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España plantea en la UE un modelo de eurobonos por cinco billones de euros sin necesidad de compartir riesgos

El Tesoro presenta este lunes en el Eurogrupo los detalles del proyecto europeo con el que facilitar las titulizaciones bancarias para impulsar el crédito

Banderas de la Unión Europea frente al edificio del BCE en Fráncfort, en una imagen de archivo.Wolfgang Rattay (REUTERS)

El ataque de EE UU e Israel sobre Irán ha estallado también sobre la política europea. La amenaza de una nueva ola inflacionista ante un alza del petróleo agrava el desafío estructural al que el club europeo debe hacer frente. La Unión Europea ya afronta el reto de impulsar su economía y la necesidad de ganar autonomía energética y armamentística y de no quedarse atrás en la carrera tecnológica. Y para ello va a necesitar en los próximos años un enorme volumen de financiación, al menos de 1,3 billones de euros al año según avanzó Mario Draghi el pasado noviembre. La cifra inicial de 800.000 millones de euros estimada en septiembre de 2024, cuando el expresidente del BCE presentó su plan de mejora de la competitividad de la UE, se ha quedado pequeña, más aún a la vista de los acontecimientos actuales. Y la UE no cuenta aún con un activo seguro lo bastante atractivo como para garantizarse en el mercado de capitales la financiación que necesita al precio más barato posible.

La emisión de eurobonos es la fórmula por la que apuesta España y a favor de la que se ha pronunciado también el BCE. En concreto, el departamento que dirige Carlos Cuerpo defiende la creación de un vehículo de emisiones lanzadas por la Comisión Europea que alcance un tamaño de unos cinco billones de euros, en el plazo de cuatro o cinco años, y a través del que los países del euro podrían resolver parte de sus necesidades de financiación, sin necesidad de mutualizar la deuda y, por tanto, de compartir los riesgos de esas emisiones. “Europa necesita un activo común que sirva de referencia. Estamos ante la oportunidad de impulsar un activo seguro”, señalan fuentes del Ministerio de Economía.

La propuesta contempla la ampliación de las emisiones que ya realiza la Comisión Europea y su extensión en el tiempo. Bruselas ya realiza de forma periódica emisiones de bonos, respaldadas por el presupuesto comunitario, con las que financia el programa de proyectos de seguridad y compra de armas (SAFE), las ayudas en forma de crédito que se van a conceder a Ucrania en 2026 y 2027 y, sobre todo, el programa Next Generation. En total, la Comisión tiene en circulación bonos por más de 750.000 millones de euros. Un volumen que queda aún lejos de la liquidez necesaria para ser considerados un activo de referencia, como la deuda soberana alemana, y que tienen fecha de caducidad, lo que limita su incorporación de forma recurrente a las carteras a largo plazo de los grandes inversores internacionales. Ante esas carencias, el BCE pidió a los líderes europeos en febrero “un activo de referencia común, altamente líquido y seguro en toda la zona del euro que mejore la oferta de garantías de alta calidad, manteniendo al mismo tiempo los incentivos adecuados para unas políticas fiscales prudentes”.

Un activo soberano para la zona euro requiere tamaño y los cinco billones de euros serían un volumen adecuado para garantizar el interés del inversor internacional. Es la cifra que recoge la propuesta presentada el pasado mayo por los economistas Olivier Blanchard y Ángel Ubide, y que plantea la emisión de eurobonos equivalentes al 25% del PIB europeo, por unos cinco billones de euros. Lejos, todavía, de los 30 billones de dólares de Estados Unidos. “La Comisión Europea ha demostrado que tiene capacidad de acceso al mercado y tiene un rating triple A. Pero se está financiando más caro que otros países con triple A porque hay incertidumbre acerca de sus planes de emisión futuros. Es una ineficiencia. Y esto tiene un coste en términos de intereses significativo”, añaden en Economía. La propuesta que el ministro Carlos Cuerpo ha trasladado a los socios europeos es que la Comisión Europea asuma de forma centralizada la emisión correspondiente a una parte de las necesidades de financiación de los países para canalizarla después a cada uno de ellos, con un ahorro en costes de financiación que Economía estima podría suponer miles de millones al año.

Los mayores emisores europeos suman un volumen de deuda soberana en circulación por 8 billones de euros, de los que más de 2,5 billones corresponden a Alemania y en torno a un billón a España. Pero se trata de una emisión fragmentada. Con el diseño de activo seguro que propone España, la Comisión Europea asumiría una parte de su necesidad de financiación soberana y cada país que se sumara a la iniciativa, el resto. “De esta forma se controla el riesgo moral y, si hay desviaciones presupuestarias, la parte que hay que financiar con las emisiones nacionales sería lógicamente más cara”, añaden desde Economía.

El entorno político para la creación de este activo seguro es también más favorable que años atrás, cuando Alemania encabezaba con firmeza la oposición a la creación de los eurobonos. Eran los tiempos en que Berlín lograba emitir deuda soberana a tipos negativos: los inversores estaban dispuestos a pagar por adquirir los bonos considerados más seguros en la zona euro. Las tornas han cambiado, y las primas de riesgo se han reducido con fuerza, a los niveles previos a la crisis del euro, mientras Alemania se adentra en una etapa insólita en la que elevará su deuda para impulsar el gasto. “Hay un cierto cambio de mentalidad, sobre todo con la toma de conciencia de la necesidad de autonomía estratégica”, señalan fuentes de Economía, que reconocen que el proyecto de un nuevo activo europeo seguro es aún incipiente. Sí está tomando forma la iniciativa también liderada por España de impulsar las titulizaciones bancarias como vía para impulsar el crédito bancario, en especial a las pymes.

Más crédito para la economía real

Convertir los créditos en bonos y venderlos fue durante años una herramienta habitual para que los bancos lograran liquidez y liberaran recursos de capital a través de la titulización. Pero hubo un punto de inflexión: el estallido de los problemas con las hipotecas subprime en Estados Unidos en 2008 destruyó el mercado. Y, pese a los reiterados intentos por resucitarlo a través de una nueva regulación europea, la misión aún no se ha logrado. El importe de las titulizaciones se ha hundido un 60%, a 157.000 millones, lo que supone un 0,3% del PIB de la UE, frente al 4% que representan respecto a la economía estadounidense.

El ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, es uno de los más ardientes defensores de esta herramienta. Tras varias reuniones con el sector financiero, planteará en el Eurogrupo que se celebra este lunes una plataforma europea para que las entidades financieras de menor tamaño puedan acceder a ella. En los últimos 12 meses, Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell han lanzado operaciones para sacar de su balance activos de riesgo por unos 11.000 millones de euros, pero no así las entidades más pequeñas.

Fuentes próximas al Ministerio de Economía anticipan que el objetivo es poner en marcha la plataforma para que los bancos medianos accedan al mercado de titulizaciones mediante subyacentes compartidos entre entidades de diferentes países. Esto facilitará la metamorfosis en bonos de los créditos a pymes y autónomos. La iniciativa se enmarca dentro del Laboratorio Europeo de Competitividad, liderado por España desde marzo del año pasado y que cuenta con el respaldo de Alemania, Francia, Italia, Polonia, Luxemburgo y Países Bajos. La primera herramienta de este grupo fue la etiqueta Finance Europe, presentada el pasado verano, que consiste en crear productos financieros para fomentar el trasvase de los 11 billones de euros existentes en la UE en cuentas o depósitos de baja remuneración hacia productos que canalicen la inversión hacia las necesidades estratégicas de los 27.

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