Italia estrechará el control sobre la obra de Sacyr en el puente de Mesina tras consignar 13.500 millones
El Ministerio de Infraestructuras de Matteo Salvini prevé el arranque definitivo del proyecto a lo largo de este año


El Gobierno italiano está dispuesto a iniciar este año la construcción de una de las mayores infraestructuras previstas a medio plazo en Europa, el puente de 13.500 millones de euros sobre el estrecho de Mesina (conectará Calabria y Sicilia), en el que trabajará la española Sacyr. El Consejo de Ministros ha dado luz verde esta semana a la consignación presupuestaria, lo que ha sido celebrado por el ministro de Infraestructuras, Matteo Salvini. Pero, al mismo tiempo, la Ragioneria Generale dello Stato, órgano de control y gestión presupuestaria del Ministerio de Economía, ha ordenado correcciones sobre el decreto de Infraestructura del 5 de febrero que sirvió de luz verde para el proyecto. Este órgano obliga a un estrecho control de los costes. En el puente de Mesina, cuyo decreto volverá al Consejo de Ministros, no se van a aceptar desviaciones.
Salvini no se ha atrevido a precisar el mes de arranque de los trabajos que ejecutará el consorcio Eurolink, liderado por la local WeBuild y del que forma parte la citada Sacyr (22,4% del capital). Pero, asegura, será en este 2026. El acuerdo entre los distintos departamentos del Gobierno es total después de que la iniciativa fuera puesta en duda por el Tribunal de Cuentas hasta en dos ocasiones el año pasado por falta de detalle en la documentación.
A la Ragioneria le preocupa la posibilidad de sobrecostes en una obra de tal calado, por lo que va a extremar la vigilancia sobre un presupuesto que se liberará por anualidades. Para Sacyr se trata de una pica icónica en el mercado italiano, donde destaca por sus perfiles como constructora y concesionaria de autopistas. El consorcio Eurolink acaricia, por tanto, el comienzo de una obra que viene tramitándose desde hace 45 años. Pasó por la mesa de los Gobiernos de Arnaldo Forlani (1981), Silvio Berlusconi (2001), Romano Prodi, que paró la iniciativa en 2006, o Mario Monti, que volvió a renunciar al puente por el impacto de la crisis financiera.
La concesionaria de titularidad pública Stretto di Messina ha salido al paso de las precauciones exigidas por la Regioneria asegurando que el coste de este puente de 3.666 metros de largo y 60 de ancho no va a salirse de los 13.500 millones previstos. La compañía está participada de forma mayoritaria por los ministerios de Economía y de Transportes, y por las regiones de Calabria y Sicilia.
De este presupuesto multimillonario, la obra principal en manos de Sacyr y sus socios asciende a 10.600 millones de euros con cargo a los presupuestos públicos. Con buena parte de la oposición a la inversión o al posterior modelo de explotación, Stretto di Messina publicó el año pasado una expectativa tarifaria que se mueve entre los 4 y los 7 euros, lo que supondrá el pago de más de 1 euro por kilómetro por parte de los conductores por atravesar una franja de mar que actualmente solo se puede cruzar en barco. De comenzar este 2026, se estima que las obras deberían concluir en 2034. El cálculo de la concesionaria es que en 2062 se haya amortizado la inversión.
Antes de la supervisión de la inversión por parte de la Regionería, el puente sobre el Estrecho de Mesina pasó en el verano de 2025 por el Comité Interministerial de Planificación Económica y Desarrollo Sostenible (CIPESS, por sus siglas en italiano), de donde salió aprobado el proyecto final. Ese hito hizo que se pudiera proceder a la firma del contrato de obra por parte del grupo de constructoras que integran Eurolink.
Preparadas para arrancar
Sacyr y sus socios tienen listo el diseño, permisos ambientales, declaración de utilidad pública, plan económico-financiero y el programa de obras, por lo que creen que los trabajos podrían comenzar en cuanto reciban la orden. A lo largo de los últimos meses se están llevando a cabo estudios geotécnicos e incluso arqueológicos.
La primera fase contempla las conexiones del futuro puente por carretera y ferrocarril, para después levantar tres estaciones de tren y las torres, con pilones de acero de 399 metros de altura. El gálibo máximo del tablero será de 72 metros. El impacto ambiental de la infraestructura se analiza en 43 kilómetros cuadrados de Sicilia, 15 de Calabria y sobre 1.600 kilómetros cuadrados de superficie marina.
Además de la complejidad de ejecutar un puente que soporte fuertes rachas de viento (hasta 160 kilómetros por hora), el paso de Mesina ha sido diseñado por la danesa COWI con el vano suspendido de mayor longitud del mundo, de 3.300 metros (supera en un kilómetro al puente Çanakkale de Turquía). Sobre sus 60 metros de ancho se asentarán tres carriles por sentido para coches y camiones, dos vías de tren, y dos carriles más de servicio. Sacyr explicó meses atrás que esta estructura, soportada por cables de 1,2 metros de diámetro y 5,3 kilómetros de longitud, dará cabida a 200 trenes al día y 6.000 vehículos por hora.
Las conexiones del puente en Calabria incluirán diez kilómetros de carretera y 2,7 kilómetros de vías férreas. En la parte siciliana habrá 10,4 kilómetros de nuevas carreteras y 17,5 kilómetros de línea ferroviaria. Las constructoras tendrán que excavar 12 millones de metros cúbicos de tierra en la isla y 4,5 millones en el extremo de la península.