La IA incorpora al CIO en el centro de la estrategia de las compañías
La inteligencia artificial define el presente y futuro de los negocios, pero exige un aterrizaje e incorporación planificada y alineada con los objetivos para conseguir una eficiencia empresarial y financiera

Es la era de la Inteligencia Artificial (IA). Las economías, los negocios y la sociedad atraviesan una transformación histórica a nivel tecnológico y digital que definirá el futuro. IBM considera que “la integración de la IA es vital para que las empresas sobrevivan y crezcan en el escenario impulsado por la tecnología”. Pero el proceso es complejo y requiere de una planificación y objetivos claros que permitan un cambio de éxito. CincoDías, en colaboración con IBM, organizó un desayuno donde compañías de distintos sectores expusieron su experiencia, desafíos y su punto de vista sobre cómo abordar el nuevo escenario, donde el papel del CIO (director de información/sistemas, por sus siglas en inglés) va a ser clave.
Ante todo, el nuevo panorama exige un cambio de perfil. “El rol del CIO se debería redefinir, de líder tecnológico a una especie de orquestador de ese modelo de relación humano-máquina en una nueva estructura operativa”, dijo Luis Sanz, senior partner y vicepresidente de IBM Consulting España, Portugal, Grecia e Israel. Básicamente se requiere un cambio de enfoque para realizar menos tareas repetitivas a cambio de ganar tiempo para otras de mayor valor añadido. “Pasamos de operar sistemas a optimizar el desempeño de la organización”, añadió Sanz, que defiende “establecer un gobierno de la IA desde el primer momento para evitar riesgos regulatorios, de seguridad y otros muchos”.
Desde el punto de vista de la estructura, el CIO “ha pasado de ser un área de soporte a una de acompañamiento al negocio con mucha visión estratégica. No se trata de IA por IA, sino por que tiene sentido para alcanzar nuestros objetivos y está alineada con nuestra visión”, dijo Malu Delicado, CIO de Mapfre Iberia.
Esta transformación implica, asimismo, una percepción financiera diferente: “Pasar de un área de soporte a una estratégica supone variar el concepto de gasto a inversión”. “Creo que facilitamos que ocurra la estrategia y formamos parte de su definición”, dijo David Liras, CIO de Moeve.
El ejecutivo destacó otra actuación clave que se está desarrollando y es “la capacitación de la compañía, no solo internamente de los equipos de IT para que tengamos todas las ventajas que nos ofrece la tecnología, sino que la propia compañía sea conocedora de ésta y de lo que pueda aportar, precisamente para que redunde sobre la estrategia y la parte de organización”.
El nuevo entorno exige un proceso de maduración pausado. Así lo ve Ricardo Madrigal, CIO de Bankinter: “A medida que nuestra arquitectura la vamos mejorando, incorporando funcionalidades, resolviendo temas de seguridad y añadimos orquestación, preparando futuros agentes, nos situamos en cosas más completas”. Sobre cómo se ha transformado el perfil de CIO, Madrigal contó que ya no es afrontar el “día a día lo que necesito, sino cómo voy a hacer hacia futuro. Nuestro trabajo también está en gestionar expectativas; tenemos un papel más consultor todavía de lo que antes podría ser”.
También se precisa la obtención de resultados al ritmo que se construyen los sistemas y se anclan. “Tenemos programas bastante ambiciosos. Por ejemplo, en banca telefónica contamos con un mix entre asistentes y cambios de procedimientos, de automatización de diferentes elementos, que solo en España el objetivo es ahorrar más de 440.000 horas anuales del trabajo. Igualmente, en el proceso de sanción de riesgos se eliminarán más de 100.000 horas”, agregó Madrigal.
Luis Sanz expuso otras situaciones favorables. “Hemos implantado IA en la mayoría de los procesos corporativos (finanzas, suply change, recursos humanos y todo el ámbito IT) y estamos reconociendo unas eficiencias de 4.500 millones de dólares”.
El aterrizaje de la IA en la Administración Pública la compartió en el encuentro Carlos Escudero, gerente de Gerencia de Informática de la Seguridad Social (GISS): “Hemos empleado una técnica un poco bumerán porque lo que queremos es que haya un liderazgo compartido, con unos comités colegiados, donde todos participen, pero que cada uno se responsabilice de cada pilar”.
