Activos baratos en un mercado por las nubes: empresas francesas, el sector salud y la inteligencia artificial de China
Las valoraciones récord de muchas Bolsas obligan a extremar la cautela y afinar la inversión, asumiendo que es difícil encontrar gangas


¿Cómo invertir cuando todo está caro? ¿Qué hacer con el dinero si los bonos tienen una valoración exigente y el Ibex o Wall Street encadenan máximo tras máximo? En estos momentos de mercado plagados amenazas geopolíticas, cuando la renta variable cotiza a niveles elevados y los diferenciales de la renta fija dejan poco margen para abaratarse más, a muchos gestores de activos les entra el vértigo. Una de las soluciones es reducir el riesgo en cartera: meter el dinero en liquidez y esperar a que lleguen las correcciones.
La otra opción es buscar activos en terrenos poco explorados. Nichos de mercado castigados por los grandes jugadores (de forma injustificada), países donde los inversores han huido a causa de la inestabilidad política, o regiones muy alejadas del interés de las gestoras internacionales.
“Es evidente que hay muchas partes del mercado que están caras”, concede Tomás Pintó, jefe de Bolsa internacional de la firma Bestinver. “Eso nos obliga a ser especialmente selectivos a la hora de elegir acciones y a poner mucho énfasis en construir carteras muy equilibradas, donde unos sectores o temáticas se compensen con otros”.
Francia es uno de los países donde más oportunidades de inversión está detectando Bestinver en los últimos meses. La caída de varios gobiernos en poco tiempo y la fragilidad parlamentaria del partido de Emmanuel Macron —que dificulta sacar adelante presupuestos que encaucen un déficit público desbocado— han provocado que muchos inversores hayan huido en desbandada.
“En estos momentos de ruido político, hemos aprovechado para tomar posiciones en varias compañías francesas”, relata Pintó. Una de ellas es Saint Gobain, que hace años se dedicaba solo a los cristales y ahora es un líder mundial en la ingeniería de materiales, clave para mejorar el aislamiento térmico y combatir el cambio climático. “Es una de esas empresas muy penalizadas por ser francesas, y en las que el mercado no es consciente de su gran potencial”, señala Pintó.
Bestinver también ha aprovechado esas turbulencias para comprar acciones del fabricante de aviones Airbus, que en noviembre se vio muy penalizado por la situación en Francia. Los inversores más veteranos recuerdan que es muy habitual este tipo de sobrerreacciones: penalizar a las cotizadas de un país por los problemas de la economía o la política nacional, sin tener en cuenta que, casi siempre, se trata de grandes multinacionales que venden en todo el mundo.
La opción francesa también resulta atractiva para la gestora Horos Asset Management. Miguel Rodríguez, su experto en Bolsa internacional, destaca oportunidades que han encontrado en algunas empresas “que se han visto muy castigadas porque tienen algo de negocio con el sector público, como es el caso de Sopra Steria, que tiene un negocio muy interesante en ciberseguridad y defensa". También han invertido en Aubay, una consultoría de servicios informáticos “con mucho potencial”.
La IA china
La temática que dominó la conversación de la comunidad inversora en 2025 (con permiso de Donald Trump) fue el auge de la inteligencia artificial (IA). Los grandes jugadores se han revalorizado hasta niveles inimaginables y el programa de inversiones en esta tecnología es colosal. Para muchos, las señales de burbuja bursátil son evidentes. Otros defienden que las tecnológicas estadounidenses siguen siendo una opción de inversión “rentable y segura”.
Fernando Fernández-Bravo, jefe en España de la gestora estadounidense Invesco, considera que una vía para jugar la carta de la IA sin asumir tanto riesgo es buscar acciones chinas que estén liderando este tipo de avances, “puesto que cotizan a unos múltiplos muchísimo más bajos que las norteamericanas”.
Los títulos de Kuaishou Technology, por ejemplo, han subido un 26% en lo que va de año, gracias al éxito de su herramienta de generación de vídeos con IA, Kling, entre los usuarios de todo el mundo. Las acciones de Alibaba Health Information Technology se han disparado más del 30% este año, impulsadas por el entusiasmo que han despertado sus productos de IA, entre los que se incluye un nuevo chatbot destinado a ayudar a los médicos a diagnosticar a pacientes.
Ambas empresas chinas se encuentran entre las que más han subido en el índice de valores tecnológicos que cotizan en Hong Kong, ya que los inversores buscan nuevos ganadores en el auge de la IA impulsado por DeepSeek, la alternativa china a ChatGPT.
Mikel Ochagavia, director de inversiones de la gestora de fondos Acacia, también considera que “invertir en compañías tecnológicas chinas, que tienen precios aún razonables y van a verse beneficiadas por todo el auge de la IA, puede ser una buena oportunidad”. El experto de esta firma vasca considera que el momento de mercado es muy propicio para adoptar otras ideas a contracorriente “como son las compañías de pequeña capitalización de Estados Unidos, las energéticas o el sector de salud”.
