Cómo seleccionar nuevas oportunidades en fondos de inversión en 2026
Los expertos prevén que la economía crezca, pero están pendientes de la inflación y los bancos centrales. Los bonos ganan protagonismo frente a la renta variable y aumenta el atractivo de las ‘small caps’


Mientras la economía global encara un entorno marcado por los efectos persistentes de la inflación y las tensiones geopolíticas en diferentes partes del mundo, 2026 se perfila como un año decisivo para las carteras de inversión. Tras un periodo de estímulos excepcionales, ajustes de tipos de interés y cambios profundos en los patrones de consumo, los inversores se enfrentan a un escenario en el que la selección de activos y la gestión del riesgo serán más relevantes que nunca.
Según Sébastien Zoeller, director de renta fija global de la división de gestión de activos del Zürcher Kantonalbank, gestor delegado de los fondos Swisscanto LU, un riesgo clave para el crecimiento económico sería un resurgimiento inesperado del alza del IPC, que podría obligar a los bancos centrales a adoptar una política monetaria más restrictiva de lo previsto por el consenso de mercado. “Tal escenario podría obstaculizar significativamente el crecimiento, especialmente ahora que los mercados laborales se han normalizado en gran medida. En este contexto, a los consumidores les puede resultar cada vez más difícil compensar el aumento de los precios con salarios más altos, lo que agravaría los retos económicos”.
Para Álvaro Antón Luna, responsable de Aberdeen Investments Iberia, entre las incertidumbres para la longevidad del ciclo económico “se incluyen una crisis arancelaria, que la debilidad del mercado laboral estadounidense se convierta en una recesión más amplia y las amenazas a la credibilidad de la Reserva Federal”. Y continúa, “si bien algunos de estos riesgos darían lugar a una correlación positiva entre la renta variable y la renta fija, tenemos una señal positiva sobre los bonos gubernamentales globales”.
Por regiones, “en general preferimos los activos de mercados emergentes a los de países desarrollados, donde las valoraciones son relativamente más atractivas y siguen siendo poco exigentes a pesar de su reciente rendimiento relativo superior”, recalca Álvaro Antón.
Desde Julius Baer recomiendan elevar la exposición a salud y sectores defensivos de calidad
“Si bien nuestro escenario base apunta a que el crecimiento se mantendrá sólido e incluso podría volver a acelerarse en algunas regiones, este optimismo ya se ha descontado en la mayoría de los mercados de activos de riesgo”, analizan Tiffany Wilding y Andrew Balls, economista y director de inversiones de renta fija, respectivamente, de Pimco. “La historia sugiere que estas valoraciones iniciales influirán en los rendimientos futuros, que podrían ser inferiores a lo que esperan los inversores. Por el contrario, los bonos son baratos en relación con las acciones a las cotizaciones actuales”, resumen en la gestora.
De cara a 2026, en Santander AM anticipan un entorno caracterizado por un alza sostenida, una inflación contenida y políticas económicas que acompañan al ciclo, configurando un marco favorable para la inversión y la diversificación. Las acciones son el eje central de su estrategia para este año. “Desde la expansión de beneficios en Estados Unidos –que se extiende a sectores más allá de la tecnología ligada a la IA– hasta las previsiones de subidas de beneficios cercanos al doble dígito en la eurozona o el dinamismo de los mercados latinoamericanos, la renta variable combina impulso macroeconómico global y soporte doméstico, consolidándose como el motor principal de crecimiento en las carteras”, aseguran. Además, consideran que aunque en algunos mercados las valoraciones son exigentes, “esto no impide que los índices sigan escalando hacia nuevos máximos”.
En Aberdeen tienen varias razones para prever el repunte de las compañías de pequeña capitalización
En el informe Markets Outlook 2026 del equipo de investigación de Julius Baer recomiendan aumentar la exposición a salud y a sectores defensivos de calidad, ya que “muestran estabilidad en márgenes, menor sensibilidad al ciclo y mayor visibilidad regulatoria. Estos atributos cobran relevancia en entornos avanzados del ciclo económico. Para el inversor, esto significa añadir empresas con ingresos recurrentes y baja volatilidad estructural”.
Benjamin Melman, director de inversiones de Edmond de Rothschild AM, cree que los mercados siguen estando caros, con la inteligencia artificial concentrando los excesos. En ese contexto, “nos decantamos por una asignación verdaderamente diversificada entre acciones y bonos, con una fuerte inclinación hacia los activos infravalorados y poco demandados. Lejos de seguir la corriente, nuestra preocupación es prepararnos para el próximo régimen de mercado”.
“Aunque esperamos que la economía siga mostrando resistencia, el choque de fuerzas y la dinámica generalizada entre ganadores y perdedores crean riesgos”, afirman los expertos de Pimco. Entre ellos, por ejemplo, que las métricas de valoración tradicionales sugieren que las acciones estadounidenses son caras, tanto en relación con la historia como con otros mercados. “La aceleración de la adopción de la IA y el valor que esta puede crear (y cuándo), junto con qué empresas captarán ese valor, siguen siendo cuestiones clave”, afirman.
En cuanto al tamaño, varios de los expertos consultados mencionan el potencial de revalorización de las compañías de pequeña y mediana capitalización. Es el caso de Antón, que cree que las condiciones son adecuadas para que continúe el repunte de los valores de pequeña capitalización por varias razones.
