Bitcoin rompe el guion y aguanta pese a la guerra en Irán y a las caídas de las Bolsas
La criptomoneda se suma a la volatilidad, pero sube más de un 3% en los últimos siete días. La corrección registrada desde octubre está ejerciendo de colchón

Ni análisis técnicos, ni herramientas cuantitativas. Para prever los movimientos de bitcoin haría falta más bien una bola de cristal, ya que explicar sus subidas y bajadas se ha convertido en un ejercicio de adivinación. La montaña rusa de precios da alas a varias teorías y los analistas parecen haber perdido certezas a la hora de interpretar el comportamiento de la criptomoneda. Esta semana, tras el estallido de la guerra en Irán, se esperaba una caída brusca de su precio. Sin embargo, el retroceso está siendo moderado: fue el primer activo en reaccionar al estallido del conflicto el pasado sábado, ya que cotiza las 24 horas, los siete días de la semana. Pero esta vez las caídas de las Bolsas no lo arrastraron consigo y logró incluso retomar su senda alcista.
El sábado 28 de febrero, cuando EE UU e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán, la criptomoneda llegó a caer alrededor de un 4%, por debajo de los 65.000 dólares, antes de estabilizarse en ese nivel. La baja liquidez típica del fin de semana amplificó los movimientos y elevó la volatilidad. No obstante, en los días siguientes, mientras las Bolsas de todo el mundo se teñían de rojo, el mercado cripto recuperó impulso y bitcoin llegó incluso a rozar los 73.000 dólares, su nivel más alto en un mes. Los flujos hacia los fondos cotizados (ETF) ligados al criptoactivo también se reactivaron: en lo que va de marzo, los inversores han destinado más de 1.100 millones de dólares a los fondos cotizados de la criptomoneda original, según Bloomberg. Las últimas noticias desde Oriente Próximo han añadido más presión y volatilidad, pero bitcoin se queda en torno a los 68.000 dólares, un nivel en el que lleva tiempo estancado. En los últimos siete días sube más de un 3%.
En un informe publicado esta semana, los analistas de S&P recuerdan que, en episodios de aversión generalizada al riesgo, bitcoin suele moverse en la misma dirección que la renta variable. En febrero de 2025, cuando Trump desató su furia arancelaria, las ventas masivas que se vieron en todos los activos de riesgo provocaron una caída del 17% en el precio de bitcoin ese mes. “Aunque el Nasdaq 100 cayó solo un 2%, algunas acciones como Tesla descendieron más de un 23,6%“, señalan.
El 10 de octubre de 2025, cuando el presidente estadounidense amenazó con nuevas tarifas a China, el Nasdaq 100 cayó bruscamente un 3,5%. Los inversores se apresuraron a salir de activos de riesgo, incluidas las criptomonedas: las operaciones de compraventa apalancadas en el mercado cripto —invertir 100 euros con solo 50, por ejemplo— amplificaron los movimientos de precios, y miles de millones en posiciones apalancadas fueron liquidadas, activando una crisis de la que todavía no se ha recuperado el mercado. Pero esta vez su reacción ha sido diferente.
Los analistas no se atreven a hablar de una recuperación, porque el mercado vive jornadas de elevada volatilidad. “La primera dirección que toma el activo no siempre es la definitiva, por lo que no nos sorprendería ver que se dé la vuelta”, asevera Javier Cabrera, analista de mercados. No obstante, sí piensa que bitcoin no está sufriendo grandes caídas porque ya viene de importantes descensos desde octubre.
Javier Pastor, director de Formación de Bit2Me, cree que los inversores atraviesan un momento de indecisión. Comparte la idea de que el mercado muestra signos de agotamiento y señala que las últimas caídas han provocado cierta limpieza de posiciones, lo que limita la intensidad de nuevos descensos. “Al principio sí hubo liquidaciones: vimos cómo se movían posiciones de bitcoin y otras criptos a activos como petróleo u oro. Hubo un movimiento puntual para aprovechar la coyuntura geopolítica”, detalla. No obstante, por ahora cree que no existe ni presión vendedora ni compradora suficiente como para impulsar con claridad el precio.
Sin embargo, el agotamiento en el mercado cripto explica solo en parte la resistencia de bitcoin en estos días. El miércoles, la criptomoneda original llegó a subir hasta un 8%, impulsada por Donald Trump que, el día antes, salió en defensa de la industria de activos digitales en su guerra abierta contra la banca sobre las stablecoins que pagan intereses. El mandatario cargó contra las entidades financieras por supuestamente “amenazar y socavar” la aprobación de la normativa sobre el mercado cripto en EE UU, y aseguró que el país necesita un marco regulatorio sobre este tipo de activos “lo antes posible”.
Javier Molina, analista de mercados de eToro, cree que fue un claro catalizador. No obstante, también señala que en esta ocasión el mercado no ha tratado a bitcoin como un valor tecnológico especulativo, sino más bien como un activo vinculado a la liquidez global y a los factores macro: “Cuando el movimiento viene de factores macro (geopolítica, petróleo o bonos) bitcoin puede comportarse de forma distinta a la renta variable. De hecho, en este episodio su repunte se ha producido mientras algunos activos refugio tradicionales mostraban debilidad, lo que refuerza la idea de que el mercado está probando nuevos marcos de interpretación para el activo”, asegura.
No es el único en defender esta teoría. Los analistas de S&P destacan que el precio de la criptomoneda está cada vez más entrelazado con los factores macroeconómicos globales. “Bitcoin funciona como una cobertura contra la devaluación de las monedas a largo plazo, no contra la inflación a corto plazo”, inciden. En su informe comparan la evolución del precio de bitcoin con la oferta monetaria (M2) y concluyen que existe una relación positiva y consistente en el tiempo. “A medida que M2 se expande, los inversores pueden buscar activos alternativos para preservar el poder adquisitivo en respuesta a políticas de expansión monetaria, lo que impulsa la demanda de bitcoin como una cobertura percibida contra la inflación y como reserva de valor”.
Los expertos no bajan la guardia. En situaciones de estrés, bitcoin se vuelve impredecible: el mercado sigue dominado por la cautela, un sentimiento frágil y una volatilidad elevada. Bitcoin sigue vulnerable. “Estos eventos suelen afectar negativamente al activo por el aumento de la prima geopolítica a nivel mundial y la búsqueda de activos refugio por parte de los inversores”, incide Cabrera. “No descartamos que haya salidas de bitcoin hacia activos como el oro, la renta fija o las acciones de defensa”.