Las claves: los tiempos interesantes del motor español
Las sensaciones del sector son agridulces


Mientras el sector del automóvil se reunía en su gran foro anual español y celebraba el Plan España Auto 2030, Renault anunciaba que perdió el año pasado 10.931 millones de euros, debido principalmente a los resultados de Nissan, donde es el mayor accionista. Dos noticias que, juntas, dan una idea de los tiempos que atraviesa una industria fundamental para la economía española (y europea). La celebración, con todo, venía con advertencia: “Producimos 400.000 coches anuales menos, el equivalente a una planta”, alertaba el presidente de Anfac y máximo directivo de Renault en España, Josep Maria Recasens. ¿Una planta que va a cerrar? Las sensaciones del sector en España son agridulces: por un lado, las ventas fueron bien el año pasado, y es difícil negar que el Ejecutivo está respondiendo a las reivindicaciones de más ayudas de las marcas. Por otro, como segundo productor de coches del Viejo Continente, las pobres ventas europeas afectan al número de unidades fabricadas. Todo ello sin contar con la amenaza china. Dice una maldición del país asiático: “Ojalá vivas tiempos interesantes”. Estos sin duda lo son.
La gestión de basuras siguen pagándola los mismos, aunque de otra manera
Hasta ahora, el coste la gestión de la basura en España estaba diluido en los presupuestos generales de los ayuntamientos, y lo pagaban los ciudadanos de forma directa e indirecta. Ahora lo pagan también los ciudadanos (¿quién si no?), pero se intenta que lo hagan en función de su uso del sistema. Para ello, los consistorios han calculado con más precisión, en teoría, el coste real de la partida, y hete aquí que ha subido un 17,4% sobre el papel (aunque el coste real no ha subido tanto). Pero que todos los ayuntamientos lo hayan hecho correctamente está en cuestión. El diseño de Madrid, en particular, se dirimirá en los tribunales.
Nestlé busca la fórmula para que los consumidores quieran pagar más
Nestlé está buscando la fórmula para reforzar el negocio, que cae en ingresos y rentabilidad. Para ello, va a centrarse en sus negocios principales (café, mascotas, nutrición y alimentación general), prescindiendo de divisiones como la de agua, así como de su participación en su negocio de helados, y despidiendo a miles de personas. Pero también tendrá que lanzar productos más caros, que le den mejores márgenes, en un contexto de inflación pertinaz –aunque relativamente controlada– y de unos consumidores que apuestan cada vez más por las marcas blancas y, en general, por productos asequibles. Pablo Isla, presidente del grupo, cree que hay un paralelismo con los retos que afrontó en Inditex. Pero de la firma textil se marchó en 2021, antes de las últimas crisis.
La frase
A veces me sorprende que la gente, en la misma frase, profese su firme voluntad de establecer un verdadero mercado único. Y luego, sin un punto, sino con una coma, empiece a hablar de los peligros de la concentración bancaria transfronterizaFrank Elderson, miembro del consejo de gobierno del BCE
Esos graciosos robots que bailan
Es cuando menos curioso que, durante años, la ciencia ficción especuló con que nos iban a quitar el trabajo los robots –siempre mostrados en forma de humanoides– y lo que ahora no es tan literario, pero acapara los miedos, es que los que sí podrían hacerlo son sistemas avanzadísimos de unos y ceros. Estos, con la ayuda de enormes bases de datos, juegan con la probabilidad para dar respuestas a los problemas (y a solicitudes como “dibuja a mi primo José Manuel con un disfraz de Batman”). Sin embargo, ni unos andaban tan errados ni otros están, de momento, en lo cierto. Por lo pronto, los unos ya ven que hay toda una industria de humanoides que, más allá de bailar disfrazados, representa un mercado de 200.000 millones en Bolsa.