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Opinión

Rusia se lleva un premio de consolación

Muchos Gobiernos podrían replantearse tener a Moscú como supuesto aliado, pero Putin se lleva una ganancia inesperada con el alza del petróleo

Gasolinera de Moscú, el 12 de marzo. Oleg Lukín (EFE)
Muchos Gobiernos podrían replantearse tener a Moscú como supuesto aliado, pero Putin se lleva una ganancia inesperada con el alza del petróleo -

Rusia está obteniendo una cuantiosa recompensa por su pérdida de influencia en Oriente Próximo. Moscú elaboró su presupuesto para 2026 basándose en un precio del crudo de los Urales de 59 dólares por barril. Era una previsión realista, y casi se correspondía con el precio al que cotizaba su petróleo a finales de febrero. Pero en los 10 días transcurridos desde que estalló la guerra en Irán, se ha disparado hasta superar los 80.

Esto supone una ganancia inesperada muy útil para Vladimir Putin, dado que los impuestos y gravámenes sobre el petróleo y el gas suponen el 20% de los ingresos del Gobierno central. El impulso también llega en buen momento. Los ingresos por petróleo y gas se redujeron un 47% en enero y febrero respecto el mismo periodo de 2025. El Kremlin ya había agotado a finales de febrero su déficit anual previsto.

Si Moscú se atiene a sus propias normas fiscales, esta ganancia inesperada no se incorporará al presupuesto. Todo lo que supere el umbral de 59 dólares debe ahorrarse en el Fondo de Riqueza Nacional del país. Pero este actúa como un fondo de reserva para tiempos difíciles que puede cubrir los déficits presupuestarios –la situación actual–. Los activos líquidos del fondo (mantenidos en divisas extranjeras u oro) ya se han reducido de 150.000 millones de dólares a 50 000 millones desde que comenzó la guerra.

Si los precios del petróleo y el gas se mantienen en su nivel actual unos meses, Rusia puede esperar un importante impulso financiero. Según una estimación del banquero de inversiones Yevgeniy Kogan, una variación de 1 dólar en el precio del Urales provoca una variación de hasta 1.900 millones en los ingresos del Gobierno. Si se mantuvieran durante todo un año, estos precios podrían aportar unos 40.000 millones en ingresos adicionales a Moscú. Y Putin también podría vender más petróleo y gas, tras la suspensión de las sanciones de EE UU a sus combustibles.

Moscú se abstuvo de condenar los bombardeos de Washington en Irán. Ya perdió un aliado clave en la región en 2024 con el fin del régimen de Assad en Siria. Muchos Gobiernos de Oriente Próximo y más allá podrían preguntarse pronto qué sentido tiene tener a Rusia como supuesto aliado. Pero Putin tiene su premio de consolación: una ganancia inesperada para financiar su guerra.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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