran baza de un régimen de Teherán sin opciones militares. El bloqueo ya pasa factura a la economía global con un encarecimiento súbito del petróleo, el gas y todos sus derivados, con impacto directo en el sensible bolsillo de los ciudadanos de EE UU. El precio del diésel en Estados Unidos ha superado los cinco dólares el galón (equivalente a 3,785 litros) por primera vez desde diciembre de 2022. Con las elecciones de noviembre a la vista, la Casa Blanca ha prometido desbloquear el tráfico de los petroleros por la vía militar y ha pedido la implicación de la OTAN. La Organización Marítima Internacional (OMI), la agencia de la ONU responsable de regular la seguridad y protección del transporte marítimo, ha advertido que la escolta militar no es garantía suficiente de seguridad. Según ha asegurado su director general, Arsenio Domínguez, al Financial Times, “los buques mercantes y los marineros pueden verse afectados” y ha añadido que “la situación es preocupante, sobre todo porque los barcos no pueden operar libremente en el estrecho de Ormuz ni en la región del Golfo. El acceso a los puertos también está limitado, ya que las instalaciones portuarias están siendo atacadas”.

El diagnóstico que hacen las autoridades militares de Reino Unido y la UE sobre la situación en Ormuz no es mucho más alentadora. El último informe del Joint Maritime Information Center (JMIC), el organismo en el que participa la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO por sus siglas en ingles) —perteneciente al departamento de guerra de la Royal Navy— y su homólogo europeo, el Maritime Security Center Indian Ocean (MSCIO) de la UE, continúa calificando el riesgo en Ormuz como crítico, en el máximo nive l.

“La situación general de amenaza marítima se mantiene en un nivel crítico debido a los patrones de ataque recientes, las continuas interferencias en la navegación y las persistentes perturbaciones operativas, que afectan incluso a las instalaciones portuarias, en toda la región”, apunta el informe del JMIC. Su advertencia, que es tomada como referente por las navieras de todo el mundo y por las aseguradoras que les dan cobertura, añade que “el patrón actual de ataques refleja una campaña destinada a provocar una perturbación generalizada del tráfico marítimo, más que a atacar buques de forma selectiva. Los ataques pueden producirse en una amplia zona de operaciones del golfo Pérsico, incluyendo fondeaderos, operaciones de trasbordo entre buques (STS) y accesos a los puertos”.

Aun así, según datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg, algunos buques sí estarían atravesando Ormuz y navegando muy cerca de la costa iraní, lo que apunta a que Teherán podría estar habilitando una ruta autorizada y bajo su control para petroleros de países amigos. Así, el buque Karachi, de bandera pakistaní —que señaló abiertamente que estaba transitando por el estrecho—, navegó a través de un estrecho paso entre las dos islas iraníes de Larak y Qeshm el domingo, antes de seguir la costa hasta el golfo de Omán y dos graneleros que habían hecho escala en puertos iraníes tomaron la misma ruta el lunes por la mañana, transmitiendo su ubicación incluso cuando otros barcos prefieren apagar los transpondedores por seguridad.

Para Harrison Prétat, subdirector y miembro de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia del Centro de Estudios Estratégicos e Estudios Internacionales, si la ruta sigue utilizándose con éxito, podría significar que Irán está imponiendo un sistema de control del tráfico, en el que ataca los buques en la ruta tradicional al tiempo que mantiene un canal libre para los petroleros amigos en el otro lado. “El uso de esta ruta hasta ahora parece estar vinculado a la aparente aprobación por parte de Irán del tránsito de buques específicos por el estrecho, lo que tiene cierto sentido, ya que esta zona sería más fácil de controlar para las autoridades iraníes”, dijo Prétat en declaraciones a Bloomberg.

Las autoridades marítimas y militares son claras en su advertencia a las navieras sobre los riesgos en Ormuz, y también las aseguradoras, con las que los buques deben contratar sus coberturas y que ahora afrontan un coste desorbitado en sus pólizas de guerra. El mercado británico Lloyds, donde se negocian las pólizas y donde el sector asegurador toma la referencia para calcular el coste de las primas, ha elevado al máximo el nivel de riesgo para el comercio marítimo. Así, califica de extremo el riesgo de asegurar un barco en Bahréin, Irán, Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

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