Buy & Hold exprime el tirón de la renta fija con un nuevo fondo de deuda ‘high yield’
La gestora prevé un año tranquilo en el que las mayores ganancias se logren con el pago de cupones


La renta fija vuelve a estar de moda. En Buy & Hold, nunca dejaron de apostar por este activo, incluso cuando el mercado miraba hacia otras clases de inversión. Con un patrimonio cercano a los 850 millones de euros en el arranque de año, la boutique de inversión quiere capitalizar el renovado atractivo de los bonos en un momento en el que el inversor conservador empieza a rotar desde cuentas corrientes y depósitos hacia alternativas con mayor rentabilidad potencial. En ese contexto, prepara el lanzamiento de un nuevo vehículo centrado en crédito de alto rendimiento: B&H High Yield.
A diferencia de hace tres años, cuando la firma reforzó su perfil más conservador con el lanzamiento de B&H Debt, este nuevo fondo responde a una demanda recurrente de los clientes: acceder a rentabilidades potenciales atractivas dentro de la renta fija, pero con un perfil de volatilidad contenido. “Estos bonos no son para nosotros algo nuevo, sino que nos ha acompañado en toda nuestra trayectoria. Los hemos venido gestionando en nuestras carteras en Buy & Hold y, especialmente, a través de la parte invertida en bonos de nuestro fondo mixto B&H Flexible”, afirma Rafael Valera, consejero delegado de la firma.
Cuando la gestora logre las autorizaciones correspondientes, prevé lanzar una primera versión con una comisión de gestión del 0,3% para los primeros 30 millones de euros, una fórmula con la que busca premiar a los inversores que entren en la fase inicial. “No es un mal momento para la deuda de alto rendimiento porque no hay impagos, pero el dinero suele llegar cuando el mercado ya ha tocado suelo”, se lamenta Valera.
Además de presentar las novedades, la gestora ha aprovechado su carta trimestral para esbozar el escenario de los próximos meses. Aunque el arranque de año ha estado marcado por episodios de volatilidad geopolítica, en Buy & Hold confían en que 2026 sea un ejercicio relativamente estable.
“Tenemos las carteras 100% invertidas. No las construimos pensando en una catástrofe, aunque sabemos que esos episodios sacuden los cimientos del mercado”, ha explicado Rafael Valera. Si el escenario central se cumple, el gestor estima que el próximo año podría ofrecer retornos en el entorno del 3%, impulsados más por el cobro de cupones que por la revalorización de los precios.
Dentro del universo high yield, María Morales, incorporada en septiembre como directora de renta fija, identifica oportunidades en determinados bonos subordinados bancarios, como los de Deutsche Bank, así como en emisiones de compañías vinculadas al petróleo y el gas y su transporte, como la canadiense IPCO Petroleum.
Valera también ha abordado el impacto de la inteligencia artificial en la gestión de activos. Si hace unas semanas la aparición de nuevas aplicaciones de IA apuntaron a las empresas de software como posibles perdedores de la nueva industria, en los últimos días el temor se ha extendido a aseguradoras, consultoras e incluso gestoras de activos. Valera resta dramatismo a estas amenazas. Reconoce que la IA acelera el análisis. “En cuestión de minutos te puede ordenar y analizar balances, algo que a una persona le podía llevar una semana”, sostiene. Pero advierte que su utilidad depende de la capacidad del profesional para formular las preguntas adecuadas y verificar los resultados. A su juicio, la tecnología mejorará con el tiempo, pero no sustituirá cualidades como la intuición o la interpretación del sentimiento de mercado. “Comprar cuando los precios están deprimidos o tomar el pulso al mercado son decisiones que ninguna máquina puede replicar por completo”, concluye.