La sociedad mixta Madrid Calle 30 entra en beneficios por primera vez
La empresa Madrid Calle 30, participada en un 80% por el ayuntamiento de la capital y ACS y Ferrovial, con un 10% cada uno, registró en 2009 el primer resultado positivo tras cuatro años de actividad. El beneficio ascendió a 30 millones de euros, aunque en términos de contabilidad nacional supondrá un saldo de 150 millones a favor del municipio.

Justo cuando el sistema concesional español y las fórmulas de colaboración público-privada atraviesan por uno de sus momentos más difíciles, los números comienzan a dar la razón a quienes defendieron en su día el proyecto de Madrid Calle 30, empresa encargada de explotar la carretera de circunvalación M-30. La delicada situación de casi todas las últimas autopistas de peaje puestas en marcha y el plan renove de las autovías de primera generación, que no acaba de arrancar por las desavenencias surgidas sobre cómo y por qué conceptos retribuir a los socios privados, contrasta con las cifras presentadas por la sociedad mixta municipal.
Esta entidad acaba de cerrar las cuentas de 2009, cuarto año de actividad, con el primer resultado positivo que asciende a 30 millones de euros; y en términos de contabilidad nacional supondrá un saldo de 150 millones a favor de las arcas públicas municipales.
"Se cumple así a rajatabla lo que establecía el plan de negocio de la empresa", explica a CincoDías el delegado de Hacienda del Consistorio, Juan Bravo.
Son imputables a las obras 2.300 de los 6.700 millones de deuda municipal
Y, tal y como contempla también dicho plan de negocio, en 2011 se procederá al primer reparto de dividendo. En total, serán 35 millones de euros, de los que el 80% irá a parar a las arcas municipales (28 millones) y el resto a los socios privados de la entidad, ACS y Ferrovial, que ostentan el 10% del capital cada uno. Y así es previsible que ocurra hasta 2040, fecha en la que termina la concesión de 35 años. "Lo que demuestra que el plan de negocio está bien hecho, sobre unas previsiones razonables y asumibles", añade Bravo.
300 millones de canon
Pero, ¿cómo se financia Madrid Calle 30? El modelo está basado en el sistema concesional, aunque el usuario de la vía no paga peaje alguno por su utilización. La empresa se constituyó para acometer la remodelación de una de las principales arterias de comunicación de la capital, obras que se ejecutaron en poco más de dos años para dolor y polémica de ciudadanos y grupos políticos en el consistorio. El coste de la infraestructura ascendió a 3.190 millones de euros.
La conservación, explotación e incluso la atención en caso de accidente es desempeñada desde que finalizaron las obras por esta entidad mixta que cobra un canon del ayuntamiento, en función de los estándares de calidad fijados en su día por el pliego de condiciones del contrato (igual que se pretende hacer en las autovías de primera generación). "En total, son 300 millones al año que desembolsa el municipio, aunque ahora comienza a obtener los primeros retornos vía dividendo y resultados positivos", recuerda Bravo. El delegado de Hacienda defiende que es la fórmula más barata para el municipio, "más que si el consistorio tuviera que hacerse cargo de todos esos trabajos y más que si fuera una concesión pura".
Una ingeniería independiente es la encargada cada seis meses de verificar que la empresa cumple con todos esos criterios de calidad, ya que de lo contrario se aplican descuentos al canon pactado. "Apenas hemos tenido deducciones del 1% en este tiempo, por lo que el grado de satisfacción es total", insisten las mismas fuentes. En el lado negativo se encuentra el elevado endeudamiento de la empresa, que a finales de 2010 ascenderá a 2.298 millones frente a los 2.500 de deuda inicial. Esta cantidad está dentro de los 6.700 millones de deuda total del ayuntamiento al cierre de 2009.
La apuesta arriesgada en la que no creyó Solbes
Los responsables municipales del proyecto Madrid Calle 30 no quieren hacer planes de futuro, se limitan a celebrar que, por el momento, las cosas están saliendo tal y como se planearon."Quizás el problema de algunas radiales de peaje y otras infraestructuras que se quieren financiar con mecanismos de colaboración público-privada es que se diseñaron al calor de una coyuntura económica muy favorable y entonces se pensó que siempre sería así", señalan desde el consistorio. Tal y como plantea el plan de negocio de la sociedad participada por el ayuntamiento de la capital, Ferrovial y ACS, en un futuro el consistorio podría decidir ampliar el paquete accionarial de ambas compañías privadas o dar entrada a nuevos socios, e incluso acudir a Bolsa en busca de financiación."Por ahora, no estamos estudiando ninguna de esas opciones. Estamos bien así y la coyuntura actual no invita a hacer ningún cambio, dados los problemas de acceso al crédito que aún persisten", señala el delegado de Hacienda. Lo que sí lamentan es que en su día el Ministerio de Economía, con Pedro Solbes al frente, no creyera en el proyecto. "Nosotros estamos convencidos de que bajo esta fórmula, y puesto que hay un riesgo para las compañías que participan en el negocio, las cuentas de Madrid Calle 30 no deberían ser computadas como parte del sector público y, sin embargo, Economía nunca estuvo de acuerdo, por eso no nos defendió ante Eurostat. Si el Gobierno central hubiese creído en ello y Bruselas hubiera dado el sí, muchos otros proyectos hubiesen podido acometerse con este modelo y ahora no nos encontraríamos con las finanzas públicas en este estado", subraya Juan Bravo.