Paciencia y tranquilidad
No esperamos que los bancos centrales vayan a tomar una decisión precipitada

Entramos en la tercera semana del conflicto bélico en Irán. Los precios del petróleo y la gasolina se han disparado y los mercados bursátiles han experimentado fuertes caídas. El temor predominante es un choque de precios de la energía tan violento como con la invasión rusa de Ucrania. No puede descartarse, pero no es nuestro escenario base. Es raro que las crisis geopolíticas causen daños duraderos en el crecimiento y los mercados financieros. La gran excepción fue la crisis del petróleo en los 70 y hay pocas señales de que se vaya a repetir. Actualmente la economía global es mucho menos intensiva en petróleo que entonces.
Hay que tener la cabeza fría. Paciencia y tranquilidad. Esto es más coyuntural que estructural. La geopolítica nos lo ha enseñado.
Hay que tener en cuenta que venimos de tres o cuatro años de mucha volatilidad, con numerosos eventos geopolíticos, monetarios y de política fiscal. Pero el fondo sigue constructivo y positivo. Los balances de las compañías son muy sólidos. Hay crecimiento moderado y la inflación, que puede aumentar con los precios de la energía, va a estar contenida. Estaría muy tranquilo, activo y vigilante, no con temor a que vaya a cambiar completamente la tendencia.
Un escenario posible es que el conflicto bélico termina rápidamente, con el ejército de Irán debilitado, aunque su régimen manteniéndose. Otro escenario opuesto al anterior, se da el improbable caso de que la guerra se extienda más allá de la región. Pero las caídas de las acciones deberian ser modestas, a menos que el conflicto se amplíe sustancialmente, por ejemplo, incluyendo a Rusia y China. Los bonos pueden tener dificultades iniciales por el mayor precio del petróleo e inflación. Pero una mayor escalada puede provocar caída del gasto y la confianza empresarial, alimentando expectativas de recortes de tipos de interés y de las rentabilidades a vencimientos de los bonos.
EE. UU. Es exportador neto de petróleo, las reservas globales de crudo son abundantes y los amortiguadores razonables. Incluso si el precio del crudo se mantiene 30 % por encima del anterior a la guerra el crecimiento del PIB global se puede reducir solo 0,2 % y la inflación aumentar poco más de 1 %. El impacto negativo en el PIB en la Eurozona puede ser 0,4 % y el efecto inflacionario 1,1 ó 1,2 %, hasta 3,2 % en lugar del 2 % actual. Es decir, bastante contenido, teniendo en en cueta que ha habido inflaciones de doble digito en periodos recientes.
No esperamos que los bancos centrales vayan a tomar una decisión precipitada
Además, seguimos viendo mucha liquidez en el mercado gracias a políticas monetarias y fiscales laxas, lo que es positivo como soporte. Aunque pueden quedar varias semanas de conflicto hasta que haya mayor claridad, no esperamos que los bancos centrales vayan a tomar una decisión precipitada. Nos han dicho en sus últimas reuniones que van a ir viendo si la inflación esperada sube. En ese sentido no prevemos grandes cambios.
El BCE está decidido a que la inflación se estabilice de forma sostenible en el objetivo de 2 % a medio plazo, con enfoque dependiente de los datos, reunión a reunión. Debe permanecer en espera, en el rango de estimaciones del tipo de interés neutral entre 1,75 y 2,25 %.
Tipos de interés reales negativos
En este estado de cosas el inversor español, que es super conservador, tiene que darse cuenta de que los tipos de interés tipos reales tienden a ser negativos, con pérdida de poder adquisitivo de sus ahorros. Por tanto, tiene que empezar a mirar alternativas.
Una cartera muy conservadora puede proporcionar 2 % con inflación en torno a 2 a 2,5 %. Si la inflación sube la rentabilidad real será negativa. Para obtener 1 a 2 % de rentabilidad real hay que empezar a hablar con el asesor y preguntar por crédito grado de inversión como alternativa para llegar a rentabilidades de 3 a 3,25 % y, con más alegría, deuda empresarial o subordinada para 4,5 a 5 %. No implica invertir todo ahí, sino ir construyendo una cartera de renta fija mas diversificada con rentabilidad potencial del 3 a 4 %, con volatilidad muy controlada, a través estrategias de renta fija conservadoras. Aunque estamos viendo casos de falta de capacidad de repago de deuda de algunas empresas, se trata de grandes fondos de capital riesgo, siendo más un asunto institucional. En deuda corporativa la mayoría de las alternativas no está en activos ilíquidos y en Europa estamos viendo que la calidad crediticia de las empresas nunca ha estado tan bien, con muy buenas oportunidades.
Además, llevo muicho tiempo animado a los inversores a que miren la renta fija emergente. Sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, por rentabilidades reales atractivas, disminución de presiones inflacionarias, ampliación de diferencial de crecimiento respecto a economías desarrolladas y divisas baratas. Incluso en deuda empresarial de mercados emergentes es impresionante la cantidad de empresas en Asia y Latinoamérica con muy buenos balances y rentabilidades.
Estrategias de inversión defensiva
La realidad es que entramos en un ciclo en el que los tipos de interés reales serán negativos o inexistentes tras años con rentabilidades del 4 % y riesgo muy bajo. Los próximos años tendremos mucha volatilidad, que hay que gestionar. Así que las estrategias de rentabilidad absoluta de poca volatilidad total tienen mucho sentido para una transición del mercado monetario al de renta variable -e incluso renta fija-, con diversificación. Estas estrategias defensivas ayudan en momentos de alta volatilidad y permiten participar en los mercados, tanto de renta variable como de renta fija, con un ratio de rentabilidad/riesgo muy interesante
Energía, tema estructural
En renta variable el tema de energía es estructural y hay que mirar alternativas de cómo invertir.
En la UE, desde la crisis de Rusia y Ucrania, la nueva capacidad instalada de energía solar y eólica se ha acelerado. Esperamos que siga así ante la creciente demanda de energía rápida de instalar y económica, sin depender de la importación de combustibles de otros países, para estar menos expuestos a crisis geopolíticas. La UE ha acelerado en renovables, por su sentido económico, seguridad e independencia energética, nuevo motor de la transición energética. De hecho el año pasado por primera vez en la UE la producción eléctrica a partir de eólica y solar ha superado la fósil, más al añadir hidroeléctrica.
En la transición energética vemos oportunidades en toda la cadena de valor, no solo en renovables, desde edificios ecológicos a redes y tecnologías subyacentes, incluyendo semiconductores. No hay IA sin Energía y algunos semiconductores pueden reducir el consumo energético entre 40 y 50 %.
Coberturas en dólar, franco suizo y oro
En los días posteriores al ataque nuestros equipos multiactivos han reducido participaciones en activos más arriesgados y añadido cobertura contra nuevas caídas mediante opciones de venta. Hemos incrementado el peso del dólar, teniendo en cuenta que tiene margen de apreciación si el conflicto continúa, como refugio seguro, respaldada por la posición de EE. UU. Como gran productor de energía, aunque el billete verde puede reanudar su gradual declive si el conflicto llega a su fin. Además, sobre ponderamos franco suizo, que puede revalorizarse, pues el Banco Nacional Suizo puede apoyarlo para contrarrestar las presiones inflacionarias de la energía. De hecho, sobre ponderamos acciones suizas, que suelen resistir bien en momentos de crisis.
Además, mantenemos alta convicción en oro. Puede ser beneficiario como depósito de valor de alta liquidez y cobertura estratégica contra la inflación, aunque es vulnerable a episodios de volatilidad.
Gonzalo Rengifo Abbad, director general de Pictet AM en Iberia y Latam