El 40% de los fondos españoles tiene criterios sostenibles pese a la contrarreforma trumpista
Ya hay seis millones de personas que invierten en total más de 300.000 millones en vehículos que se fijan objetivos no estrictamente financieros


Los españoles invierten cada vez más acogiéndose a criterios de sostenibilidad ambiental, social y de buen gobierno. Los fondos de inversión registrados en España ya cuentan con 180.000 millones de euros que buscan acciones o bonos bajo estas fórmulas, lo que supone el 39,7% del patrimonio total. En planes de pensiones, la proporción es aún mayor, del 59%. El aumento del interés por fórmulas de inversión que incorporan criterios extrafinancieros no ha dejado de crecer en los últimos cinco años. Tampoco en 2025, a pesar de que Donald Trump ha iniciado su cruzada anti-woke, con amenazas a las gestoras que sigan utilizando criterios de sostenibilidad.
Fue en 1517 cuando el monje Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg (Alemania), criticando los desmanes del catolicismo. Ese movimiento fue contestado con una furibunda contrarreforma, que iba de lo militar a lo teológico. De igual modo, el movimiento por la inversión bajo premisas medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés) —iniciado en 2004 y que ha tratado de reconducir los excesos del capitalismo financiero— ha visto cómo surgía una oposición frontal.
Para el presidente de Estados Unidos, los gestores de activos solo pueden fijarse en la pura rentabilidad. En ganar el mayor dinero posible para sus clientes. Cualquier otra cosa es traicionar su compromiso fiduciario. Esta reacción de la Administración norteamericana ha generado profundas dudas en el sector. Los defensores de la inversión ESG, casi todos europeos, consideran que tener en cuenta la gobernanza de una cotizada, sus planes de transición energética o su compromiso con la sociedad, también es una forma de aportar valor al cliente.
Ana Martín de Santaolalla, directora general de CaixaBank Asset Management —la mayor gestora de fondos española—, subraya el interés que sigue habiendo en los fondos sostenibles. “Los flujos han seguido llegando y llegando a este tipo de productos, a pesar de todo el ruido que ha habido”, explica durante un encuentro financiero.
En España, entre el dinero que se invierte en fondos bajo criterios ESG, más el que hay en planes de pensiones individuales ESG (57.000 millones), más el capital invertido por españoles en vehículos de inversión extranjeros que tienen este perfil, se acumulan más de 300.000 millones de euros, según cálculos del sector.
Del verde al verde-oscuro
Que un fondo persiga algún objetivo ESG no quiere decir que sea un fondo ético. Para que tenga la consideración oficial de fondo sostenible (denominada “artículo 8″ o “artículo 9″, por una directiva europea), basta con invertir en acciones o bonos de empresas que promuevan ciertos criterios ambientales y sociales. A veces se consigue cumplir con exclusiones, evitando invertir en la industria petrolera, la minería del carbón o los casinos. Otras veces, escogiendo a las empresas que tienen las mejores prácticas medioambientales de cada sector. Cuando los objetivos ESG son cuantificables, entran en la categoría “artículo 9″, que en el sector se denomina “verde oscuro”.
En ocasiones se da la paradoja de fondos supuestamente verdes que tienen petroleras en cartera. ¿Cómo es posible? Aquí, la frontera con el ecopostureo es muy fina. Hay gestores que escogen las acciones de empresas energéticas más comprometidas con cambiar los combustibles fósiles por energías renovables. Así, argumentan, tienen un mayor impacto que un fondo que solo invierte con la máxima pureza de sostenibilidad.
El triple de patrimonio desde 2022
El patrimonio que había invertido en España a través de fondos sostenibles casi se ha triplicado en cuatro años. Ha pasado de 61.000 millones de euros en diciembre de 2021 (el 20% del total) a 176.000 millones de euros en diciembre de 2025 (el 39,7%).
Álvaro Anguita, consejero delegado de la gestora Mapfre Asset Management, subraya que la demanda de estos productos sigue siendo fuerte, pero también recuerda que “en este caso, la industria, la oferta ha ido por delante de la demanda, porque todas las entidades hemos empujado mucho estos fondos y planes sostenibles”.
Que un gestor tenga en cuenta criterios extrafinancieros al invertir no implica que la rentabilidad del fondo quede comprometida. Un buen ejemplo es el fondo Finaccess Estrategia Dividendo Mixto, considerado artículo 8, y que ha generado una rentabilidad media anual del 12% en los tres últimos años, batiendo a la inmensa mayoría de los fondos comparables.
La cruzada de Donald Trump y el partido republicano de EE UU contra la inversión ESG no ha sido el único impedimento para su desarrollo. Al otro lado del Atlántico, el sector ha tenido que lidiar con varios bandazos legislativos de Bruselas, con reclasificaciones de productos incluidos. Ahora la comisión planea un nuevo etiquetado para desterrar la terminología “artículo 8 y artículo 9″ y seguir potenciando la inversión sostenible.
Estas idas y vueltas normativas, unidas a varios años con reveses bursátiles, hicieron que en 2024 empezaran a flaquear en España los flujos de dinero hacia fondos verdes. Pero en 2025 la maquinaria volvió a ponerse en marcha, con un crecimiento de casi 32.000 millones en el patrimonio de fondos gestionados con criterios de sostenibilidad.
De acuerdo con los últimos datos de Inverco, la patronal del sector, el número de cuentas de partícipes en fondos ESG supera los ocho millones, casi la mitad del total (48,7%). Dado que una persona puede ser partícipe de varios fondos, se calcula que el número de inversores españoles con fondos sostenibles ronda los seis millones de personas.
Por categorías, los fondos verdes replican las mismas querencias que los fondos convencionales, con una clara predisposición en España hacia las inversiones más conservadoras. Así, los que tienen en cartera bonos (de países o de empresas) manejan 80.000 millones de euros, lo que supone el 45% del total. En cambio, los que se dedican a la invertir en acciones con criterios sostenibles tienen solo 41.300 millones, un 23%. También hay fondos mixtos o fondos que replican índices que tienen este perfil.