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Blackstone se paga un dividendo de 130 millones de euros gracias a Cirsa

El gigante del ‘private equity’ coloca deuda a través de la sociedad con la que controla el 78% del capital de la compañía de juego. Pagará un interés máximo por los bonos del 9,4%

El presidente ejecutivo de Cirsa, Joaquim Agut, en el debut en Bolsa de la compañía. Gianluca Battista

El gigante del capital riesgo Blackstone exprime la rentabilidad de su inversión en Cirsa. La gestora estadounidense de private equity ha llevado a cabo una emisión de deuda a través de la sociedad con la que controla el 78,4% de la compañía de juego. Según fuentes financieras, transformará esa deuda en un dividendo (dividend recap, en el argot) de cerca de 130 millones de euros a través de bonos por los que pagará un 9,4% si afronta los pagos con más deuda (en especie o PIK, por sus siglas en inglés) o un 8,6% si lo hace en efectivo. Los bonos carecen del respaldo explícito de Cirsa, aunque la compañía es el único activo en el balance de la sociedad luxemburguesa que ha lanzado los bonos.

Blackstone, el titán del private equity con activos por más de un billón de euros (1,3 billones de dólares a cierre de 2025), logra dinero contante y sonante gracias a la compañía que preside Joaquim Agut y que debutó en la Bolsa española el pasado verano. En la colocación en el mercado, recaudó unos 450 millones de euros a través de una ampliación de capital, importe del que destinó cerca del 80% a la amortización de deuda en el balance de Cirsa, aunque también vendió acciones valoradas en unos 53 millones. Ahora, gracias a los bonos, Blackstone se pagará un dividendo de cerca de 130 millones sin tocar su participación.

La emisión se ha efectuado a través de una de las filiales con las que Blackstone controla Cirsa, denominada LHMC Finco 2, sociedad luxemburguesa de la firma presidida a nivel mundial por Stephen A. Schwarzman. Esta filial ya jugó un papel crucial justo antes de la salida a Bolsa, durante la reorganización del pasivo de Cirsa. En mayo del pasado ejercicio, lanzó bonos por 600 millones de euros entre inversores institucionales que empleó para refinanciar deuda y para inyectar capital en la compañía ahora cotizada.

La colocación que ha completado la mencionada sociedad es, de hecho, una ampliación (tap, en la jerga del mercado de bonos) de la que efectuó hace ahora poco más de 10 meses. Y cuenta con idénticas condiciones, tanto en coste como en vencimiento, de manera que Blackstone habrá de devolver o refinanciar ese pasivo en mayo de 2030 como muy tarde. En la primera emisión, el objetivo fue ampliar la duración del pasivo de la dueña de la participación y mejorar el balance de Cirsa antes de su salto al mercado.

Con este último movimiento, Blackstone ingresará a través de la mencionada filial luxemburguesa ese dividendo extraordinario, si bien el endeudamiento de Cirsa no se moverá ni un milímetro, ya que la compañía cotizada no responde ni con sus activos, ni con garantías, ni con flujos comprometidos. Cierto es que, en última instancia, la participación en Cirsa y los eventuales dividendos que obtenga de ella constituirán los ingresos que permitirán a Blackstone honrar sus deudas en tiempo y forma. El 78,4% de la compañía que controla está valorado en unos 1.800 millones de euros.

Los dueños de los bonos tienen, además, una salvaguarda en caso de que la situación cambie. Una rebaja en la participación por debajo del 40% activa un blindaje explícito: “Finco 2 estará obligada a realizar una oferta de cambio de control (...) A un precio equivalente al 101% de su nominal”, se señala en el folleto de la Oferta Pública de Venta (OPV) y Suscripción (OPS) de acciones. Es decir, los bonistas podrán vender por encima del precio al que compraron.

Las acciones de Cirsa retroceden alrededor de un 10% frente a los 15 euros a los que se estrenaron en el mercado, aunque el precio objetivo medio del consenso recopilado por Bloomberg sitúa su valoración muy por encima, en el entorno de los 21 euros por título. Los 14 expertos que siguen el valor recomiendan comprar y, de hecho, la acción llegó a tocar los 17,2 euros en septiembre.

Desde inicios de año, Blackstone cuenta con la libertad de vender los títulos si así lo desea, al haber concluido el periodo de permanencia (l ock-up). El compromiso de los directivos, por su parte, vencerá el próximo julio: más de una decena de ejecutivos controlan el 1,6% del capital, mientras que su presidente tiene el 1,3% y el consejero delegado, Antonio Hostench Feu, el 0,7%.

Blackstone, además del dinero que ingresó con la venta de acciones en la OPV, se ha embolsado unos 260 millones en dividendos entre 2023 y el pasado ejercicio, cuantía a la que se sumará la retribución que Cirsa pagará este año con cargo a las cuentas de 2025 y que se ha fijado en un 35% del beneficio neto ajustado, que ascendió a 211,2 millones de euros. Es decir, la compañía repartirá unos 75 millones de euros entre sus accionistas, de los que casi 60 millones irán a parar a las arcas de Blackstone.

El gigante del private equity adquirió en 2018 la compañía a Manuel Lao, que la había fundado en Terrassa en 1978. El importe de la transacción fue de unos 2.200 millones, deuda por unos 1.000 millones incluida. En su momento, Blackstone se impuso a otro gigante estadounidense del capital riesgo, Apollo, que acaba de cerrar la compra de la mayoría del capital del Atlético de Madrid.

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