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Las principales economías de la UE instan al BCE y a la banca a cooperar en el euro digital y los sistemas de pagos europeos

Los ministros de Economía de España y otros cinco países piden que las soluciones pública y privada sean compatibles. Presionan para que se adopte rápidamente la legislación del euro digital en su modalidad ‘online’ y ‘offline’

La fachada de la Comisión Europea.DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press)

Las tensiones geopolíticas crecientes y la imprevisibilidad de Estados Unidos han despertado de sobresalto al Viejo Continente. Las autoridades de la región se han dado cuenta de la necesidad de reescribir y blindar sus sistemas económicos y financieros, algo que, ante tanta inestabilidad, se ha vuelto estratégico. Una de las prioridades es garantizar que la región sea autónoma en sus sistemas de pagos, que ahora dependen en gran medida de soluciones estadounidenses. Así, las seis principales economías de la UE —España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia— han dejado patente en una carta a la Comisión Europea y al Consejo de la UE que no hay tiempo que perder y han instado al Banco Central Europeo (BCE) y a los proveedores de soluciones de pago privadas, como los bancos, a colaborar para garantizar la compatibilidad entre sus dos proyectos: el euro digital y el Bizum continental.

“Animamos a los proveedores de soluciones privadas y al BCE a intensificar su colaboración para garantizar la interoperabilidad y la complementariedad”, afirman en la misiva adelantada por el diario Financial Times a la que ha tenido acceso CincoDías. Para los ministros de Economía de los países firmantes, ambas soluciones deben convivir. Por un lado, apoyan el desarrollo del euro digital, que consideran “esencial para crear un ecosistema de pagos digitales en la UE que sea diversificado, soberano y resiliente”; por otro, respaldan las soluciones privadas.

Por ello, piden al Parlamento Europeo que concluya rápidamente el proceso legislativo y siga ”el enfoque del Consejo para establecer el euro digital (tanto en su modalidad en línea como fuera de línea) como una solución de pago europea integral, interoperable y soberana para los ciudadanos europeos”. Asimismo, instan urgentemente a la Comisión a preparar y publicar con rapidez una estrategia comunitaria que promueva la autonomía estratégica.

El temor de que Europa pueda quedar desconectada de los sistemas de pago —dominados por proveedores estadounidenses como Visa y Mastercard— y sin una alternativa comunitaria ha hecho acelerar al BCE el diseño del euro digital. La máxima autoridad monetaria desarrolla su proyecto de la mano de las entidades financieras de la eurozona, pero sigue a la espera de un marco legislativo que dé luz verde a la iniciativa. Y, si el texto se aprueba este año, su lanzamiento se produciría en 2029.

No obstante, la máxima autoridad monetaria se ha enfrentado en estos meses al recelo del sector bancario, que teme que el proyecto del BCE reduzca sus márgenes y haga menos rentable su negocio. Las entidades financieras son una pieza fundamental en el proyecto del euro digital, ya que están obligadas a facilitar su distribución y uso por parte de los ciudadanos. Pero muchas señalan que el incentivo económico para hacerlo es escaso, que el desarrollo de la infraestructura necesaria requiere movilizar equipos y realizar inversiones millonarias, mientras la rentabilidad de estas operaciones no está clara. Además, temen que pueda haber un trasvase de los ahorros de los depósitos bancarios a los monederos de euros digitales.

Tras años de propuestas fallidas y estancadas, la avanzada del euro digital ha hecho que el sector privado se pusiera serio con el desarrollo de sus alternativas, con el objetivo de que lleguen antes que la iniciativa del BCE. Así, la gran banca ha acordado crear un Bizum europeo, una plataforma de transferencias gratuitas en Europa que conecte las diferentes soluciones nacionales, de propiedad de los bancos, para hacer frente al dominio en los sistemas de pagos estadounidenses. El objetivo es lanzar ya este año las transferencias personales transfronterizas y en 2027 el pago en comercios.

Pero el tiempo aprieta y Europa necesita avanzar urgentemente para lograr su tan ansiada soberanía en materia de pagos. Así, en la carta, los ministros de los seis grandes países han pedido que se acelere en esta materia y en la integración del mercado europeo. “Unos mercados de capitales atractivos y competitivos se benefician de mercados de pagos soberanos y digitales. Apoyamos un panorama europeo de pagos digitales resiliente junto con soluciones privadas paneuropeas para seguir ampliando la cobertura a toda la UE, con el fin de proporcionar lo antes posible alternativas de mercado europeas soberanas para todos los ciudadanos y comerciantes de la Unión”, han añadido.

El apoyo de estas grandes compañías al euro digital en todas sus formas supone un nuevo espaldarazo al proyecto del BCE, frente a la propuesta del ponente de la Eurocámara, Fernando Navarrete, que en su informe condiciona el desarrollo de la nueva moneda virtual online al fracaso de las iniciativas de pago desarrolladas por entidades privadas. El mes pasado, el Parlamento Europeo también mostró su apoyo al euro digital, sugiriendo que el marco regulatorio podría estar cerca: votó con amplia mayoría a favor del informe anual del BCE —una especie de hoja de ruta de la entidad—, que incluía su desarrollo online y offline y su consideración como proyecto estratégico para la resiliencia y la soberanía monetaria de la región.

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