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El ruido arancelario de Trump acelera la presión sobre el dólar

El nuevo arancel global podría presionar a la baja los precios y acelerar la reducción de los tipos de interés por parte de la Fed

Contenedores chinos en el puerto de Seattle, en Washington.CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

La incertidumbre arancelaria vuelve a los mercados y azuza la debilidad del dólar, alejando a la divisa estadounidense de su papel como activo refugio. El fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos tumbando el grueso de la política arancelaria del presidente Donald Trump, quien ha respondido con un nuevo arancel global del 15%, añade una capa de ruido adicional el corto plazo en los mercados. Pese a que era ampliamente esperado por analistas e inversores, tanto la decisión judicial como la respuesta de la Casa Blanca abre un territorio inexplorado de incertidumbre, tanto económica como jurídica. Desde la banca de inversión descartan que implique cambios en las perpectivas de crecimiento e inflación de la economía global, aunque inciden en la debilidad persistente del dólar.

“El fallo del Tribunal Supremo del viernes envió una clara señal sobre los límites del poder presidencial. Puede considerarse una prueba de que el sistema de pesos y contrapesos en Estados Unidos aún funciona. Sin embargo, no creemos que el presidente Trump utilice el fallo como una salida encubierta para dar marcha atrás en su agenda arancelaria”, reconoce Carsten Brzeski, director global de Macroeconomía de ING Research.

El nuevo gravamen se apoya en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una norma que le permite imponer aranceles temporales cuando existan “problemas fundamentales de balanza de pagos que requieran restringir importaciones”. En concreto, el nuevo gravamen se extenderá por un plazo máximo de 150 días, esto es, hasta el 24 de julio, a menos que el Congreso decida extenderlos, dejando ese plazo a la Casa Blanca para estudiar otras fórmulas sobre las que amparar su estrategia comercial. Aunque no se descarta que una vez finalice el plazo, Trump opte por “declarar una nueva emergencia y reiniciar el período de 150 días”, según reconocen los expertos de ING.

La retirada de los aranceles hasta ahora vigentes y la entrada en vigor de la nueva tasa global implicará una caída del arancel medio impuesto por EE UU, del 16% al 13,7%. Un recorte que desde Nomura consideran que “podría ser positivo para la economía estadounidense”. Ahora bien, reconocen que la incertidumbre en la política comercial podría neutralizar parte de ese efecto, de ahí que concluyan que esta situación “es ligeramente negativa para el dólar". La divisa europea cotiza en 1,18 dólares, lejos aún de los 1,20 que llegó a superar a finales de enero.

Para Mohit Kumar, economista para Europa de Jefferies, “un ciclo de flexibilización por parte de la Fed, la incertidumbre en la política de Trump y el hecho de que tanto gobiernos soberanos como inversores estén buscando alejarse del dólar, respaldan la idea de un debilitamiento estructural del dólar en los próximos trimestres y posiblemente años”.

Los nuevos vientos en contra para la divisa estadounidense viene a sumarse a la corrección que viene acumulando desde comienzos de 2025, del 12% frente al euro. En ING apuntan que “la concentración de riesgos en EE UU —desde las valoraciones de las acciones hasta los riesgos fiscales y políticos antes de las elecciones de mitad de mandato— implica que los riesgos siguen siendo bajistas para el dólar". Su previsión es que el euro alcance los 1,22 dólares a cierre del ejercicio.

La reducción efectiva de los aranceles podría, apuntan los analistas de Nomura, “añadir presión bajista sobre la inflación” y dar más margen a la Reserva Federal para acometer las rebajas de tipos ansiadas por Trump, que hasta el momento ha caído en saco roto ante la negativa del presidente de la Fed Jerome Powell y la evolución de la economía. Los precios estadounidense s, que en enero se moderaron tres décimas hasta el 2,4%, podrían continuar su descenso y dar mecha a la rebaja de tipos, aunque al mismo tiempo, apuntan en el banco de inversión japonés, reforzarían la presión bajista para el dólar. Un movimiento que de confirmarse “no se materializará lo suficientemente pronto como para motivar a la Fed a recortar tasas en el corto plazo”, apuntan en Jefferies.

“Con las elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina en noviembre, la asequibilidad ha pasado a primer plano y el tiempo necesario para aplicar aranceles alternativos podría permitir un respiro en los precios mientras tanto”, detalla Jack Janasiewicz, gestor de carteras en Natixis IM Solutions.

Entre los peores presagios derivados del fallo del Supremo estadounidense, los analistas de ING apuntan a la posibilidad, pequeña, de que se produzca una “venta masiva sincronizada de bonos del Tesoro, acciones y el dólar si los inversores creen que uno de los pilares fundamentales de la política económica de Washington comienza a desmoronarse”. Algo que por ahora está lejos de ser escrito en piedra.

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