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La foto ha sido muy buena

Condiciones globales benignas en 2026

2025 ha sido excelente. Hemos tenido que convivir con una importante densidad de noticias de geopolítica, política monetaria y movimientos empresariales y altos niveles de volatilidad. Pero los mercados globales de renta variable van camino de cerrar con rentabilidades de doble dígito, encabezados por los emergentes, especialmente Corea -con exposición a la cadena global de suministro de inteligencia artificial (IA)-, además de China. Las acciones japonesas han subido más de 20 %, con fuerte exposición a IA y tecnología. De momento, la peor bolsa de mercados desarrollados es la de EE. UU. A pesar de su alta exposición a tecnológicas, donde la segunda parte del año la mayoría de buenas noticias se ha ampliado desde las famosas “ 7 Magníficas” a una base más amplia de compañías que lo están haciendo razonablemente bien.

En cambio, los bonos han proporcionado menos de 3 %, incluso por debajo de la inflación, pero la deuda de EE. UU. 8 %, gracias al recorte de tipos de interés y flujos como activo refugio ante la volatilidad por los aranceles, superando a otros bonos soberanos de economías desarrolladas-

Ahora, cara a 2026, hay oportunidades, tanto en renta variable como renta fija, siendo la diversificación una de las ideas clave.

Condiciones globales benignas en 2026

Las condiciones económicas globales seguirán benignas el próximo año. Esperamos que el PIB mundial crezca al 2,6 %, aproximadamente en línea con su tendencia a largo plazo, lo que limitará las presiones inflacionarias y facilitará políticas monetarias flexibles, con saludable aumento de los beneficios empresariales.

Pero estimamos desaceleración del crecimiento estadounidense, ligeramente por debajo de su potencial, aunque compensado por recuperación en Europa y Japón. El PIB de EE. UU. Puede crecer 1,5 % en 2026. Además, las políticas de Trump son de naturaleza estanflacionaria. El arancel medio que enfrentan los consumidores estadounidenses ha pasado de 3 % a más de 10 % desde el “Día de la Liberación” en abril. Además, con la represión contra la inmigración, hay una caída drástica en el número de trabajadores estadounidenses nacidos en el extranjero, que implica presión inflacionaria. De manera que la inflación estadounidense puede ser de 3,3 % el próximo año, alta los primeros meses, para disminuir en la segunda mitad del año.

La liquidez seguirá abundante

De todas formas, aunque el ritmo de la flexibilización monetaria se ralentizará, la liquidez seguirá siendo abundante. Alrededor del 85 % de los bancos centrales están relajando su política monetaria y el sector privado proporciona cada vez más crédito, lo que es favorable para las clases de activos más arriesgadas.

Ahora bien, habiendo liquidez, la política monetaria no va a impulsar tanto a los mercados y hay que ser algo más cautos. Esperamos que la Reserva Federal responda con menos recortes de tipos de interés de los que los mercados esperan, hasta dejarlos en 3,5 % para finales de 2026 y a pesar de los esfuerzos de Trump para un recorte agresivo, con cierta decepción para el mercado de bonos. Por su parte el BCE puede mantener su tipo de interés en el 2 % actual e incluso bajarlo al 1,75 %.

Oportunidades por empresas

En todo caso, el patrón de rentabilidades no será tan uniforme como en 2025.

La prima de riesgo en EE. UU. Apunta a rentabilidades por debajo de la media. Pero en mercados europeos vemos fuerte potencial en acciones orientadas al ámbito nacional, especialmente medianas, que siguen muy baratas. Ajustado por composición sectorial Europa cotiza con descuento del 25 % respecto a EE. UU. En comparación con 10 % antes de COVID y el conflicto en Ucrania puede ser una sorpresa positiva. Con que solo parte del gasto público alemán comprometido comience a fluir las acciones europeas pueden experimentar ganancias significativas.

Pero, más que a nivel macroeconómico, vemos fortaleza y oportunidades a nivel de empresas.

