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Telefónica inicia la comercialización de sus centros de datos, ofreciendo servicios en cinco ubicaciones.

La compañía se convierte en la primera en implementar el servicio en España.

Sede de Telefónica en Las Tablas (Madrid).R. M.

Telefónica ha dado el pistoletazo de salida a la comercialización de sus nodos Edge Computing, minicentros de datos de proximidad que procesan la información justo donde se genera para eliminar esperas y ganar velocidad real. La operadora ha activado los servicios comerciales B2B en cinco nodos estratégicos: Madrid, Valencia, Sevilla, Bilbao y A Coruña. Sin embargo, esto es solo la punta del iceberg de una infraestructura que ya cuenta con 10 nodos activos y que completará su primera fase este mismo año alcanzando los 17 emplazamientos, cubriendo desde Palma de Mallorca hasta Las Palmas de Gran Canaria, pasando por Barcelona, Zaragoza y Mérida.

Este proyecto, que aprovecha la capilaridad de las antiguas centrales telefónicas, no es solo una mejora técnica sino la respuesta estratégica a una demanda creciente de las empresas que ya no pueden permitirse esperar milisegundos a que un dato viaje a un servidor a otro situados a larga distancia.

La explosión en el uso de la inteligencia artificial ha redefinido el panorama, con la infraestructura de cómputo distribuido impulsando una nueva era en la que el procesamiento se acerca al borde mismo de la red, mientras que la nube central se adapta para responder con agilidad, permitiendo así que aplicaciones enteras operen con latencias mínimas y una eficiencia sin precedentes.

Esta arquitectura escalable y eficiente permite que empresas de sectores tan diversos como la industria 4.0, la conducción asistida, la logística portuaria y el retail operen con gemelos digitales en tiempo real. No se trata de competir con los grandes centros de datos, sino de complementarlos: el Edge ofrece la elasticidad de la nube con la velocidad de lo local.

Dos niveles

Para integrar la tecnología en la operación diaria, Telefónica ha diseñado una solución que adapta el procesamiento según las necesidades específicas, manteniendo el control sobre los datos. En este contexto, el cliente puede optar por un nivel de personalización que se adapte a sus necesidades específicas, garantizando así un control preciso sobre sus datos.

Un nivel superior de rendimiento lo ofrece Smart Edge, con el cual se logra una conexión ininterrumpida, mientras que el servicio inteligente garantiza una experiencia continua, mientras que el sistema inteligente de la nube permite una integración fluida, asegurando que el usuario final disfrute de una experiencia ininterrumpida.

Uno de los puntos más disruptivos de este despliegue es la posibilidad de consumir GPUs (unidades de procesamiento gráfico) como servicio . La IA requiere una potencia de cálculo inmensa y costosa; gracias a estos nodos, las empresas españolas pueden acceder a esta capacidad sin realizar inversiones millonarias iniciales, pagando solo por lo que usan y manteniendo la soberanía digital.

En un contexto donde la seguridad digital es clave, Telefónica opta por reforzar su infraestructura dentro de las fronteras europeas, asegurando que los datos permanezcan bajo control nacional mientras cumple con los estándares reguladores.

La ventaja competitiva de Telefónica radica en su red de distribución, donde la infraestructura permite extender su alcance, mientras el volumen de tráfico y la demanda impulsan su expansión.

Con una inversión de más de 1.000 millones, y apoyada en una infraestructura que ya abarca amplias zonas, la empresa impulsa una red que, con el apoyo de tecnologías avanzadas, asegura un rendimiento óptimo.

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