Dentro de este terremoto tecnológico que impacta en los negocios hay una premisa que no debe pasarse por alto. “Para que esto impacte se tiene que sentir implicada toda la organización y no solo nosotros; no tenemos suficiente fuerza para que tenga una repercusión completa. Los primeros que tienen que pasar por una capacitación es el equipo de dirección”, afirmó Escudero.
No estar por estar
Que la inteligencia artificial ofrece mucho potencial a las empresas es algo que los equipos directivos han asumido. Pero Sergio Merchán, global CIO de Iberdrola, contempla aún en el momento “mucha complejidad e incertidumbre”. “Hay muchas ganas de hacer cosas, pero creo que nos falta determinar cuál es ese modelo operativo para que esto lo hagamos funcionar. Para nosotros sigue siendo un reto y trabajamos en la línea encontrar el que sea más óptimo”.
¿Qué es lo recomendable? “Lo importante es tener una hoja de ruta, un buen equipo uniendo las partes necesarias como negocio y tecnología, dotar de alguna capacitación tecnológica... Una de las piezas fundamentales es tener la tecnología correcta y adecuada. Hay que disponer de una IA segura y responsable, y de talento, para que sea realmente eficaz”, sugirió Merchán.
En GISS se han hecho pruebas piloto desde 2023 con resultados que no siempre han sido los deseados. “No todo escala, no todo funciona; nuestros equipos necesitan una labor de aprendizaje, de adaptación importante, llevamos años y años que sabemos manejar sistemas informáticos que son deterministas, pero esto funciona de otra manera; es como hablar de física clásica y física cuántica”, contó Carlos Escudero.
En opinión de Escudero, queda un importante reto, que es el aprendizaje. “Hay que estar en esto; el principal riesgo es quedarte parado, pero va a llevar mucho trabajo de picar piedra y aprender”, subrayó.
Mapfre está llevando a cabo “un plan de transformación de las capacidades del equipo de tecnología donde no va a contratar miles de desarrolladores internos, sino perfiles tecnológicos muy altos, híbridos, que entiendan el negocio, que sepan. Dicho plan pasa igualmente por captación de profesionales muy potentes: arquitectos, ingenieros, expertos en IA... La mano de obra al final va a terminar haciéndolo más o menos la IA, y además las tecnologías van a ir mutando y tener en control en la propia casa pasa por este tipo de formación”, contó Malu Delicado.
Pero la captación de talento es finito, así al menos lo contempla Carlos Escudero, que considera acertado “formar gente interna”. ”Nosotros quizás el camino que tenemos que seguir es mucho más pedregoso, al ser administración pública, ya que hay que formar gente interna, darles capacidades”.
Mientras, en Moeve están haciendo una “apuesta muy fuerte por el conocimiento”. “Ahora mismo tenemos el 50% de las personas de la compañía con capacidades digitales. Solamente el año pasado doblamos la cantidad, y no únicamente en el ámbito tecnológico, sino también en el uso responsable de la tecnología, porque es uno de los riesgos que están aflorando últimamente”, explicó David Liras.
Para finalizar el debate, Luis Sanz quiso mencionar dos temas que considera trascendentales en cada uno de los negocios: la normativa y la seguridad. “El riesgo regulatorio es muy relevante en la mayoría de vuestros ámbitos y es cierto que presuponemos que el garante de la seguridad del consumo de IA es el CIO. Nosotros abogamos por una seguridad en tres capas: la de los datos, los modelos y la de los agentes”, expuso.
Aprendizaje desde la IA generativa
La llegada de la IA generativa en 2022, ha dejado mucho aprendizaje en las compañías y organizaciones. “El primero, que es un medio, no un fin”, aseguró David Liras (Moeve). “No hay que hacer un proyecto porque sí, hay que saber cuál es el problema a resolver, qué valor vamos a obtener y cómo tenemos que medirlo. Lo que viene después es la importancia que tenía el dato, sin dato no hay IA, y luego la parte de gestión de riesgos y de gobierno”, añadió.
Para Luis Sanz (IBM), ha quedado claro que “la IA aislada no sirve de nada. O la integras en los flujos de trabajo, en los sistemas core, o en los procesos de toma de decisiones o no sirve de nada”. A modo de recomendación, dijo que “antes de comenzar, se debería definir el impacto económico esperado, diseñar, no para experimentar, sino para escalar desde el principio y operar con monitorización y gobierno continuo; hay herramientas que pueden ayudar a hacerlo”. Mientras, Malu Delicado (Mapfre) añadió que “la calidad del dato tiene que ser buena, sino lo que te va a generar la IA es un monstruo”.