La guerra de Irán devuelve el protagonismo inversor a la renta fija a corto plazo
La incertidumbre geopolítica y el freno a los tipos de interés refuerzan el atractivo de los fondos más defensivos

Justamente hace un año repasábamos en estas páginas algunas de las problemáticas para elegir las mejores opciones en fondos de renta fija y las que se presentaban como alternativas más seguras y sus rentabilidades estimadas para ese año. En este comienzo de 2026, los fondos de renta fija a corto plazo de calidad y los fondos monetarios con muy bajas comisiones de gestión siguen siendo las opciones más seguras con una rentabilidad estimada algo menores que entonces, del entorno del 2,5%.
La inflación y el crecimiento económico junto con las políticas de tipos de interés asociadas jugarán un papel determinante en las rentabilidades de las diferentes clases de renta fija. Este año la volatilidad asociada a la guerra en Irán ha añadido un elemento de incertidumbre adicional. En este contexto, lo mejor que puede hacerse es realizar estimaciones basadas en los escenarios más probables. El de mayor probabilidad con diferencia es el de una guerra corta y de alcance limitado.
En este caso, el impacto sobre la economía y la inflación sería apenas apreciable. Además, hay pocas dudas de que estamos en una situación de bastante fortaleza relativa de Estados Unidos y otras grandes economías mundiales. Aún más, la recuperación cíclica global industrial que viene observándose es un sostén muy importante para el desempeño económico en los próximos meses. Las sorpresas al alza son un escenario plausible. La inflación actualmente se presenta a corto plazo como estable, aunque con cierto riesgo al alza.
En este contexto, cualquier continuación del hasta la fecha limitado proceso correctivo en fondos de bonos de alto rendimiento tanto corporativos de países desarrollados como de emisores en economías emergentes será una oportunidad para añadir posiciones. Precios de compra potencialmente atractivos podrían conducir a otro año más de buenas rentabilidades que podrían oscilar entre el 5% o incluso el doble dígito, dependiendo del subtipo de activo y fondos concretos. En un escalón de menor riesgo, los fondos de deuda corporativa a corto o medio plazo con un sesgo hacia emisiones de calidad media podrían aspirar a rentabilidades promedio de entre el 3% y el 4%. En caso de tipos a la baja, las rentabilidades a un año podrían situarse incluso en el entorno del 4%-5%.
Escenarios hoy en día menos probables como el alargamiento del conflicto y precios de la energía disparados de forma continuada en el tiempo, cambiarían las estimaciones. En dicho caso, los fondos monetarios y de deuda a ultracorto plazo de alta calidad podrían aprovecharse de tipos a corto alcistas, destacando especialmente en rentabilidades relativas respecto a otras clases de activo de mayor riesgo. El peor escenario con fuerte impacto negativo a nivel macroeconómico favorecería deudas a largo.