Los misterios de Claude, el rival de ChatGPT que ha conmocionado los cimientos de la IA y el software: qué es y por qué provoca tanto efecto
El chatbot de nombre francés, creado por la ‘start-up’ Anthropic, es familiar para las empresas desde hace años por su enfoque en aplicaciones prácticas


La brevedad es fundamental en el mundo jurídico, y pocos lo dominan mejor que un asistente con dos años en el bufete de Jorge Morell, que asesora a 400 empresas tecnológicas en España y América Latina. Se llama Claude y es un chatbot de IA desarrollado por ex ingenieros de ChatGPT bajo la start-up Anthropic. “Escribe con precisión y pocas palabras, mientras otras IA adornan las frases, lo que genera confusión”, celebra el abogado mallorquín de 43 años. Claude elabora en cinco minutos los famosos “términos y condiciones”, documentos de diez páginas que circulan por internet aunque casi nadie los lea. “A una persona le lleva dos horas”, añade Morell.
El nombre francés del chatbot ha resonado con gran intensidad en los últimos días. No solo por su anuncio el domingo pasado durante el codiciado Super Bowl, sino porque una actualización que fortaleció sus servicios de asistencia legal desató una inesperada ola en los mercados: se borraron mil millones de dólares (aproximadamente 840.000 millones de euros) en valor bursátil del sector del software en EE.UU.; la poderosa Adobe cayó un 15%. Sin embargo, Claude comenzó mucho antes.
El chatbot de Anthropic fue creado en marzo de 2023 y, durante años, ha sido un nombre familiar para Morell y numerosos emprendedores de diversos sectores por su enfoque en aplicaciones concretas. Sin embargo, para los mercados financieros, supuso un momento de revelación sobre una faceta de la IA menos conocida que los modelos de lenguaje, y mucho menos ambiciosa que la inteligencia artificial general, pero con un objetivo y una utilidad bien definidos.
¿Qué es Claude?
En la superficie, el chatbot de nombre francés parece similar a cualquier otro modelo: responde de manera conversacional a instrucciones simples en lenguaje natural o a archivos de texto, audio o video. En esencia, es distinto: en lugar de comercializar un agente para el público general, Anthropic ha centrado el entrenamiento de su modelo en la realización de tareas concretas dentro de una empresa. Incluye funcionalidades específicas para la gestión de ventas, la publicidad o el servicio al cliente, así como el asistente jurídico, entre otras actividades empresariales.
Claude también ofrece un complemento para Excel que permite a las empresas generar, examinar, corregir o actualizar automáticamente sus hojas de cálculo. Si el programa de Microsoft disminuyó la exigencia de habilidades de programación, el de Anthropic ha hecho lo mismo con las hojas de cálculo. Por ejemplo, Claude puede modificar al instante toda la planificación financiera de una empresa según posibles aumentos en tasas o precios de insumos, simplemente con una instrucción en lenguaje cotidiano. O bien crear una hoja desde cero utilizando datos de dominio público.
“Tú notas las ventajas en las funciones más típicas del día a día de una empresa, como es redactar, editar o programar”, añade Morell. De hecho, además de sus aplicaciones en el área legal o financiera, Claude cuenta también con modelos específicos para asistir en programación informática. Una para programadores expertos, llamada Code, y una versión simplificada, que no exige redactar ni una sola línea de código: Cowork, otra de las novedades de enero.
¿Qué uso tiene?
Desde hace un año, los emprendedores canarios Manuel López Rivero (54 años, Santa Cruz de la Palma) y Manuel López Aragón (18 años, Las Palmas de Gran Canaria) emplean Claude, específicamente Code. Padre e hijo, los Manueles dirigen una empresa en la capital canaria que desarrolla aplicaciones para compañías.
“Antes podríamos tardar años y gastar miles de euros en desarrolladores, pero ahora lo sacamos adelante en unos tres meses”, asegura el hijo. En ese mismo plazo, el dúo canario acaba de poner en el mercado una plataforma para encontrar y contratar personal para la organización de eventos.
El chatbot de Anthropic también permite a los emprendedores responder rápidamente. Cuando la Comisión Europea aprobó a finales del año pasado una propuesta de modificaciones a su legislación digital, Morell desarrolló una calculadora interactiva para que los emprendedores pudieran comprender la nueva normativa.
“Era una forma de simplificar la comprensión de una norma un poco compleja”, comenta el abogado mallorquín. Con la herramienta, integrada en la página web de su despacho, una empresa que desarrollara una IA de alto riesgo, como las usadas en biotech, podría simular a partir de qué plazo le aplicarían ciertos artículos de la norma.
¿Cómo de popular es Claude?
Ciertamente, como señaló el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, en un mensaje a sus empleados, “ChatGPT es la IA para la mayoría de las personas”, pero los emprendedores no forman parte de ese grupo. En el ámbito empresarial, la situación es totalmente distinta. Por ello, la creadora de Claude, que planea estrenarse en bolsa este año, ha recaudado más de 60.000 millones de dólares en varias rondas de financiación a lo largo de su historia, con el respaldo de gigantes como Google, y ha alcanzado una valoración de casi 350.000 millones de dólares. Casi un tercio de la de OpenAI, pero aún así una suma considerable.
Con tres planes de suscripción de pago y uno gratuito, este último con límites diarios de uso, Claude se entrena emplea un enfoque en el que sus creadores establecen los principios que deben orientar al sistema, como si fueran una Constitución, más que depender exclusivamente de la interacción con los usuarios.
Así, el modelo prioriza brindar respuestas claras y directas, en lugar de limitarse a buscar agradar, una actitud que frecuentemente conduce a malentendidos. “Claude verborrea menos y eso es importante en un negocio”, sintetiza Morell.
¿Cuál es el futuro del ‘software’?
La entrada de Claude más allá del mundo empresarial coincide con el aumento del ruido en los mercados, cada vez más volátiles por la impaciencia de los inversores ante la dificultad de las tecnológicas para generar ganancias con una tecnología cuyos costos siguen subiendo. En este contexto, Anthropic gana terreno y, a diferencia de sus rivales, ya anticipa ser rentable: a partir de 2028. Sus ingresos superaron los 9.000 millones de dólares en 2025, la mitad de los de OpenAI, pero más del doble de lo esperado al final del primer semestre. Un crecimiento en pleno auge. Anthropic absorbe el 40% del gasto corporativo en IA, frente al 30% de OpenAI, según una encuesta de HSBC realizada a finales del año pasado.
En las Bolsas, los gigantes del software de análisis de datos, incluidos S&P Global y Moody’s (dos de las principales agencias de calificación del mundo), han caído un 15%. FactSet, otra gran empresa de análisis de datos empresariales, ha desplomado casi un 30%.
A pesar del revés, los analistas sostienen que el sector se adaptará y resistirá. “Prevemos un cierto respiro a corto plazo tras la reciente oleada de ventas, pero es probable que aumente la dispersión entre compañías, según el grado en que la IA pueda alterar sus modelos de negocio”, indican desde Citi en un informe de la semana pasada.
JP Morgan va en la misma línea: “Aunque la rápida evolución de la IA es una preocupación legítima para la industria del software, el sentimiento actual de los inversores podría estar exagerando a la baja. A pesar de la debilidad de los fundamentales del sector, la falta de compras internas y el estancamiento en las plantillas, la encuesta a directores de informática no apunta a un colapso inminente del panorama del software”. Ya saben a quién pueden acudir para revisar sus planes.