Los analistas sobre la anulación de los aranceles: bueno para las Bolsas, malo para la deuda
La renta variable acoge con cautela la decisión del alto tribunal, mientras Trump anuncia un arancel global del 10%

El amago de guerra comercial que Trump inició en abril del año pasado se le ha vuelto en contra. El Tribunal Supremo de Estados Unidos no solo ha eliminado los aranceles anunciados el denominado ‘día de la liberación’. Es muy posible que tenga que devolverse ese dinero a las empresas importadoras, aunque aún se desconoce la fórmula. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años subía tras conocerse la noticia y rozaba el 4,1%, y el dólar, tras una tímida reacción a la baja, se mantenía estable en el entorno de las 1,18 unidades por euro. Los expertos avisan de que la decisión será positiva para la renta variable y que los valores industriales y de consumo discrecional serán los ganadores.
Borrón y cuenta nueva para el impuesto predilecto de Donald Trump. El Supremo, un tribunal que cuenta con mayoría conservadora y que ha ejercido de salvavidas del presidente republicano en sus decisiones más controvertidas, ha anulado los aranceles aprobados al amparo de la ley de poderes de emergencia de 1977. En Wall Street, los valores tecnológicos han sido los grandes beneficiados, con subidas importantes para el Nasdaq el viernes.
Las expectativas sobre tipos de interés apenas se han inmutado. Los futuros anticipan entre uno y dos recortes a lo largo de 2026 por parte de la Reserva Federal que dejarían los tipos de intervención en dos posibles rangos: del 2,75% al 3%, o entre el 3% y el 3,25%. La parálisis se debe a la incertidumbre que esta decisión ha trasladado al mercado, ya que Trump ha advertido de que la situación no quedará así y que el fallo es una “vergüenza”. César Pérez, director global de inversiones de Pictet Wealth Management, explica que “puede hacer uso de otras potestades arancelarias para mantener los ingresos fiscales y tiene preparada una batería de medidas para contrarrestarlo”.
Entretanto, el mercado de bonos vuelve a acaparar las miradas. Jane Foley, jefa de Estrategia de Divisas en Rabobank, avisa de que “aunque se espera que la Casa Blanca encuentre otra vía para seguir adelante con los aranceles, habrá preocupaciones sobre las devoluciones en el corto plazo y esto podría inquietar al mercado de bonos del Tesoro, lo que a su vez podría desestabilizar al dólar estadounidense dada la ya débil posición fiscal de Estados Unidos”, según recoge Bloomberg.
Los analistas consultados por esta agencia calculan que el importe máximo que se devolverá a las empresas puede alcanzar los 170.000 millones de dólares. Esto presionará al alza los rendimientos de la deuda estadounidense, puesto que el Tesoro deberá elevar sus emisiones para devolver la recaudación, declarada ahora improcedente. “La noticia es marginalmente bajista para los bonos estadounidenses [una caída en el precio implica una subida de las rentabilidades], pero es muy difícil prever cómo funcionaría en la práctica; resulta muy complicado”, afirma James Athey, gestor de carteras en Marlborough Investment Management, según Bloomberg.
En todo caso, los eventuales reembolsos no serán automáticos. El Tribunal de Comercio Internacional de los EE UU gestionará en última instancia ese proceso. “Cualquier importador que busque recuperar su capital deberá demandar de forma individual. Este proceso ya ha comenzado, con más de 1.000 entidades corporativas actualmente involucradas en litigios”, explican los expertos de ING.
Respecto a la Bolsa, Joe Gilbert, gestor en la firma Integrity, asegura a la agencia de noticias que “los principales beneficiarios serán los valores de consumo discrecional e industriales, ya que han soportado la mayor parte de los vientos en contra provocados por los aranceles”. El año pasado, entre los grandes perdedores del S&P 500 se situaron los sectores de producción industrial y agricultura (-42%) y el de fabricantes de plásticos y papeles (-18%).
Nuevos impuestos
El mercado ya daba por sentado que Trump no cejará en sus empeños. Horas después de conocer el fallo, el presidente anunció un arancel global del 10%. Los analistas de ING consideran que las empresas se enfrentan a meses de incertidumbre respecto a devoluciones de gravámenes que podrían no materializarse de forma íntegra, así como a potenciales impuestos de importación que probablemente restaurarán las tasas previas y la indefinición de qué sectores serán penalizados en la segunda ronda. “El andamiaje ha caído, pero el edificio sigue en construcción. Los aranceles se mantienen en la estructura política vigente”, señalan.
Goldman Sachs advierte de que “este no será el fin de los aranceles, pues es casi seguro que la administración pondrá en marcha marcos legales alternativos”. El gran banco de inversión de Wall Street avisa de que el resultado será una ligera reducción neta de estos gravámenes, una incertidumbre comercial considerablemente mayor y cierta preocupación por un déficit creciente. “En resumen, esto es ligeramente favorable para la renta variable y ligeramente negativo para la renta fija”, añade.
El problema es más político que económico. ”Si Trump vuelve a accionar el mecanismo comercial, obtendremos más incertidumbre. Si decide ceder, entonces está básicamente acabado políticamente”, resume Neil Dutta, jefe de Investigación Económica en Renaissance de acuerdo con Bloomberg. El mercado coincide en que si el presidente republicano no reactiva la amenaza arancelaria, será un rey destronado.