El mejor trimestre en once años
Los mercados son víctima de la incertidumbre que atenaza la economía mundial y los expertos están indecisos sobre el comportamiento bursátil a corto y medio plazo. De lo único que parecen seguros es de que la volatilidad se va a cebar sobre los inversores, por lo que la prudencia -guía básica en cualquier decisión de ahorro- debe radicalizarse de cara al verano. Sin embargo, la cercanía del Ibex 35 a los 10.000 puntos abre nuevas perspectivas. El selectivo vuelve a ser el índice europeo que mejor se ha comportado en lo que va de año y parece decidido a atacar esa resistencia. Aunque cerró en negativo ayer, se quedó a poco más de cien puntos. Y es que tal es la falta de referencias claras que cualquier excusa es buena para vender o comprar. Así, la publicación de la confianza del consumidor de EE UU, peor de la esperada, fue suficiente para hacer fracasar el intento sobre los 9.900 rompiendo una racha de alzas de cinco sesiones seguidas.
Sin embargo, la Bolsa parece embarcada en el optimismo, como demuestra su espectacular comportamiento en el segundo trimestre, el mejor desde 1998 al subir el 25%. Eso coloca el año en positivo (6,34%) y rompe las previsiones de los analistas que vienen advirtiendo hace semanas que la corrección está al caer.
Desde octubre de 2008, el selectivo ha encarado los máximos en varias ocasiones y ha rebotado con fuerza. Pero eso tampoco es decir mucho. En esta ocasión, los inversores pueden alegar en favor del optimismo que la economía está dando muestra de mejoras gracias a los tímidos brotes verdes que parecen augurar que lo peor ha pasado ya y que las fuertes caídas del crecimiento van a tornarse más suaves. Además, como consecuencia de lo anterior, los resultados de las empresas en este segundo trimestre pueden ser mejor de lo pronosticado, lo que supondría un estímulo adicional que contribuya a batir el codiciado nivel de los 10.000 puntos. Ese listón se interpreta por algunos como el principio de una nueva fase alcista.
En esta situación, hay que duplicar las dosis de prudencia, dejar actuar al sentido común y elegir de forma muy selectiva, con apuestas por títulos que ofrezcan seguridad. Los grandes valores cobran protagonismo, en especial los bancos, que se han convertido en artífices del rally del segundo trimestre tras ser de los títulos más castigados en esta crisis. Sin embargo, conviene estar preparados para nuevos sustos. No se debe descartar que la reestructuración bancaria en marcha siembre dudas, aunque la Bolsa es mucho más jugosa cuando las aguas se mueven que cuando están estancadas. También habrá que encarar indicadores macroeconómicos que hagan pensar que la recuperación va para largo. El segundo semestre se antoja difícil, pero lleno de oportunidades para la renta variable.