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Gortázar (CaixaBank) avisa de que la guerra en Irán encarecerá las hipotecas en los próximos meses

Luis de Guindos alerta del riesgo de una sobrecorrección del mercado que dañe a la economía

El CEO de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, durante el 32º Encuentro del Sector Financiero de Deloitte y ABC.Eduardo Parra (Europa Press)

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzálo Gortázar, vislumbra el final de la guerra hipotecaria que ha preocupado a los grandes bancos durante los últimos meses. Paradójicamente, es otro conflicto, un conflicto armado de verdad como es el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el que provocará finalmente una subida en los tipos de interés que se aplican a los préstamos para la compra de vivienda, tanto en España como en Europa. Y esto enfriará la batalla para ofrecer estos productos a un precio incluso más bajo que el del mercado, lo que había elevado las preocupaciones de los reguladores.

“La situación bélica nos está generando más tensionamiento de la curva de tipos en el largo plazo. Todo hace pensar que los tipos de interés llevarán a hipotecas mayores”, ha explicado en su intervención en el encuentro del sector financiero Vectores de la crecimiento en un sector competitivo, organizado por Deloitte y ABC en Madrid. Es decir, para Gortázar, el alza en los precios de la energía conllevaría una inflación más elevada y esto forzaría al Banco Central Europeo (BCE) a incrementar el precio del dinero, lo que se trasladaría a unos unas hipotecas más elevadas que en los últimos meses.

Gortázar ha reconocido que la concesión de hipotecas en España ha estado durante meses “subvencionada”. Es decir, los bancos prestaban dinero a un precio más barato que el del mercado. En este contexto, ha puesto el acento en que la hipoteca es el elemento de mayor vinculación entre un banco y un cliente, por lo que lleva a otros productos e incrementa la rentabilidad de ese cliente. Ha explicado, además, que la proliferación actualmente de los préstamos a tipo fijo complican la gestión de las carteras y que no todos los balances de los bancos son iguales. Ha avanzado, eso sí, un cambio de tendencia, y ha asegurado que los precios de las hipotecas ya se han incrementado incluso durante el mes de enero, antes del conflicto.

No obstante, el banquero se ha mostrado moderadamente optimista con la evolución de la guerra. Ha apuntado que su escenario base es que el conflicto no será prolongado y que, en ese caso, el impacto económico será más reducido. Sí ha puesto el acento en los precios de la energía, calculando que un alza de 10 dólares en el barril de Brent o de 10 euros en el gas natural restaría 10 puntos básicos al PIB. Esto, ha afirmado, puede acercar el crecimiento de la economía española al entorno del 2%, frente a las previsiones actuales, en el 2,4%.

También Onur Genç, consejero delegado del BBVA, se ha mostrado moderadamente optimista con la evolución bélica. En su visión, en esta situación de zozobra macroeconómica, el banco podrá beneficiarse de su diversificación. Por ejemplo, podrá compensar la exposición en Turquía con el peso de su franquicia mexicana, que está mucho menos afectada por su lejanía geográfica por la tensión en Oriente Próximo.

Riesgo de sobrerreacción

Por su parte, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, también ha dado su opinión sobre los efectos de la guerra en Irán sobre la macroeconomía. Si bien ha indicado que la situación de base es buena, ha admitido que el conflicto puede derivar en caídas del crecimiento y subidas de la inflación y, particularmente, ha alertado del riesgo de que una sobrerreacción de los mercados agrave el panorama.

Por ello, Guindos ha pedido “cabeza fría”. En esta línea, ha considerado que los mercados estaban ya en niveles muy altos de valoración y que se está produciendo una reacción más intensa. No obstante, ha afirmado que la evolución de los mercados en estas semanas ha sido “relativamente ordenada” y que no aprecian problemas de liquidez en ningún mercado.

El impacto del conflicto sobre la economía dependerá de la intensidad y duración del conflicto, pero sí ve de momento un shock de oferta. El todavía vicepresidente del BCE, que dejará el cargo en mayo, no ha dado pistas sobre si la institución planea cambios en política monetaria como respuesta a esta situación. El mercado empieza a cotizar que el supervisor bancario podría elevar el precio del dinero este mismo año.

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