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La empresa cripto Blockfills pide acogerse a la ley de quiebras en EE UU

Los documentos judiciales reflejan pasivos de entre 100 y 500 millones de dólares

Representación de un bitcoin.Correcta.es (Europa Press)

Tras semanas de silencio, Blockfills ha vuelto a hablar. El proveedor de liquidez y prestamista de criptomonedas, que suspendió en febrero los depósitos y las retiradas de fondos de sus clientes por la elevada volatilidad en el mercado, ha solicitado acogerse a la protección del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. “Es la opción más responsable para preservar el valor de la empresa y maximizar la recuperación de los fondos para las partes interesadas. Esta solicitud permitirá a la empresa llevar a cabo una reestructuración ordenada, manteniendo la transparencia y la supervisión durante el proceso judicial”, ha afirmado la compañía en un comunicado difundido este domingo.

La firma presentó voluntariamente su solicitud de reestructuración, según se recoge en los documentos judiciales. En estos se detalla que la empresa estima tener entre 50 y 100 millones de dólares en activos, y pasivos que oscilan entre 100 y 500 millones. La solicitud también refleja que la compañía cuenta con entre 1.000 y 5.000 acreedores.

“El equipo de BlockFills ha trabajado diligentemente para buscar y evaluar todas las alternativas estratégicas y financieras disponibles, y cree que iniciar un proceso de acogerse al Capítulo 11, con la intención de llevar a cabo una reestructuración consensuada con nuestros clientes y acreedores, proporcionará el tiempo y la estructura necesarios para estabilizar el negocio, buscar fuentes adicionales de liquidez y recuperación, y explorar posibles transacciones estratégicas”.

El anuncio llega más de un mes después de que Blockfills paralizara por completo las retiradas de fondos de sus clientes, principalmente profesionales e institucionales. La compañía aseguró entonces que se trataba de una medida temporal, pero todavía no se ha revertido. En ese momento, la firma justificó la medida por la crisis del mercado cripto, que desde octubre no se ha recuperado: de hecho, bitcoin sigue estando un 40% por debajo de sus máximos de octubre y el mercado permanece inmerso en la volatilidad ante las tensiones geopolíticas.

La empresa no se enfrenta solo a un proceso de reestructuración, sino a más acciones legales: la firma Dominion Capital la demandó por presunto uso indebido de los fondos de sus clientes para cubrir gastos y pérdidas. En la denuncia, se lee que Blockfills paralizó por completo las retiradas de fondos de los usuarios sin avisar con antelación. Dominion dijo haberse reunido en varias ocasiones con la compañía y que esta admitió haber mezclado los activos de los clientes en un único balance.

También reconoció haberlos utilizado para cubrir sus propios gastos y pérdidas, para comprar equipos de minería de criptomonedas y cubrir parte de las pérdidas relacionadas con esta actividad y otras relacionadas con préstamos no garantizados otorgados a varias entidades, como Aexa Digital Infrastructure, que se declaró en quiebra. Blockfills les comunicó además que tenía un déficit en su balance de 77 millones de dólares: Dominion solicitó formalmente la devolución de sus activos, pero se lo negaron. Según la denuncia, además, Blockfills descubrió el mal manejo de los fondos en agosto de 2025, pero no informó a los clientes. La empresa contrató supuestamente a unos asesores para empezar un proceso de reestructuración, que tampoco se comunicó.

Blockfills se convierte así en una de las primeras firmas de criptomonedas en buscar protección judicial tras el desplome del mercado que empezó el pasado octubre y que eliminó casi 2 billones de dólares de capitalización total de los activos digitales. Este episodio recuerda a la etapa trágica que llevó al colapso de FTX: en 2022, varias plataformas se vieron obligadas a suspender las retiradas de fondos de sus usuarios en plena caída de precios de los activos. Una de ellas fue Celsius, que llegó a ser uno de los mayores prestamistas de criptomonedas, y que terminó declarándose en quiebra. No fue la única víctima. Meses después colapsaron también el fondo de cobertura Three Arrows Capital y el corredor de criptomonedas Voyager Digital: aquella espiral de desconfianza en el mercado terminó llevándose por delante a uno de los mayores exchanges de ese entonces, FTX.

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