Tras un periodo prolongado de baja rentabilidad las acciones de empresas de alta calidad -historial de beneficios estables, alta rentabilidad y bajo apalancamiento-, probablemente retomen su papel de proteger las carteras en fases de volatilidad frente a sorpresas macroeconómicas o geopolíticas adversas. Las farmacéuticas parecen especialmente prometedoras, ya que la mayoría de malas noticias sobre precios de medicamentos han sido descontadas, hay aumento de fusiones y adquisiciones y las moderación del crecimiento económico facilita desbloquear un valor significativo en este sector.

También nos gusta la tecnología, incluso ciertas empresas crecimiento en EE. UU. De hecho, vemos margen en la industria de la inteligencia artificial (IA), por resultados, que crecen más rápido que el resto del índice S&P500. Además, el gasto en capital en IA se ha financiado principalmente mediante flujo de caja en lugar de financiación por capital o deuda, aunque esta última está en aumento.

Con todo, hay dos temas que mirar muy de cerca para 2026: el ecosistema de la inteligencia artificial y el ecosistema de energía, que van a dar mucho impulso. En energía hay un cuello de botella de oferta, dado que la demanda crece. EE. UU., Europa y Japón están invirtiendo mucho en las correspondientes infraestructuras y hay muy buenas oportunidades. Además, uno de los temas estrella este año ha sido las financieras, caballo ganador. Donde observamos fuerte crecimiento de beneficios.

A esto se añade perspectivas favorables en mercados emergentes, por crecimiento secular y valoraciones. Deben beneficiarse de un dólar más débil, tendencia a menores tipos de interés reales y mayores precios de las materias primas. Hay expansión de la IA más allá de Silicon Valley. Asia emergente está a la vanguardia de la revolución tecnológica con un creciente grupo de empresas que desempeñan un papel indispensable en la cadena global de suministro (como fabricantes avanzados de semiconductores) y otras que pueden suponer un desafío para los líderes estadounidenses, por escalabilidad y monetización (como hiper escaladores de China).

Renta fija y divisas: mercados emergentes para superar la inflación

Pero en 2026 la inflación subyacente puede seguir algo por encima del objetivo de los bancos centrales y los Gobiernos persistirán en incumplir sus normas fiscales, con posibilidad de alza de las rentabilidades a vencimiento de la deuda de EE. UU., euro zona y Reino Unido. La rentabilidad del bono a diez años de EE. UU. Probablemente termine en torno a 4,25 %,, en línea con el crecimiento potencial de su PIB nominal. En este entorno, la deuda del Tesoro protegidos contra la Inflación (TIPS en EE. UU.) Seguirá comportándose mejor.

Batir la inflación

En este estado de cosas, hay que empezar a dar cifras al inversor español, típicamente conservador, para los próximos tres años. La fórmula de los últimos años ya no va a servir para los próximos tres. En la euro zona los tipos de interés están al 2 % y pueden bajar al 1,75 % con la inflación entre 2 y 2,5%, con lo que las inversiones monetarias van a generar rentabilidad real negativa. Pero en deuda empresarial grado de inversión las rentabilidades a vencimiento pueden ser 3 a 3,5 % y en deuda empresarial de alta rentabilidad de 4 a 4,5 %. En deuda de mercados emergentes pueden llegar a 6 a 7%.

De hecho, estamos positivos en crédito grado de inversión, donde hay valoraciones atractivas en un momento en que los emisores tienen capacidad de resistir posibles choques económicos por sólidos balances y beneficios. Además, estamos positivos a medio plazo en deuda y crédito de mercados emergentes, cada vez más impulsados por factores macroeconómicos y microeconómicos internos -instituciones más sólidas, mejor infraestructura, creciente base de inversores nacionales, políticas económicas sensatas, menor inflación, mayor crecimiento, perspectiva de nuevos recortes de tipos de interés y apreciación de las divisas-.

Así, con una combinación 50 % acciones/50 % renta fija es posible batir la inflación. Al respecto, el inversor español puede conseguir rentas en renta fija y también en renta variable, mediante compañías con balances muy sólidos, poco endeudadas y de dividendos razonables. La rentabilidad por dividendo en bolsa española es de 4,5 a 5 %, casi el doble que la rentabilidad a vencimiento de los bonos de Gobierno.

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam

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