Los sindicatos de CaixaBank convocan una huelga en el día de la junta de accionistas
La representación de los trabajadores reclama cambios estructurales en el modelo comercial y la organización del trabajo


Las sindicatos que integran la representación legal de CaixaBank (SECB, CCOO, UGT, ACCAM, ACEEC, SATE, STOP, FEC, Inter Sindical, SIB, Unió Obrera Balear, CSIF y CGT) han convocado una huelga de 24 horas para el próximo 27 de marzo. El paro coincidirá con la celebración de la junta de accionistas de la entidad, que tendrá lugar este viernes en Valencia.
Entre las reivindicaciones, los sindicatos denuncian que la plantilla continua “soportando una presión comercial elevada”, objetivos que consideran “desproporcionados” y un “deterioro del clima laboral”. Reclaman la apertura de una negociación para introducir “cambios estructurales” en el modelo comercial y en la organización del trabajo.
Como precedente de esta jornada de huelga, los sindicatos ya convocaron una jornada de paros parciales el pasado 9 de mayo. Los representantes de los trabajadores calificaron los paros de éxito, al superar los convocados anteriormente, el 3 de febrero.
Según la representación sindical, pese a las concentraciones y a las llamadas al diálogo, CaixaBank “no ha planteado medidas concretas ni compromisos verificables para abordar los problemas que afectan al día a día de los trabajadores y trabajadoras”.
La jornada de huelga coincide con la junta de accionistas de la entidad bancaria. La entidad exhibirá unos nuevos resultados récord. Además, someterá a la votación de los accionistas el pago de un dividendo, la reelección del presidente Tomás Muniesa, Eduardo Sanchiz y Pablo Forero, así como el nombramiento de Ana María García como sustituta de Amparo Moraleda, hasta ahora vicepresidenta.
Igualmente, la junta de accionistas deberá votar la nueva política de remuneración al consejo, que enmienda la que ya aprobó el año pasado. El banco propone una sustancial mejora del sueldo del consejero delegado, Gonzalo Gortázar. En cuanto a su remuneración fija, la eleva un 26%, hasta los 2,66 millones. Además, como bonus, podrá cobrar el 79,7% de esa cifra si cumple el 100% de los criterios financieros y no financieros fijados por el banco (unos 2,6 millones más) y del 95,6% del salario fijo si el grado de cumplimiento alcanza el 120%, unos 3,1 millones más. Gortázar, por su parte, se compromete a mantener las acciones de CaixaBank que reciba durante tres años, si bien transcurrido un año solo tendrá que retener títulos por valor a dos sueldos fijos anuales.
Además, a la junta se llevará un incremento del salario fijo de Muniesa en un 3%, hasta los 1,48 millones de euros. Para retribuir al conjunto de los consejeros no ejecutivos, el banco consigna 5,15 millones, un 3% más. Esta política de retribuciones contará, previsiblemente, con el voto en contra del segundo accionista del banco, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el instrumento con el que el Estado ostenta su 16% en el capital.
Los sindicatos, en este sentido, consideran que esos resultados récord de CaixaBank son “fruto del esfuerzo de su plantilla”. Y reclaman la puesta en marcha de “medidas concretas, medibles y negociadas” que permitan avanzar hacia “entornos de trabajo sostenibles, respeto profesional y un modelo comercial equilibrado”.