Las claves: la fuente de energía más líquida y transportable se acumula en medio del mar
Los precios han subido 10 dólares por barril en lo que va de año, hasta los 70


El ser humano tiene la capacidad de llenar todo el espacio vacío. Está colmando el espacio de satélites, por ejemplo (gracias en parte al abaratamiento de lanzar cosas al espacio, por la reutilización de cohetes de Space X), y ahora también está atiborrando los océanos de barcos petroleros sin rumbo, con crudo procedente de Rusia, Irán y Venezuela, países sometidos a distintos bloqueos, sobre todo por parte de Estados Unidos. Eso está frenando una caída de los precios, que han subido 10 dólares por barril en lo que va de año, hasta los 70. Las sanciones a Rusia, en particular, han empezado a tener un impacto importante en las compras por parte de terceros, como India, que hasta hace poco sorteaban el castigo y aprovechaban para comprar petróleo con descuento.
No deja de ser paradójico que la fuente de energía más fácilmente transportable, más líquida en el sentido literal, esté atascada en medio de la nada mientras los países buscan cómo resolver sus diferencias geopolíticas (que en algunas ocasiones tienen que ver con defender la democracia y los derechos humanos).
Nvidia y la paradoja de las buenas malas noticias
Desde hace un par de ejercicios se viene diciendo en los mercados –primero de broma, luego ya no tanto– que, cada vez que Nvidia logra batir previsiones, salva la economía mundial. El miércoles volvió a salvarla, pero eso no debió bastar para los inversores, que ya no solo le piden que gane, sino que gane jugando bien. Así, el mercado castigó a la gigante tecnológica ayer, a pesar de haber preservado tres meses más los cimientos de la economía mundial. Resulta, como decía Trump hace unas semanas, que las buenas noticias ahora son malas noticias, y que hay que volver al orden natural de las cosas: que lo bueno sea bueno, y lo malo, malo.
El caso de Grifols y Gotham es importante para la confianza de los inversores
En la Audiencia Nacional se aborda estos días una causa crucial para los mercados, en torno al informe de Gotham City que hizo que Grifols se hundiera en Bolsa en enero de 2024. La incertidumbre de meses sobre si Daniel Yu, fundador de la firma de inversión, declararía de manera presencial se resolvió de forma afirmativa. Grifols se ha recuperado solo parcialmente de aquella caída (cierto es que la tendencia era ya bajista desde 2020), y se mantiene en una línea más bien plana.
Además del informe en sí, se juzga si los mensajes de X difundidos antes del informe supusieron manipulación del mercado. Para la confianza de los inversores y de otros actores, es fundamental que la justicia despeje las dudas sobre lo que ocurrió realmente.
La frase
El deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Europa supone un reto especial para Polonia. Nuestra sociedad sigue confundida. Hemos sido y seguiremos siendo un aliado leal de Estados Unidos, pero no podemos ser unos pringadosRadoslaw Sikorski, ministro de Exteriores polaco
¿Qué viene a quitarnos nuestros trabajos?
En el aeropuerto de Barcelona hay un robot que acapara las miradas. Es el camarero del restaurante Self. Este, cuentan sus dueños, interpreta los pedidos –ardua tarea para una IA, ejecutar una orden tan amplia como “bocadillo de jamón”–, se dirige al cliente “con amabilidad” y reparte las comandas con sus garras mecánicas. El proyecto es un piloto, más espectacular que eficiente, pero podría avanzar lo que viene: una mayor automatización de ciertos servicios (si bien la inmensa mayoría no necesitan de una IA, que no es sinónimo de robotización). Por lo pronto, más que escenas a los Tiempos modernos de Chaplin, vamos a ver a programadores reinventándose y, quizá, a consultoras teniendo que bajar los precios de sus servicios. La basura de Self, eso sí, la tiran los humanos.