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Opinión

Las claves: La defensa apunta a ser, valga la redundancia, un valor defensivo

Al sector le quedan años por delante de pedidos milmillonarios

La defensa es uno de esos sectores que va con el viento, que ante ciertos eventos bélicos sube como la espuma, pero que en tiempos de paz –y salvo por avances notables de empresas particulares– puede pasar un tiempo encalmado, como un petrolero a las puertas del estrecho de Ormuz. O así lo ha sido en los últimos años. La dinámica, sin embargo, parece haber cambiado, y al ritmo que el mundo se introduce en una constante inestabilidad, las empresas de defensa están empezando a coger un aire, valga la redundancia, defensivo, ese amplio paraguas que incluye firmas que venden productos y servicios esenciales, como las farmacéuticas. Así lo serán las armas, o todo apunta a ello, en los próximos años de bloques enfrentados, constantes tensiones y enfrentamientos y aumentos del presupuesto militar. Al sector le quedan años por delante de pedidos milmillonarios y, en el difícil proceso de cumplir con ellos y competir con sus pares en innovación, las empresas deberán invertir ingentes cantidades (y lanzarse a los mercados a por financiación). Todo ello supone también oportunidades para las firmas españolas.

Un dato para mirarlo en los malos tiempos

El viernes se publicó el último dato del IPC que no refleja lo que apunta a ser una nueva crisis inflacionaria, provocada –otra vez– por el incremento disparado de los precios de la energía y los fertilizantes. Así que este último dato, del 2,3% (tan cerca del sacrosanto 2% deseado por los bancos centrales de todo el mundo) es para hacerle una foto y mirarlo en los malos tiempos, en la trinchera inflacionaria –el asiento de su coche en la cola de la gasolinera–, con la esperanza de que los buenos vuelvan. Eso o solo el dato previo a un pequeño bache. Esperemos que sea lo segundo.

Ni el guardián de los PDF está a salvo de la ola de la IA

La clásica Adobe, guardiana de tantos PDF y empresa detrás de programas tan emblemáticos como el Photoshop, tiembla ante el empuje de las inteligencias artificiales y sus capacidad de dejar obsoletas las empresas de software. Incluso las grandes del sector ven cómo sus acciones y planes de negocio se tambalean a pesar de haber implementado ya herramientas de IA en sus programas. Photoshop, mismamente, permite la generación de partes de la imagen que no aparecen en la original. La cuestión de fondo, sin embargo, ya no es que estos programas integren o no diversas funcionalidades, es directamente si es necesario tener programas específicos para ello. Es ahí donde sufre Adobe, que se arriesga a ser poco más que un recuerdo de nuestros primeros pinitos con los ordenadores.

La frase

En la Europa actual no estamos realmente en condiciones de sustituir todas nuestras soluciones informáticas... Por soluciones europeas
Ilse Henne, CEO de Thyssenkrupp Material Services

Líderes que sepan dejar atrás la planificación y se muevan en tiempos convulsos

Durante los últimos siglos, la humanidad ha desarrollado grandes instituciones e infraestructuras basadas en la planificación: los Estados, las empresas multinacionales, los sistemas de protección social... Sin embargo, parece que la globalización y los grandes movimientos sociales (que también tienen su lado perverso, que llegó a su culmen en la Segunda Guerra Mundial) están perdiendo fuelle. Todo tiene más que ver con el ahora, con la intuición, con la improvisación. Los grandes planes saltan por los aires. Ahí, en los entornos frágiles, ansiosos, no lineales e incomprensibles (BANI, por sus siglas en inglés) es donde los líderes deben mostrar sus capacidades de guía, mientras la inteligencia artificial se ocupa, a lo mejor, del trabajo aburrido.

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