Las claves: el inoportuno vaivén de Von der Leyen
La rectificación de la presidenta de la Comisión Europea era de esperar, pero puede que el daño ya esté hecho


Tras una primera legislatura notable, marcada sobre todo por la crisis del covid, la segunda etapa de Ursula von der Leyen al frente de la Comisión Europea está siendo como poco difícil, sumida en la indefinición y los vaivenes. El último, la recogida de cable ayer – afirmando su ”compromiso inquebrantable con el derecho internacional”– tras haber defendido hace unos días el fin del orden mundial basado en reglas. Este intento fallido de abonarse a la realpolitik no puede sino verse –en la línea de sus críticos– como un lamentable ejercicio de seguidismo de las políticas estadounidenses, a la zaga del canciller de su país de origen. Resulta poco comprensible que, aun en un desliz argumental, la máxima funcionaria de la Unión Europea haga una renuncia explícita a un pilar tan básico del proyecto comunitario como es el derecho internacional. La UE puede tener muchos defectos –es lenta, está fraccionada, adolece de burocracia endémica–, pero su defensa de un orden basado en normas no está entre ellos. La rectificación de Von der Leyen era de esperar, pero puede que el daño ya esté hecho. Y en el más inoportuno de los momentos.
Los asesores de inversores no sueltan la presión sobre los sueldos de las cúpulas
En los últimos años, ha aumentado la presión de accionistas y analistas sobre los salarios de los ejecutivos en todo el mundo, incluida España. En particular, los asesores de inversores, o proxy advisors, llevan tiempo expresando su incomodidad con las retribuciones de los directivos de compañías como Mapfre, Telefónica o Naturgy. También plantean su rechazo a la figura del presidente ejecutivo en aquellas que la mantienen, en favor de la separación de poderes. Tras un año de subidas récord del Ibex, las cúpulas tienen cifras para presumir. Pero, si las cotizaciones no mantienen el ritmo, es posible que las críticas se acentúen.
Renfe compite con ventaja en el empleo... Ante dos filiales de empresas públicas
Después de que el Ministerio de Transportes apagara el fuego de las protestas de los maquinistas por la situación del tren en España, ahora es Renfe la que cumple parte del trato con una oferta de 550 empleos para nuevos conductores. La intención es que en el año sean 2.000 los fichajes, lo cual inquieta a sus competidoras, de las que pueden acabar saliendo bastantes de los contratados. Renfe tiene la ventaja de que proporciona mejores condiciones sociolaborales, aunque Ouigo e Iryo intentan rivalizar en sueldos. Conviene recordar –porque a veces se olvida– que la pugna no es entre una empresa pública y otras privadas, sino que las dos con menos experiencia en España son filiales de operadoras también públicas, de Francia e Italia.
La frase
En el sector energético, nuestra dependencia de otros países debe ser la menor posible y, a lo largo de los años, hemos tomado medidas para lograrlo, por ejemplo, con el aumento de la capacidad de energía solar de la IndiaNarendra Modi, primer ministro indio
Porsche sigue la estrategia de más caro, más exclusivo y mejor
El lujo responde a dinámicas muy diferentes al resto de los sectores, y posee una curva de demanda especialmente particular: aquella que, muchas veces, responde positivamente a las subidas de precios. ¿Por qué? Porque si algo es más caro es más exclusivo y, por lo tanto, mejor. A esta lógica perversa pero eficaz se aferra Porsche, el fabricante de coches de alta gama del grupo Volkswagen, que ha pasado de ser un pulmón financiero para el gigante automovilístico a ser un lastre. Entre dudas por su apuesta por los coches eléctricos y los combustibles alternativos, los de Stuttgart se lanzan a subir el rango y competir con Ferrari y Aston Martin en precios (al alza), con modelos más exclusivos. Así es el lujo.