Indra cae un 4,19% en Bolsa ante el temor de que el Gobierno fuerce la marcha de su presidente
La compañía llegó a perder un 8% en los peores momentos de la sesión


Indra sufre en Bolsa. Las acciones de la firma de defensa cayeron este martes un 4,19%, hasta los 57,1 euros, después de registrar descensos del 8% a media mañana. Los números rojos en el mercado bursátil la convirtieron en el peor valor del Ibex-35. Tras el golpe en el parqué se encuentra la posible salida del presidente de la firma, Ángel Escribano, a instancias de la pública Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que atesora el 28% del capital.
La caída bursátil experimentada este martes recordó por momentos a lo sucedido el pasado 4 de febrero, cuando la compañía se dejó más del 8% de su valor en una sola jornada y más de un 13% si se tiene en cuenta el día anterior. Con todo, la acción de Indra todavía sube un 16,5% en lo que va de año, tras haber sido la más alcista en todo el 2025, con un 184% de subida agregada.
Precisamente, el 4 de febrero y la jornada de hoy coinciden con una noticia similar: la intención del Gobierno de que el actual presidente ejecutivo, Ángel Escribano, abandone la compañía. Según publicó El Confidencial, desde Moncloa se estaría presionando para que la marcha de su primer ejecutivo se haga efectiva incluso antes del próximo consejo de administración de la empresa, previsto para el 25 de marzo.
Tras la SEPI, que controla el Gobierno de turno, el segundo accionista de la firma es Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la compañía de la que es propietario Ángel Escribano y que dirige su hermano Javier, con un 14,3% del capital social. Este potencial choque entre los dos principales accionistas coincide con la intención de Indra de comprar EM&E. Esta potencial adquisición es lo que ha generado la controversia con Moncloa, que tras promoverla inicialmente ahora tiene reticencias a una fusión tal cual entre ambas firmas.
En concreto, según señalan fuentes al tanto de la situación, el Gobierno prefiere que la operación se haga a través de una compra de la mayoría del capital y no con una fusión por absorción, que incrementaría el peso de los hermanos Escribano en Indra a unos niveles cercanos o incluso superiores a los de la SEPI. Desde Moncloa se insiste en que hay que velar por el interés económico y financiero de la compañía, pero también se debe salvaguardar el interés público. Máxime en una compañía llamada a ser estratégica en un sector como el de la defensa.
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, eludió este martes pronunciarse sobre la continuidad de Ángel Escribano. “No tengo ninguna comunicación al respecto”, aseguró en el Congreso Aslan que se celebra esta semana en Madrid. También esquivó la pregunta el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, preguntado por la situación de la empresa tras el Consejo de Ministros. El responsable de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos señaló que las decisiones en Indra se deben tomar en el seno de los órganos de dirección de la compañía.
Al margen de los potenciales conflictos de interés que podría entrañar la operación, y que están siendo supervisado por una comisión ad hoc dentro de la firma, la fórmula que se utilice es capital para entender cómo será la Indra del futuro y cómo se repartirá el poder dentro de la misma. Durante 2025, lo que había trascendido es que la manera de canalizar esta compra era a través de una fusión por absorción. Es decir, desplegar una ampliación de capital donde las nuevas acciones sean para los hermanos Escribano, con el fin de evitar un pago en efectivo y alinear al 100% sus intereses con los de Indra.
Sin embargo, desde principios de 2026 este proceso no es tan evidente, y el consejo de administración está estudiando diferentes fórmulas, tal y como ha asegurado de manera continuada el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, y ha informado en varias ocasiones a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Indra tiene intención de convertirse en el campeón nacional que tire del resto del sector en pleno bum de la defensa en Europa y plante cara a los gigantes europeos Rheinmettal o Leonardo. Con ese posicionamiento, la empresa disparó su beneficio neto un 57% en 2025, hasta los 436 millones. La tecnológica, a su vez, incrementó un 12,7% sus ingresos, hasta los 5.457 millones de euros.
Especialmente reseñable es el fuerte incremento de la cartera de pedidos de Indra, que se ha más que duplicado respecto a 2024, hasta los 16.083 millones de euros, gracias en buena medida a los cuantiosos contratos públicos con los que se hizo en 2025 en el marco de los Programas Especiales de Modernización (PEM). La cuestión, sin embargo, también ha generado polémica. Santa Bárbara Sistemas, empresa del sector propiedad de la estadounidense General Dynamics, ha demando dichas adjudicaciones a la unión temporal de empresas formada entre Indra y EM&E. Un litigio que aún está por dilucidar en los tribunales.