En primer lugar, porque las acciones de este tamaño suelen ser más sensibles a la economía que las de gran capitalización y porque “las bajadas de los tipos de interés también repercuten positivamente en las empresas de pequeña capitalización en mayor medida que en las grandes”. Además, en Aberdeen opinan que este tipo de compañías seguirán obteniendo mejores resultados porque se centran más en el mercado nacional. “A la luz de las continuas incertidumbres geopolíticas, las empresas que obtienen un mayor porcentaje de sus ingresos en el mercado nacional están menos expuestas a los cambios en el comercio mundial y, por lo tanto, tienen una mayor visibilidad de sus beneficios”, explica Antón.
Y por último recuerda que las valoraciones siguen siendo inferiores a las de los índices de gran capitalización. Por ello, “consideramos que ahora es un excelente momento para que los inversores se incorporen al mercado de pequeña capitalización”.
En cuanto a Michaël Nizard, responsable de multiactivos y overlay en Edmond de Rothschild AM, afirma que este tipo de empresas están muy baratas e infravaloradas y “se dispararían si la UE decidiera unificar sus mercados de capitales”, apunta.
La IA todavía seduce a los mercados, pero con algo más de cautela
Para Benjamin Melman, director de inversiones de Edmond de Rothschild AM, hay numerosas similitudes entre el actual auge de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial (IA) y la burbuja de las puntocom: el papel central del momentum, valoraciones extremas, una fuerte participación de los inversores minoristas y acuerdos circulares entre OpenAI, Nvidia y Oracle. La cuestión clave es si los actores estadounidenses serán capaces de monetizar estas inversiones, dado que la competencia entre los hiperescaladores estadounidenses y chinos es cada vez más intensa y que los retornos de la inversión siguen teniendo dificultades para materializarse”.
La cuestión es si los actores serán capaces de monetizar estas inversionesBenjamin Melman, director de inversiones de Edmond de Rothschild AM,
Para ello Melman detecta dos obstáculos adicionales en Estados Unidos. El primero es una oferta de energía insuficiente ante una demanda que aumenta rápidamente, “lo que conduce a un fuerte incremento de los precios de la electricidad, y los primeros inconvenientes en el mercado de crédito privado” por el rápido crecimiento de las emisiones corporativas como fuentes potenciales de financiación para los centros de datos de aquí a 2030.
Además, continúa el director de inversiones de Edmond de Rothschild AM, el segmento del mercado de la IA sigue siendo altamente especulativo desde la perspectiva de un inversor a largo plazo. “Los resultados del tercer trimestre confirman una desaceleración: el impulso del crecimiento de los beneficios en EE UU ya no proviene principalmente de las siete magníficas, por lo que es necesario diversificar más allá del tema de la IA”.
En cuanto Julius Baer, en su informe Markets Outlook 2026 apuestan por diversificar: “La ampliación de beneficios hacia sectores distintos de la tecnología permite reducir la concentración extrema de las carteras. Apostar por múltiples motores de crecimiento –industriales, consumo, salud– refuerza la resiliencia ante posibles correcciones en las megacaps tecnológicas. En términos prácticos, el inversor reduce riesgo de concentración ampliando el universo sectorial”, resaltan.
El oro recupera su fulgor
- Bondades. En un contexto en el que persisten los riesgos geopolíticos, la inflación no ha desaparecido y los inversores perciben que los bancos centrales seguirán priorizando crecimiento sobre control de precios, el oro “ofrece una cobertura eficaz como elemento clave para la diversificación de carteras. A ello se añaden los buenos fundamentales de fondo: continuidad de la política monetaria y el retorno del interés inversor tras años de flujos negativos”.
- Seguridad. También en el informe Markets Outlook 2026 del equipo de research de Julius Baer se remarca que “el oro se beneficia de menores tipos reales, compras de bancos centrales y tensiones geopolíticas. Su rol de cobertura se mantiene firme en diversos escenarios y para el inversor, implica reservar un porcentaje estable del porfolio a este activo como seguro multiescenario”.
- Máximos. El avance del oro más allá de sus anteriores máximos históricos “refuerza nuestra visión favorable y de largo plazo sobre el oro como un diversificador estratégico de cartera de cara a 2026. Consideramos que el reciente movimiento en el precio no es una señal para perseguir rentabilidad, sino una confirmación de que las condiciones macroeconómicas bajo las que el oro ha aportado valor históricamente –incertidumbre política, tensión institucional y riesgo geopolítico– siguen presentes”, señala Matt Bance, estratega de soluciones y gestor de carteras en T. Rowe Price.
- China. “La crisis del sector inmobiliario, que se prolonga desde hace varios años, y la ya elevada cuota de fabricación mundial se suman a las dudas sobre cuánto tiempo podrá China mantener su modelo económico basado en la producción y las exportaciones. Sin un apoyo mucho más directo del Gobierno central a la demanda interna, a China le resultará más difícil alcanzar sus objetivos de crecimiento, lo que tendrá implicaciones desinflacionistas para el resto del mundo”, analizan Tiffany Wilding y Andrew Balls, economista y director de inversiones de renta fija, respectivamente, de Pimco.