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La incertidumbre económica desatada por el conflicto iraní mueve el capital hacia la renta fija

Los fondos monetarios son los que más captan desde el comienzo de la guerra

Tipo de fondos preferido en España

El inicio del conflicto en Irán el 28 de febrero ha trastocado la Bolsa mundial, pero también la rentabilidad de la renta variable, lo que ha provocado que algunos inversores opten por recolocar sus carteras en busca de productos con menor riesgo. De hecho, según Sergio Ortega, responsable de comunicación de VDOS, los datos reflejan que “los productos de Bolsa han cedido casi 40 puntos básicos de cuota de mercado desde el comienzo del ataque, seguido de los fondos mixtos, que retroceden 19 puntos. Por el contrario, los tipos de carácter más conservador, como los monetarios, son los que más aumentan, con 38 puntos de cuota”.

En términos de captaciones netas, son los monetarios los que concentran las mayores entradas, con casi 900 millones de euros, desde el comienzo del ataque y hasta el 10 de marzo, “mientras los mixtos sufren reembolsos netos de 308 millones, cuando los dos meses anteriores se situaban como los que mayores entradas registraban”, observa Ortega. En cualquier caso, los fondos de renta fija siguen siendo el tipo más común en las carteras españolas, acumulando un tercio del patrimonio, seguidos de los mixtos (27% del patrimonio) y renta variable y monetarios, ambos con algo más del 16%.

Según Bankinter, el papel de la renta fija es devengar cupón y descorrelacionar frente a otros activos

“El inversor español suele tener un perfil conservador y la vuelta de los tipos de interés a terreno positivo ha sido una buena noticia, puesto que ha permitido obtener rentabilidades atractivas con poco riesgo, dado que fondos monetarios o renta fija de muy corto plazo han sido las opciones que más interés han despertado”, señala Ismael García Puente, director adjunto de estrategia de inversión de Mapfre AM.

Dado este perfil del inversor español, Rafael Valera, consejero delegado de Buy & Hold, defiende que “la renta fija debe ser parte irrenunciable de una cartera diversificada, bien construida y con verdadero potencial”. Y advierte de que los momentos de tensión, como el actual, son los que muestran a un inversor si de verdad tenía bien identificado su perfil de riesgo. “Si uno decide reorganizar toda su cartera, la conclusión es que no había calibrado bien su tolerancia a la volatilidad, ya que lo adecuado sería poder mantener posiciones con visión de medio-largo plazo y así capturar los rendimientos previstos en el origen”, resalta.

Para Javier Turrado, director comercial de Bankinter Gestión de Activos, los bonos y la deuda en las carteras debería tener siempre el mismo papel: devengo de cupón y descorrelacionador frente a otros activos financieros, “de tal manera que el simple paso del tiempo genera rentabilidad y si los mercados se complican que pueda servir como activo refugio y compense caídas de las acciones”. Sin embargo, admite, durante estos primeros días de conflicto en Oriente Próximo, no ha sido así. “La escalada de los precios del crudo y del gas han subido mucho la inflación descontada. Así que los tipos implícitos han cambiado fuertemente”, añade.

La deuda de alta calidad es hoy “el ancla necesaria para el inversor conservador”, afirman en Finizens

Lo cierto es que, explican desde CaixaBank AM, la renta fija suele ofrecer cobertura frente a Bolsa en entornos de debilidad en el crecimiento, “pero no necesariamente frente a shocks inflacionarios, ya sean temporales o de mayor duración. Permite obtener un devengo razonable en las carteras para el horizonte recomendado de inversión, pero al igual que la renta variable, aunque con menor magnitud, también puede experimentar episodios de volatilidad puntual”.

Cristina Gavín, jefa de renta fija de Ibercaja Gestión, cree que no hay que hacer cambios radicales en la estrategia de inversión en momentos como el actual, ni incrementar de forma agresiva el peso en renta fija para proteger las carteras. “El ruido y la fuerte volatilidad hacen que el mercado se comporte de forma irracional en el corto plazo, y las decisiones que tomemos puedan ser erróneas. Nuestra recomendación siempre es prestar atención a los fundamentales, y mantener la asignación de activos en función de nuestro perfil de riesgo”, sugiere.

En el actual contexto, Claudia Casco, gestora de fondos de Miralta AM, afirma que la cuestión ya no es tanto si hay que estar o no en deuda, sino cómo estar: “Priorizando calidad crediticia, gestionando con prudencia la duración y diversificando entre regiones y segmentos que no responden de la misma forma al actual entorno”. En ese marco, Casco considera que las estrategias flexibles, sin una referencia rígida a un índice, pueden ser especialmente útiles.

Ante la inestabilidad geopolítica, “la renta fija debe entenderse como un elemento de estabilidad estructural y no como una apuesta táctica”, apunta Giorgio Semenzato, consejero delegado de Finizens, de forma que en una cartera diversificada, su función sea moderar el riesgo de caída mediante el cobro de cupones, “permitiendo que el reequilibrio automático de la cartera gestione de forma sistemática las oscilaciones del mercado”. Y concluye: “La deuda de alta calidad se posiciona hoy como el ancla necesaria para el inversor conservador, evitando que la volatilidad política desvirtúe sus objetivos financieros de largo plazo”.

Aunque tras la caída de precios ve oportunidades en renta fija, Ramón Cirach, gestor de carteras de Arquia Gestión, pide tener en cuenta que escenarios de volatilidad como el actual, “se ven recurrentemente y el mercado recupera en pocas sesiones o en pocas semanas. Por eso, no creemos oportuno entrar en pánico por estas correcciones”.

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