Pequeños gigantes
Tal y como apunta Ochagavia, las diferencias relativas de valoración entre las grandes cotizadas y las pequeñas nunca habían sido tan grandes como ahora. Para medir si una empresa está cara o barata en Bolsa, se utilizan distintas métricas. Una de ellas es comparar la previsión de beneficio futuro respecto al precio de la acción. Ahora, la diferencia de valoraciones a favor de las grandes cotizadas es la mayor desde finales de los años 90. Por verlo al revés, las empresas medianas y pequeñas no habían estado tan baratas, en términos relativos, en 30 años.
Desde la gestora alemana DWS (ligada a Deutsche Bank) tienen claro que “las perspectivas para las pequeñas compañías estadounidenses son favorables gracias a dos factores críticos: las valoraciones y los menores costes de financiación”. Fernández-Bravo, de Invesco, añade un factor más a favor de este tipo de apuestas. “La Administración Trump está haciendo todo por reactivar la economía de Estados Unidos, desde el ‘America First’ a bajadas masivas de impuestos, y todo ello va a beneficiar especialmente a estas compañías de menor tamaño”.
En cuanto al sector salud, la recomendación de Ochagavia es compartida también por Tomás Pintó, de Bestinver. “Nos parece que es un ámbito en el que las empresas cotizan a unos múltiplos muy interesantes y donde vemos muchas oportunidades”.
Los gestores de Bestinver tienen en cartera compañías como Philips, que ahora se dedica en exclusiva a fabricar electrónica vinculada a la medicina y el bienestar (aparatos de diagnóstico y tratamiento, monitores para hospitales, respiradores...). También han invertido en Elevance Health, una aseguradora de salud de EE UU, y en la farmacéutica GLK (la antigua GlaxoSmithKline), con medicamentos para tratar el cáncer, el VIH o el asma.
Además, el equipo de Bestinver es muy optimista respecto al potencial del sector químico —“que lleva años con las valoraciones destrozadas”, señala Pintó—. En la gestora consideran que si la economía sigue recuperándose, estas compañías volverán a su nivel de ventas y beneficios históricos. En el sector industrial han tomado posiciones en una compañía francesa, llamada Vallourec, que está especializada en tuberías de acero sin soldadura así como accesorios y conexiones de tubería para pozos petrolíferos y gasísticos.
Emergentes y bonos
Que la Bolsa está cara es más que evidente. La mayoría de los mercados bursátiles tienen valoraciones por encima de sus medias históricas, con la excepción de la renta variable de países emergentes, como China o India. La gestora boutique Horos Asset Management mantiene una posición en Fairfax India, un holding de acciones locales, “que tenemos desde hace tiempo en cartera y donde creemos que sigue habiendo valor”, explica Javier Ruiz, director de inversiones de la firma. Por su parte, el banco privado Neuberger Berman explica en su última carta trimestral que “hay que sobreponderar las inversiones en economías emergentes, especialmente la Bolsas de la India, China y Corea”.
Los bonos, en cambio, no son tan señalados como un activo sobrevalorado, pero la mayoría de expertos considera que su margen de revalorización es muy escaso. Una de las pocas excepciones es la deuda soberana de países emergentes emitida en moneda local.
La inversión en bonos gubernamentales de Asia o Latinoamérica se suele realizar en emisiones realizadas en dólares. Sin embargo, el progresivo debilitamiento de la moneda norteamericana ha hecho que la opción de invertir en emisiones en la divisa local se vuelva más atractiva. Este es uno de los activos predilectos de la gestora anglo-estadounidense GMO. “Este tipo de activos tiene una valoración que augura unos rendimientos futuros espectaculares, y que está cumpliendo con las expectativas prometidas”, apunta Tina Vandersteel, gestora de cartera del fondo GMO Emerging Country Debt Fund. Las primeras posiciones en su fondo son bonos soberanos de México, Turquía y Colombia.
Joaquín Barrera, gestor de la firma colombiana Sura AM, subraya que las oportunidades tanto en deuda soberana como en emisiones de empresas “cada vez son mayores”. El fondo que gestiona busca siempre deuda corporativa latinoamericana, aunque emitida en dólares. El año pasado logró una rentabilidad del 8,6%, con un nivel de volatilidad muy inferior a la Bolsa. El experto recuerda que hay muchas empresas que “son muy solventes, pero que se ven penalizadas en los mercados solo por tener la sede fuera de Estados Unidos o Europa”.
Desde el equipo de renta fija de Bestinver también señalan algunos bonos corporativos europeos que cotizan a precios atractivos. “Es el caso de Inwit, una empresa italiana de torres de telefonía, que está camino de ser considerada como una compañía de la máxima calidad crediticia, lo que puede hacer que su deuda se revalorice en los próximos meses”, apunta Eduardo Roque, responsable de esta división.
La conclusión es que, con la situación actual, con muchos mercados en máximos y el riesgo de una corrección por culpa de la geopolítica o las excesivas inversiones en IA, la selección de valores se vuelve más importante que nunca. Es ahora cuando los gestores activos deben demostrar más su saber hacer.