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Breakingviews
Opinión

Los buques de Cosco son un nuevo indicador de la guerra

La decisión de la naviera china de retomar las rutas del Golfo señala que la vía puede reabrirse, pero quizá no para todos

Barcos de carga cerca del estrecho de Ormuz, el 11 de marzo.Stringer (REUTERS)

Puede que la naviera china Cosco no pretendiera enviar un mensaje geopolítico. Pero su decisión del miércoles de reanudar las reservas con destino a Oriente Próximo parece un plebiscito sobre si se están reabriendo las cruciales rutas que atraviesan el estrecho de Ormuz.

La naviera, respaldada por el Estado, no se ha arriesgado a atravesar el estrecho, incluso cuando otros buques apuestan a que las fuerzas iraníes y sus aliados tratarán a los barcos chinos con deferencia, según el FT. Suspendió sus servicios a la zona el día 4. Su posterior cambio de rumbo, que abarca rutas desde el Lejano Oriente hasta centros del Golfo como Emiratos y Arabia Saudí, tiene, pues, un gran peso. Es cierto que solo se aplica a la carga ordinaria, no a los envíos de energía, que son el eje de la influencia de Irán. Pero los transportistas de contenedores son muy sensibles al riesgo: solo se mueven cuando las aseguradoras, las contrapartes y, lo que es más importante, los Gobiernos indican que es lo bastante seguro. El regreso de Cosco sugiere que se ha alcanzado ese umbral, al menos en lo que a ella respecta.

Es una medida tangible de la reapertura, mucho más que las confusas conversaciones sobre los esfuerzos para poner fin a la guerra. El problema es que lo que es viable para los barcos que enarbolan la bandera de Pekín podría no serlo para los demás. Irán ha cobrado tasas de hasta 2 millones de dólares para permitir el paso de algunos buques comerciales, informó Bloomberg, y las autoridades han dicho que las flotas “no hostiles” pueden pasar, siempre que se coordinen con ellas. Esto plantea el fantasma de que Teherán o elementos locales de la Guardia Revolucionaria estén, en esencia, gestionando un sistema de peaje sobre algunas de las aguas más valiosas del mundo.

Eso sería presumiblemente anatema para Washington, y mucho peor para las navieras occidentales que el statu quo anterior. Todos movimiento en esta dirección sigue siendo muy tentativo. Las reservas de Cosco son de ida, y los buques desviados antes tardarán entre dos y tres semanas en regresar, según Niels Madsen, del proveedor de datos marítimos Sea-Intelligence.

En ese sentido, los buques de Cosco podrían trazar un nuevo orden en Ormuz. La vía marítima podría estar a punto de reabrirse, pero no como antes, y no para todos –al menos, no todavía.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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