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El nuevo CEO de Disney empieza con mal pie y ve caer dos operaciones milmillonarias en su primera semana en el puesto

El cierre de la aplicación de vídeos de Sora ha hecho caer el acuerdo entre la empresa de entretenimiento y OpenAI, y el fracaso de Fortnite acaba con la inversión en Epic Games

El nuevo director ejecutivo de Disney, Josh D'Amaro, en un acto en Brasil Ricardo Moreira (Getty Images)

El nuevo consejero delegado de The Walt Disney Group, Josh D’Amaro, lleva una semana en su nuevo puesto y ya ha visto fracasar dos operaciones tecnológicas de mil millones de dólares. La primera, el acuerdo con OpenAI; la segunda, la apuesta por Epic Games.

D’Amaro asumió la posición de CEO del gigante de la animación y el entretenimiento infantil el pasado miércoles. Era el vicepresidente responsable de la filial de Experiencias —que abarca la gestión de los parques de atracciones, hoteles y cruceros, y que supone más de la mitad de las ganancias de la compañía— y sustituyó al histórico consejero delegado Bob Iger. Entre otras muchas funciones, le fue confiada la tarea de encauzar los nuevos retos y posibilidades de la inteligencia artificial.

Disney anunció en diciembre del año pasado una inversión de 1.000 millones de dólares —unos 865 millones de euros, al cambio actual— en el capital de OpenAI. Al mismo tiempo, daba a conocer un nuevo pacto con la compañía de ChatGPT: una cesión de derechos de tres años para que los usuarios del famoso chat inteligente y de la aplicación de vídeos de IA Sora pudieran utilizar a su gusto las caras, la ropa, las casas y los coches de 200 de los personajes animados más famosos de Disney en sus creaciones.

El acuerdo, sin embargo, se ha desmoronado este martes. OpenAI ha decidido cerrar su aplicación generadora de vídeos, Sora, para racionalizar su gama de productos, según informa Bloomberg. Así termina la que iba a ser una colaboración histórica entre Disney y la startup de inteligencia artificial. “Es probable que Disney sea la empresa más perjudicada por el cierre de Sora por parte de OpenAI”, dice al respecto la analista de Bloomberg, Geetha Ranganathan.

Poco antes de que la organización de Sam Altman anunciara la desactivación de Sora, la empresa estadounidense Epic Games comunicaba el despido de 1.000 empleados. La estadounidense Epic Games es una de las compañías desarrolladoras de videojuegos más grandes del mundo. Diseñó el famoso Fortnite, que es el producto más popular de la compañía con unos 230 millones de jugadores mensuales. Pero las nuevas versiones del videojuego no han conectado con los fans, y Epic Games se ha visto obligada a seguir prescindiendo de sus trabajadores para poder recortar unos 500 millones de dólares en gastos, según ha aclarado el fundador de la compañía, Tim Sweeney.

Disney invirtió 1.500 millones de dólares —casi 1.300 millones de euros— en Epic hace dos años. El arquitecto principal de la operación fue el propio D’Amaro. El entonces vicepresidente de Experiencias quería crear un nuevo universo digital en las consolas vinculado a las historias del estudio. Se incorporó al consejo de administración de Epic en calidad de observador, cuenta Bloomberg, para conseguir hacer de la plataforma Disney+ un portal para interactuar, no solo con películas y series de televisión, sino también con juegos. Parece que el plan, sin embargo, no va a materializarse.

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