El neo-intrusismo, una alargada sombra que se cierne sobre el negocio legal
La comercialización de plataformas, chatbots y sistemas que puedan ofrecer servicios legales no oficiales preocupa tanto a los bufetes como a la abogacía institucional

El informe Innovación y Tendencias del Sector Legal identifica las principales preocupaciones de la profesión jurídica. La última edición del trabajo, que edita la Fundación Aranzadi LA LEY con el patrocinio del Santander, vio la luz hace una semana. Y un año más la inteligencia artificial ocupa el centro de las preocupaciones del negocio jurídico. La IA genera entusiasmo y miedo: el sector no puede sacudirse la sensación de amenaza ante la idea de que las máquinas vendrán para quitarles el trabajo.
En este contexto, los bufetes caminan en el alambre de una llamativa dicotomía: quieren exprimir la IA, y a la par, cada vez más clientes confían sus dudas legales a chats de asistencia virtual no especializados. Y ello, según recogen los expertos, entraña innumerables peligros.
Al intrusismo ligado al auge de la tecnología se le conoce como neo-intrusismo. La abogacía institucional se muestra en alerta por el auge de asesores legales y personas que prestan servicios de consulta sin contar con titulación ni colegiación. “La irrupción de la inteligencia artificial y los sistemas de autoaprendizaje generativo han supuesto una disrupción considerable en el asesoramiento jurídico”, reconoce Eugenio Ribón, decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) en el informe.
Precisamente, la institución que dirige Ribón, dispuesta a atajar el problema, presentó en el Congreso una propuesta para poner coto legal a ChatGP T. En concreto, la idea es modificar el artículo 403 del Código Penal para penalizar aquellos sistemas que “ofrezcan asesoramiento jurídico sin supervisión profesional directa y efectiva”.
Amenaza
En la octava edición del informe de Innovación y Tendencias (que puede descargar gratuitamente aquí) participan 27 expertos, entre abogados de élite, responsables de transformación digital, analistas y representantes de la abogacía institucional. De estos, son varios los que centran el tiro de su análisis en las amenazas de la inteligencia artificial. Para hacerse una idea, el término inteligencia artificial se repite 125 veces en las 170 páginas de informe.
“Los grandes despachos internacionales ya no pueden conformarse únicamente con asesorar de manera tradicional y deben diseñar, desarrollar y operar tecnología jurídica”, resume Eduardo Abad, socio responsable de innovación y digitalización de Garrigues. El experto se muestra convencido de que la tecnología ya no será un mero soporte o canal comunicativo, sino que revolucionará la relación jurídica misma, y en consecuencia, el negocio.
Peligros
¿Cómo aplicar la IA en las firmas legales y garantizar la calidad de los escritos? Alberto Galán, chief operating officer de Deloitte Legal, resume así el problema: “Una IA puede ser brillante generando lenguaje, pero limitada a la hora de garantizar el rigor jurídico; otra puede ser magnífica clasificando documentos, pero incapaz de interpretar matices”.
Los expertos coinciden en ser cautelosos, pues la mayoría de asistentes construyen sus respuestas con datos de la red. Garantizar que estos estén actualizados, en vigor o sean veraces es complejo.
Cristina Retana, directora de contenidos e innovación de Aranzadi LA LEY, advierte que los Large Language Models ofrecen un grado de fiabilidad cuanto menos dudoso. ¿La solución? Alimentar a la máquina con fuentes y documentos propios en un entorno seguro. “La calidad de las respuestas de una IA depende de sus fuentes de información. Si éstas son fiables, bien estructuradas y están actualizadas conforme a los cambios legales, el modelo ofrecerá análisis más seguros y precisos”.